Semiosis Web: presencia, mediaci贸n e hipermediaci贸n en los tres entornos

Web Semiosis: presence, mediation and hypermediation in the three enviroments

Saleta de Salvador Agra (Universidad de Cuenca)

Art铆culo recibido: 23-10-2014 | Art铆culo aceptado: 27-04-2015

ABSTRACT: Umberto Eco鈥檚 Theory of Lie, in light of the Web, allows us to understand the dynamism inherent to the sign-function in this new scenario. Sign action and games involved in different forms of Web representation will help us understand, from its semiosis, their characteristic hypermediation. The humanity environments, or the triple cave delimited by Javier Echeverria (2004, 2013), help us understand the different sign processes in the first environment (E1), second environment (E2) and third environment (E3), called, respectively, S1, S2 and S3. That is, the phases of presence, mediation and hypermediation , set out here, will be the subject of a conceptual approach that will bring us to the famous Bolter and Grusin theories (2000). From this tripartition the novelty of the Web semiosis will be presented.
RESUMEN: La teor铆a de la mentira de Umberto Eco, a la luz de la Web, nos permite comprender el dinamismo inherente a la funci贸n s铆gnica en este nuevo escenario. La acci贸n y los juegos s铆gnicos involucrados en las diferentes modalidades de representaci贸n Web nos ayudar谩n a entender, desde su semiosis, la hipermediaci贸n caracter铆stica. Los entornos de la humanidad o la triple caverna delimitada por Javier Echeverr铆a (2004, 2013), nos servir谩 para atender a los diferentes procesos s铆gnicos del primer entorno (E1), segundo entorno (E2) y tercer entorno (E3), denominados, respectivamente, S1, S2 y S3. Es decir, los estadios de la presencia, mediaci贸n e hipermediaci贸n, aqu铆 planteados, ser谩n objeto de una aproximaci贸n conceptual que nos acercar谩 a las c茅lebres teor铆as de Bolter y Grusin (2000). A partir de tal tripartici贸n se presentar谩 la novedad de la semiosis Web.

KEYWORDS: hypermediation, re-mediation, lie, opacity, web semiosis
PALABRAS CLAVE: hipermediaci贸n, re-mediaci贸n, mentira, opacidad, semiosis web

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1. Criterio de demarcaci贸n: la teor铆a de la mentira

La originalidad de los entornos creados por la informatizaci贸n nos permite acceder a un universo solo hecho por signos y, por lo tanto, a un espacio donde todo pudiera ser susceptible de ser usado para mentir. La teor铆a de la mentira propuesta por el semi贸logo Umberto Eco 鈥揷omo criterio de demarcaci贸n entre lo que es un signo y lo que no lo es鈥 contempla la posibilidad de usar los signos para algo m谩s que referir a la realidad 鈥揹ecir la verdad鈥, lo cual no se cuestiona, sino que lo que en ella se destaca es una mayor aplicaci贸n, al resaltar que podemos igualmente emplearlos para mentir, manipular, deformar, enga帽ar o persuadir, lo mismo que podr谩n ser utilizados para bromear o fingir. En cierto modo, muchos de estos juegos semi贸ticos son posibles por la ausencia de la cosa, porque la cosa se ha perdido: 鈥渆n ninguna parte hay pipa alguna鈥 dec铆a Michel Foucault (1973) a prop贸sito del c茅lebre cuadro La trahison des images (1928-1929) del pintor Ren猫 Magritte. Algo est谩 en su lugar. La desaparici贸n del referente entendido como cosa, su antirreferencialismo en la teor铆a de los c贸digos, le permite al semi贸logo Umberto Eco escapar de lo que 茅l mismo denomin贸 鈥渇alacia referencial鈥[1], esto es, 鈥渟uponer que el significado de un significante tiene que ver con el objeto correspondiente鈥 (Eco, 1995: 104). Retomar茅 esta tesis sobre el significado en general de los signos y la falacia referencial para tratar de describir lo que ocurre en la World Wide Web. As铆 como Eco afirma en A Theory of Semiotics, publicado en 1976, que un programa satisfactorio para la semi贸tica general consistir谩 en la elaboraci贸n de una teor铆a de la mentira, aqu铆 emplear茅 esta misma teor铆a como programa para una semi贸tica aplicada a la Web.

Partiendo de su tesis central que afirma que la semi贸tica es 鈥渓a disciplina que estudia todo lo que puede usarse para mentir鈥[2] (Eco, 1995: 22), en lo que sigue se argumentar谩 que el objeto de an谩lisis de este estudio, a saber, el mundo creado por Internet y la informatizaci贸n que conlleva, no solo es un medio de informaci贸n y transmisi贸n de la verdad sino que tambi茅n consigui贸 incrementar la potencialidad de mentir emprendida por el signo escrito, al maximizar las posibilidades del arte de la representaci贸n, es decir, el de la sustituci贸n y la creatividad inherentes a la funci贸n s铆gnica.

La propia naturaleza del medio computacional nos consiente de alg煤n modo emanciparnos de la referencia, en la medida en que all铆 no nos hallamos ante un mundo de cosas sino tan solo de signos. Lo cual no quiere decir que se prescinda enteramente del referente extraling眉铆stico, al modo saussureano[3], sino que la realidad de la Web es una realidad exclusivamente s铆gnica, una realidad representacional hipermediada, donde tan solo encontraremos signos. Signos que tanto tendr谩n la capacidad de mentir como de decir la verdad y que podr谩n estar por cosas inexistentes, imaginarias, imperceptibles adem谩s de, presumiblemente, por cosas perceptibles, que poseer谩n la particularidad de estar siempre sujetos a la mediaci贸n o, mejor dicho, 鈥渉ipermediados鈥, como a continuaci贸n tratar茅 de explicar. En efecto, ocurre que nunca estaremos frente al objeto exterior al que el signo apunta, frente al 鈥渙bjeto din谩mico鈥 de Peirce, dado que 茅ste es imposible de capturar en su totalidad[4], pues solamente lograremos comprenderlo desde uno o varios puntos de vista, tal como el signo lo representa, como objeto inmediato y, por consiguiente, nunca de una forma global. De hecho, para entender la hipermediaci贸n recurrir茅 al movimiento semi贸tico peirceano, a la concepci贸n tri谩dica de la representaci贸n 鈥揜, O, I (representamen, objeto e interpretante)鈥, concebida desde su uso, desde el nivel pragm谩tico del usuario. As铆, por una parte, cabe recordar que Charles S. Peirce entend铆a la fundamentaci贸n te贸rica del signo, sus condiciones generales, articulada en torno a tres categor铆as: Primeridad (Firstness), Segundidad (Secondness) y Terceridad (Thirdness), esto es, un Representamen, un primero, que refiere a un Objeto, un segundo 鈥搎ue en la semiosis aparecer谩 como objeto inmediato鈥, mediado por un Interpretante, un tercero. Por otra parte, desde la se帽alada teor铆a de la mentira se insiste en que los signos, en tanto que presencia de una ausencia, pueden mentir, pues pueden funcionar en ausencia del objeto (ver la figura 1 del tri谩ngulo ling眉铆stico donde el c铆rculo coloreado se帽alar铆a esta idea). Entonces, teniendo en cuenta estas dos teor铆as, interpretar茅 la hipermediaci贸n como una mediaci贸n de una mediaci贸n o re-mediaci贸n[5] a trav茅s de un medio m谩s complejo que conllevar谩 un alejamiento mayor con el objeto, originando una ruptura con la referencialidad. Pasemos a describir este movimiento en detalle.

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Figura 1. Tri谩ngulo ling眉铆stico (relaci贸n R-I) (autor铆a propia)

2. Hipermediaci贸n y re-mediaci贸n

El t茅rmino de remediaci贸n, remediation, fue propuesto por Jay David Bolter y Richard Grusin en mayo del a帽o 1996, conforme ellos mismos nos lo narran en el prefacio de Remediation. Understanding New Media (2000). Lo acu帽aron con el prop贸sito de describir el proceso de la mediaci贸n de la mediaci贸n entre medios, es decir, de la representaci贸n de un medio en otro medio. Los mencionados autores, destacando la continuidad entre una aparente distinci贸n entre los viejos y los nuevos medios de comunicaci贸n, defienden la remediaci贸n no con un alcance teleol贸gico sino actuando en el siguiente sentido: los viejos medios de comunicaci贸n cambian a los nuevos medios y a la inversa, lo cual conlleva una remodelaci贸n, una remediaci贸n y no una sustituci贸n o desaparici贸n de uno por el otro. La remediaci贸n ser铆a por tanto una forma de interdependencia h铆brida que solicita, seg煤n ellos, una doble l贸gica: la de la inmediaci贸n (immediacy) y la de la hipermediaci贸n (hypermediacy). Dos l贸gicas complementarias que est谩n involucradas en el acto remediador. Una, la inmediaci贸n que pretende borrar los trazos de la propia mediaci贸n haci茅ndola desaparecer, esto es, buscando hacerse transparente tratando de poner al espectador en el mismo espacio que las cosas vistas (Bolter y Grusin, 2000). Lo cual tendr谩 implicaciones epistemol贸gicas: conocimiento del objeto aparentemente de forma directa y psicol贸gicas: las personas que observan tendr谩n un sentimiento de experiencia aut茅ntica (Bolter y Grusin, 2000: 70). Otra, la hipermediaci贸n, viene presentada como una multiplicidad, como un hacer expl铆cito el proceso de mediaci贸n. Del mismo modo que la inmediaci贸n, la hipermediaci贸n tambi茅n puede leerse desde sus implicaciones epistemol贸gicas: conocimiento mediado, opacidad en la relaci贸n gnoseol贸gica con el objeto, y desde sus implicaciones psicol贸gicas, donde se se帽ala as铆 mismo la autenticidad de la experiencia del medio desde m煤ltiples perspectivas.

En suma, la remediaci贸n, en su doble l贸gica, de transparencia (inmediaci贸n) y opacidad (hipermediaci贸n), es concebida, por estos autores, no en t茅rminos absolutos sino como una convergencia donde cada medio ser谩 el resultado de una hibridaci贸n pr谩ctica, t茅cnica y social. Por consiguiente, en todo medio predominar谩 una l贸gica (bien la de la inmediaci贸n, bien la de la hipermediaci贸n) sin que por ello desaparezca la otra l贸gica. As铆, por ejemplo, en la Realidad Virtual imperar谩 la l贸gica de la inmediatez transparente (gracias a la inmersi贸n y a determinadas pr贸tesis cibern茅ticas, incorporadas al cuerpo, que configuran una segunda piel) y en la Web la de la l贸gica opaca de la hipermediaci贸n (gracias a la multiplicidad hipertextual de las llamadas ventanas donde se pone de manifiesto la mediaci贸n).

Debido a que el inter茅s de este art铆culo concierne a la Web, intentar茅 definir lo que entiendo por hipermediaci贸n, pese a que, como apuntan Bolter y Grusin, la l贸gica de la inmediaci贸n estar谩, en cierto modo, adem谩s presente, si bien en menor medida. La presencia de la dupla transparencia y opacidad en la Web podr铆a venir justificada, a mi modo de ver, por la tesis que aqu铆 se pretende desarrollar, a saber: estamos ante un mundo s铆gnico donde los mismos signos, como bien apunt贸 Fran莽ois R茅canati en La transparence et l鈥檈nunciation. Pour introduire 脿 la pragmatique, publicado en 1979, responden a esa misma doble l贸gica de transparencia y opacidad[6], de la presencia y de la ausencia: 鈥淒ecir que el signo debe estar presente y ausente a la vez, para poder desempe帽ar su funci贸n, es decir que oscila entre la transparencia y la opacidad, estando su capacidad representativa irreductiblemente ligada a esta oscilaci贸n鈥 (R茅canati, 1981: 17). As铆, en la inmediaci贸n, el signo busca ser transparente, evaporarse, 鈥榚star por鈥, como en el paradigm谩tico caso de los avatares de la en su d铆a nombrada como Realidad Virtual, pues se buscar铆a justamente una 鈥interfaceless鈥 (Bolter y Grusin, 2000: 23) que se borre a s铆 misma para producir un efecto de interacci贸n 鈥渘atural鈥 con los objetos-signos. En la hipermediaci贸n, el signo, ejemplificado en el enlace o v铆nculo propio de la Web, por el contrario, se opaca al presentarse a s铆 mismo y no representar algo distinto de s铆 mismo. Si, por ejemplo, 鈥渓as comillas encerrando un signo lo opacan鈥 (R茅canati, 1981: 38), seg煤n R茅canati, en nuestro caso de estudio, con el subrayado y el color azul de los v铆nculos o hiperv铆nculos, conseguir谩n, a mi juicio, el mismo efecto de opacidad[7]. Una opacidad que sin embargo caracterizar谩 a toda la Web, seg煤n insistieron Bolter y Grusin, y que devendr谩, de acuerdo con la propuesta aqu铆 mantenida, en una maximizaci贸n de la propia potencialidad de todo signo de ser usado para mentir.

A帽os m谩s tarde de la publicaci贸n de Bolter y Grusin, Carlos Scolari (2008) defini贸 hipermediaci贸n no refiri茅ndose a un medio o un producto sino como los 鈥減rocesos de intercambio, producci贸n y consumo simb贸lico que se desarrollan en un entorno caracterizado por una gran cantidad de sujetos, medios y lenguajes interconectados tecnol贸gicamente de manera reticular entre s铆鈥 (Scolari, 2008: 113-114)[8]. Yo entender茅 por hipermediaci贸n la relaci贸n semi贸tica de la Web no solo como una multiplicaci贸n de la mediaci贸n (en el sentido de Grusin y Bolter) o como un proceso de intercambio (en la l铆nea de Scolari) sino adem谩s y sobre todo como una relaci贸n derivada de un exceso de distancia con la cosa, con los objetos. Esto es, dentro de una hipot茅tica escala gradual que contemplara la relaci贸n entre los signos y los objetos, 茅sta partir铆a desde una mediaci贸n donde el objeto estar铆a contiguo o m谩s cercano (el estadio que denominaremos de la presencia), pasando por una interposici贸n mayor de mediaci贸n, esto es, un contacto menos directo con el objeto (el estadio de la mediaci贸n), hasta lo hipermediado, en el que, debido a las m煤ltiples mediaciones a las que puede estar sujeto, nos remitir谩 a un objeto cada vez m谩s distante (estadio de la hipermediaci贸n), a un objeto difuso, recordando la estrella de la semiosis dibujada por Litza Jansz y Paul Cobley (2006: 25-26) (ver figura 2). Es decir, en el proceso semi贸tico activo en la Web, a medida que se consideran nuevos interpretantes ocurre, siguiendo a Coviello, Chaya y Toscano, 鈥渜ue el objeto se vuelve difuso鈥 (Coviello, Chaya y Toscana, 2011). Recurriendo a la representaci贸n gr谩fica de la semiosis peirceana propuesta por Jansz y Cobley, los citados autores plantean 鈥渃贸mo el interpretante se transforma en un nuevo representamen y provoca una relaci贸n con un nuevo objeto, distinto, otro, del objeto con el que estaba relacionado el representamen primero鈥 (Coviello, Chaya y Toscana, 2011). Una explicaci贸n respecto a la concepci贸n del objeto en Peirce que permite conectar con lo que estoy denominando hipermediaci贸n y con el movimiento hipertextual t铆pico de la Web pues all铆, en el tr谩nsito de un link a otro, el objeto va cambiando, variando de salto en salto y volvi茅ndose, por ello, m谩s distante. Basta un clic para dar rienda suelta al dinamismo en la Red de redes, especialmente desde el advenimiento de la Web 2.0, donde la recursividad ilimitada, el ritmo tri谩dico, tendr谩 una posible versi贸n pl谩stica.

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Figura 2. Semiosis peirceana (Litza Jansz y Paul Cobley, 1993)

3. Presencia, mediaci贸n e hipermediaci贸n

Presencia, mediaci贸n e hipermediaci贸n son tres niveles escalonados de representaci贸n que se podr铆an circunscribir dentro del marco conceptual de los entornos o de las cavernas, en su actual versi贸n de la ampliaci贸n de la alegor铆a plat贸nica desarrollada por Javier Echeverr铆a (2013). Definido entorno como 鈥渁quello que est谩 alrededor de nuestro cuerpo, de nuestra vista, o, en general, de las diversas implementaciones que se hayan creado para expandir nuestro espacio inmediato鈥 (Echeverr铆a, 2004: 45), Echeverr铆a propone tres modelos te贸ricos, tres formas de interrelaci贸n, tres cavernas, tres entornos de la humanidad, a saber: Primer Entorno (E1), Segundo Entorno (E2) y Tercer Entorno (E3). Desde esta perspectiva, y haciendo uso de la teor铆a de los entornos, atender茅 al proceso semi贸tico que acontece en cada uno de dichos entornos a nivel del usuario y que denominar茅 para abreviar, respectivamente, S1, S2 y S3 (ver figura 3) respecto de E1, E2 y E3.

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Figura 3.聽 Sistemas Semi贸ticos de los tres entornos (autor铆a propia).

El grado m谩s bajo de mediaci贸n, dentro de la gradaci贸n previamente mencionada, nos ubicar铆a en el denominado E1, en la primera caverna, en la biosfera o entorno natural (physis) en el cual la interrelaci贸n devendr铆a en la presencia del objeto gracias a los 贸rganos sensoriales puesto que 鈥渘uestro acceso a la primera caverna, E1, pasa por una mediaci贸n sensorial鈥 (Echeverr铆a, 2013: 104). Por ejemplo, un objeto, una manzana, al alcance de la vista, con su significado de fruta comestible. Esto es, en el estadio que podr铆amos denominar de la presencia pues 鈥渆s un espacio-tiempo, marcado por el aqu铆 y el ahora鈥 lo que equivale 鈥渁 decir que solo podemos percibir los objetos de E1 si estamos presentes corporalmente, los objetos est谩n presentes f铆sicamente y, adem谩s, est谩n situados a corta distancia鈥 (Echeverr铆a, 2004: 34). En este hipot茅tico primer entorno, que Echeverr铆a hace coincidir con la lengua hablada, la relaci贸n con los objetos es de continuidad, de proximidad y, en consecuencia, su sistema semi贸tico (S1) es m谩s inmediato y con un grado m谩s b谩sico de mediaci贸n y de representaci贸n en relaci贸n a lo que acontece, por ejemplo, en E2 y, m谩xime, como a continuaci贸n se examinar谩, en lo que concierne a E3. Es decir, S1 se presenta como el primer estadio de la vida de los signos, de su acci贸n en E1, donde su capacidad de mentir, siguiendo la teor铆a de Eco, se mostrar谩 sensiblemente menor respecto de los siguientes sistemas semi贸ticos (S2 y S3) debido a la proximidad con el objeto.

El grado intermedio nos emplazar铆a al segundo entorno (E2) o 鈥渃averna social鈥, ya no actuando desde lo natural sino desde lo 鈥渟obre-natural鈥, es decir, lo cultural o urbano (polis). Es el estadio de la escritura y de la imprenta, donde el grado de artificialidad aumenta pues tiene lugar una mediaci贸n m谩s compleja y, por consiguiente, se produce un grado mayor de alejamiento respecto del objeto, el cual no tendr谩 que estar ya necesariamente presente pues 茅ste estar谩 re-presentado o mediado (S2). Por ejemplo, el mismo objeto de E1, la manzana, ahora captada y observada a trav茅s del pincel de Magritte, en uno de sus tantos cuadros donde aparece la fruta re-presentada. 鈥淓sto no es una manzana鈥, como bien nos advirti贸 el pintor surrealista: ceci n鈥檈st pas une pomme. No es una manzana, afirmaba, pues, si por el contrario lo fuera 驴ser铆amos capaces de saborear la manzana? Si debajo hubiera escrito 鈥淓sto es una manzana鈥 estar铆amos ante una mentira. Pintar una manzana, representarla, no es la manzana 鈥榬eal鈥 porque ni la imagen, ni tan siquiera las palabras, garantizan la existencia en la realidad de tal objeto representado: 鈥渓a manzana aunque se la pinte de manera que llegue a despertar el apetito, no es m谩s que color sobre una superficie preparada. Pero tampoco la palabra 鈥渕anzana鈥 es la fruta misma, sino 鈥搕al como su imagen鈥 una mera designaci贸n en el fondo arbitraria鈥 (Paquet, 2000: 9).

Se despliega as铆 el sistema semi贸tico de S2, la distancia, la artificialidad y, con ella, se incrementa la posibilidad de mentir de los signos, en el caso tomado como ejemplo de los signos ic贸nicos.

Por 煤ltimo, en el actual tercer entorno (E3), en la ciudad electr贸nica del aire (Telepolis), ahora reconceptualizada en la 鈥渢elecaverna鈥 o 鈥渃averna digital鈥 (Echeverr铆a, 2013), estar铆amos ante la hipermediaci贸n o re-mediaci贸n (no entendida 茅sta como una relaci贸n entre medios, la remediation, sino como una mediaci贸n de la mediaci贸n). El movimiento distal e hipermedial de la Telepolis se ver谩 agudizado con la llegada de Internet y, espec铆ficamente, con la Web, respecto a otras tecnolog铆as propias del E2, en las que la manipulaci贸n s铆gnica es sensiblemente menor respecto de aquella. Una consecuencia de car谩cter gradual que se mostrar谩, en el caso de la Web, en un mayor alejamiento del objeto, en una distancia acrecentada respecto de las cosas, en un aumento de su capacidad de mentir (S3); puesto que la 煤nica cosa presente en esta realidad s铆gnica ser谩, en el caso espec铆fico que nos ocupa 鈥搇a Web鈥, la pantalla de un ordenador u otro tipo de dispositivo electr贸nico que permita conectarse a Internet. El rasgo hipermedial de la Web, en soporte m贸vil o est谩tico, se refleja en el plano de la expresi贸n vi茅ndose as铆 afectado el plano del contenido. De suerte que la complejidad significante de sus unidades expresivas nos remite a un sistema binario en su estructura base (ceros y unos). Este paso a d铆gitos supone por tanto una re-mediaci贸n, en el sentido de una mediaci贸n de una mediaci贸n (no, insisto, referida a medios al estilo de Bolter o Grusin sino entre signos y objetos), o una hipermediaci贸n respecto del sistema semi贸tico S2. Dos novedades envolver谩n a S3: el renombrado lenguaje hipertextual y su nivel de sustituibilidad, derivadas de su realidad exclusivamente s铆gnica ya que all铆, como se帽ala Echeverr铆a, s贸lo se 鈥済eneran sombras de cosas鈥 (Echeverr铆a, 2013: 21). Peculiaridades de este nuevo sistema que tanto S1 como S2 no recogen: 鈥渓o que nosotros llamamos tercer entorno es una realidad aumentada, porque en el nuevo espacio telem谩tico son factibles acciones a distancia que resultan imposibles en los entornos naturales y urbanos en los que vivimos鈥 (Echeverr铆a, 2013: 102). Sin embargo, es importante destacar que, como se muestra en la figura 3 (representaci贸n gr谩fica de los sistema semi贸ticos en los tres entornos), y de acuerdo con Echeverr铆a, Bolter y Grusin, E3 no implica la desaparici贸n de E1 ni de E2, sino que se 鈥渟uperpone鈥 a ellos (Echeverr铆a, 2004), abandonando as铆 cualquier resquicio evolucionista que pudiera imputarse a la teor铆a de los entornos. Lo que es lo mismo, S1 y S2 se 鈥渞emedian鈥 (ahora s铆 en el sentido de los mencionados autores), se incorporan, se suman sin excluir, a esta nueva forma de representar que aqu铆 he designado como hipermediaci贸n, seg煤n ha quedado apenas descrito respecto de la relaci贸n entre signos y objetos. En la Web y en referencia al recurrido ejemplo, en este caso estar铆amos ante la manzana captada en E1 y E2 pero ahora convertida en imagen digital, representada en d铆gitos gracias a manipulaciones-mediaciones artificiales. En resumidas cuentas, E3 comparte con E1 y E2 los sistemas semi贸ticos S1 y S2, a la vez que supone, tal y como muestra la parte de la circunferencia que no pertenece ni a E2-S2 ni a E1-S1, una innovaci贸n, una acci贸n de los signos propia de la Web (S3).

4. A modo de conclusi贸n: la semiosis Web

Si, volviendo a Eco, un signo solo es signo cuando puede ser empleado para mentir, en el escenario de la Web ocurre que esa posibilidad se eleva exponencialmente puesto que estamos ante un mundo exclusivamente s铆gnico, inmersos en la opacidad de una caverna de sombras/signos digitales. De este modo, los actuales problemas de usurpaci贸n o falsificaci贸n de la identidad, as铆 como la ubiquidad generada por los dispositivos m贸viles y su consecuente 鈥渁lways on鈥 (Turkey, 2008) podr铆an leerse bajo el prisma de la l贸gica hipermediaci贸n anunciada por Bolter y Grusin y la del alejamiento del objeto/sujeto aqu铆 propuesta, a partir de una relectura de Peirce. El tejido s铆gnico de E3 presenta por ende nuevos juegos s铆gnicos donde sus acciones y sus relaciones vienen, en cierto modo, marcadas por la opacidad y la capacidad de manipulaci贸n derivadas de la semiosis hipermedial entendida como una re-mediaci贸n. El paso de S2 a S3 ha revelado algunas caracter铆sticas diferenciales as铆 como consecuencias semi贸ticas producidas por el arribo de S3. Si bien, cada una de esas caracter铆sticas (la hiperconexi贸n, la ubiquidad, la inmersi贸n, la interactividad, etc.) deber谩n ser objeto de cr铆tica y reflexi贸n, con vistas a determinar si la acci贸n y los juegos s铆gnicos de E3, su hipermediaci贸n y re-mediaci贸n resultantes, dan lugar a lo que se podr铆a denominar como una particular semiosis Web.

Bibliograf铆a

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Notas:    (↵ regresa al texto)
  1. Cabe recordar que en este razonamiento falaz se incurre cuando la teor铆a de los c贸digos, ocupada de la intensi贸n, se contamina con el problema de la referencia, o lo que es lo mismo, el antirreferencialismo de Eco no concierne a su teor铆a de la producci贸n de signos, que s铆 se ocupar铆a del tema de la extensionalidad, de la posibilidad de usar los signos para referir a cosas.
  2. Sin obviar, como hemos apuntado y como destaca el propio autor, que pueda ser usado lo mismo que para mentir para decir la verdad o representar lo que es.
  3. En el Cours de linguistique g茅n茅rale se recoge que Ferdinand de Saussure propuso su definici贸n de signo como una relaci贸n di谩dica, una unidad ps铆quica de dos caras (De Saussure, 1945). Sin tener en cuenta los objetos, esto es, el referente, interpret贸 el signo en t茅rminos de pares, compuesto por una imagen ac煤stica (significante o representaci贸n sensorial del sonido) y un concepto (significado) en una relaci贸n indisoluble y arbitraria.
  4. En tal caso dir铆amos que un signo representa al objeto en alg煤n aspecto o atributo del objeto por el que est谩 (ground o fundamento del signo), ya que los signos son, dicho con las palabras de Eco, sustitutos significantes posibles.
  5. Este t茅rmino es empleado, tal y como veremos, por Bolter y Grusin (2000) en un sentido distinto en el que aqu铆 lo estoy usando. Por ello utilizar茅 el guion, 鈥溾垝鈥, para distinguirlo de la 鈥渞emediaci贸n鈥 (remediation) entre medios propuesta por aquellos autores.
  6. Este doble sentido del signo propuesto por el fil贸sofo franc茅s, en tanto presentado como una 鈥渢eor铆a ingenua鈥, es completado por una 鈥渢eor铆a elaborada鈥 que no podr茅 tomar en cuenta puesto que nos alejar铆a considerablemente de nuestro tema. Remito, por tanto, a su texto La transparencia y la enunciaci贸n. Introducci贸n a la Pragm谩tica (1981) para una mayor profundizaci贸n.
  7. Otra variante de la distinci贸n entre opacidad y transparencia podr铆a ser la ya cl谩sica diferenciaci贸n entre uso y menci贸n, entre lenguaje objeto y metalenguaje, de la tradici贸n filos贸fica.
  8. Esta cita aparece en el texto original subrayada.

Caracteres. Estudios culturales y cr铆ticos de la esfera digital | ISSN: 2254-4496 | Salamanca