Papel vs. digital: hábitos de lectura de los estudiantes de la UEM

Paper vs. Digital: UEM Students’ Reading Habits

Belén García-Delgado Giménez (Universidad Europea de Madrid)

Gala Arias Rubio (Universidad Europea de Madrid)

Artículo recibido: 03-03-2014 | Artículo aceptado: 23-04-2014

ABSTRACT: In this article are included the results obtained in a study done in the School of Arts and Communication of the Universidad Europea de Madrid, with Journalism and Media Studies students. The aim of this study is to check the subjects’ reading habits in press referring to format. In this way they decoded the information included in the same newspaper number through: iPad, ereaders and paper format. For reading the digital edition the software Calibre –an electronic contents manager– was used. Finally, a survey was conducted to check the students’ preferences, as well as the advantages and disadvantages found. At last, the survey results were compared to the ones included in the Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros (2012).
RESUMEN: En este artículo se incluyen los resultados de un estudio realizado en la Facultad de Artes y Comunicación de la Universidad Europea de Madrid con los alumnos del Grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual. El objetivo del trabajo era comprobar los hábitos de lectura en prensa de los sujetos en cuanto a soportes. De esta forma descodificaron la información contenida en el mismo número de un periódico a través de: iPad, ereaders y papel. Para la lectura de la edición digital se hizo uso del programa Calibre —un gestor y organizador de contenidos electrónicos—. Finalmente se realizó una encuesta para comprobar las preferencias de los estudiantes, así como las ventajas y desventajas que encontraban en los diversos formatos. Por último se estableció una comparativa entre los resultados obtenidos con la encuesta y los incluidos en el Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros del año 2012.

KEYWORDS: reading habits, university students, Calibre, press, reading devices
PALABRAS CLAVE: hábitos de lectura, estudiantes universitarios, Calibre, prensa, dispositivos de lectura

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1. Introducción
El libro manuscrito y el impreso se basan en las estructuras fundamentales del códex. Sin embargo, el libro electrónico plantea una organización, distribución y estructura totalmente distinta a la que tenía el rollo en la Antigüedad, divergente también a la que encontraba el lector medieval, el moderno y el contemporáneo en los documentos manuscritos o impresos. El códex se componía de cuadernillos, hojas y páginas, mientras que con este nuevo formato se lee en pantalla, sin que el lector manipule directamente el objeto —ya que lo hace a través de una interfaz—, es decir no se tiene la sensación de posesión de un objeto físico. A la hora de leer, las fronteras dejan de ser tan visibles, ya que es posible mezclar, entrecruzar, reunir textos que están integrados en la misma memoria electrónica. Si ya de por sí el sentido de una obra se interpreta de diferente forma según la vivencia de cada lector, la posibilidad de poder acceder a distintos enlaces, gráficos, tablas, etc., contribuye a que se puedan hacer lecturas variadas del texto, multiplicando aún más el significado de este. La lectura es por tanto “un proceso multimodal: visual, táctil, emotivo —iconoclasta o racional— que implica los más diversos soportes, lenguajes y puentes de proximidad” (Cordón, 2010: 41). Se plantea así un cambio de paradigma en el que la perspectiva se traslada ahora al lector, ya que no se trata de un texto con múltiples significados, pero sí de un lector(es) que se apropia del texto desde innumerables contextos. Por este motivo, como diría Chartier (2001), no sólo se estudian los textos, su historia, sino que además se contrastan las diferentes formas en que los lectores leen, manejan y se apropian de los textos contenidos en el libro, dependiendo del contexto histórico y social en que se ubican.

Ya desde los años sesenta se planteó la idea de que “el libro impreso era una tecnología interactiva e hipertextual. Esto es particularmente cierto si pensamos que la ‘interactividad’ del libro tradicional permite al lector acceder al texto desde múltiples niveles de interpretación y correlación de ideas, además de que el ‘soporte’ es propicio para ser leído en fragmentos, estableciendo recorridos de lectura no lineales, en el que además se pueden introducir notas, huellas, marcas que –al igual que los hiperenlaces digitales– conducen el interés del lector hacia otros territorios y momentos de la narración, como es el pie de página” (Cordón, 2010: 41).

Vemos así que sí que existen similitudes entre el lector de la Antigüedad y el de pantalla, una de ellas es que ambos precisan que se desenrolle el texto ante sus ojos para poder descifrarlo (Chartier, 2000), aunque es cierto que en la actualidad con los nuevos dispositivos –tablets– la distribución es cada vez más similar al libro impreso. Además, el lector de formatos digitales y el lector del libro impreso pueden utilizar referencias como la paginación, índices o divisiones del texto.

Esta distancia también queda patente en la figura del escritor, ya que antiguamente en la era de la pluma, se realizaba una grafía asociada a los gestos corporales; pero con el ordenador, la herramienta del teclado crea de nuevo una distancia entre el autor y el texto. Esto no ocurre con los e-readers, ya que de entre los más modernos encontramos muchos táctiles en los que hasta podemos señalar con los dedos aquello que queremos subrayar o ayudarnos de un lápiz óptico para tomar las notas que precisemos al margen.

Por tanto, con el medio digital se fomenta la interactividad, la posibilidad de cambiar, guardar, actualizar, diseñar y transferir información aportando así grandes posibilidades en los ámbitos educativos, productivos, científicos y de entretenimiento (Ramírez Leyva, 2005).

Se observa de esta forma un cambio en la relación de la sociedad con la cultura, ya que antes tan solo una minoría podía producir un vídeo o un disco, mientras que ahora la creación cultural se encuentra al alcance de cualquiera. Y no sólo eso, sino que en el pasado el libro era el único medio de acceso a la cultura, mientras que ahora se hace también a través de los medios de comunicación –televisión, internet– debido a su difusión rápida y generalizada (Petrucci, 1998).

Por otro lado, con el texto electrónico se tiene la posibilidad de modificar el tamaño de las ventanas, la estructura y disposición de los textos, haciendo que la lectura continuada sea más cómoda para el lector. Cuando se quieren leer de forma seguida unidades dedicadas al mismo tema, el texto electrónico presenta más facilidades que el impreso, ya que si por algo se caracteriza éste es por su accesibilidad e inmediatez.

2. Evolución de los dispositivos electrónicos

Por mucho que varíe el dispositivo en cuanto a su forma se refiere, el libro-e en definitiva lo que hace es depositar y recuperar un gran número de libros para que puedan ser leídos, Álvaro Colomer los define como “pantallas de entre cinco y seis pulgadas formadas por millones de microesferas que encierran pigmentos negros magnetizados, los cuales se activan o desactivan según el impulso electrónico que reciben, componiendo de este modo las letras” (2009:51). Por otro lado, Gama Ramírez dice que un e-book es “una colección estructurada de bits que puede ser transportada en un disco compacto o en otro medio de almacenamiento disponible a través de la Red, y que está diseñado para ser visto en un equipo y programa desde una terminal hasta un visualizador web” (Cano, 2004: 70). Vemos así que con e-book nos podemos referir a dos conceptos totalmente diferentes, porque “los usuarios tienden a llamar e-book tanto al texto electrónico como al dispositivo físico que posibilita la lectura” (Cano, 2004: 70), por lo que el libro electrónico es “un término vago utilizado para describir un texto o una monografía disponible bajo forma electrónica” (Furtado, 2007: 20), pero el “entendimiento de lo que es un libro electrónico va desde un simple fichero digital acompañado de un libro hasta el fichero digital acompañado del software que posibilita el acceso y la navegación del contenido” (Furtado, 2007: 25).

Pero lo cierto es que el e-reader es “un dispositivo en soporte rígido, de tamaño normalmente similar a una cuartilla, que permite la descarga y lectura de contenidos digitales”[1]. De hecho, la Fundación del Español Urgente se pronunció al respecto en noviembre de 2009, diferenciando entre e-book y ebook reader, recomendando el empleo en español de “libro electrónico”, “libro digital” o “ciberlibro” para los e-book y de “lector de libros electrónicos”, “lector de libros digitales” o “lector de ciberlibros” para los dispositivos lectores. Algunos e-books son creados digitalmente, otros tienen versiones impresas que han sido convertidas a formato digital.

Podríamos destacar varios tipos de libros electrónicos (Ávila Álvarez, 2009):

– Los rollos electrónicos (scrolling book) en los que no se identifican cada una de las páginas, sino que cada uno de los dispositivos electrónicos las diferencia de forma arbitraria.
– Los libros electrónicos portátiles son parecidos a los impresos con las únicas diferencias en cuanto al aparato tecnológico y al contenido.
– Los libros multimedia incorporan imágenes, sonido, animación y textos de muchos formatos al libro impreso.
– Los libros electrónicos hipermedia ofrecen diferentes alternativas al lector a la hora de elegir el camino para leer.
– Los ciberlibros (cyberbooks) se reciben únicamente a través de medios electrónicos, no tienen ninguna referencia con los libros impresos. La conexión entre el medio, el lector y el autor es total. El problema principal que presenta es que en muchos casos hay incompatibilidad en cuanto a formato de archivo y que, la compra de un lector de e-books —e-reader— sigue siendo muy cara, al igual que el desembolso de cada uno de los libros digitales. Aunque, cada vez hay mayor número de programas de conversión, como es por ejemplo Calibre que convierte a gran cantidad de formatos (Zarzuela, 2010).

En 2010, con el lanzamiento del iPad se desarrollan y perfeccionan los tablets, que también permiten la lectura, aunque no sea esta su función principal, ya que proporcionan acceso a otras actividades como: videojuegos, escuchar música, ver una película, etc., todo de forma instantánea. Aunque este también tiene sus inconvenientes con respecto al ereader, ya que tiene una pantalla retroiluminada de LED, que permite la reproducción de imagen fija y en movimiento, la consulta en internet… su pantalla provoca reflejos con la luz natural y cansa la vista igual que cualquier otra pantalla TFT.

2010 ha sido el año en el que más ha aumentado el porcentaje de mercado —doblándose entre agosto y noviembre de 2010, pasando de 16% a 32%-, según una encuesta desarrollada por Change Wave (Carton, 2010), gracias al desarrollo de los lectores de e-books y el iPad.

3. Prensa digital

La prensa tradicional nació en Europa en el S. XV como un documento de tan solo una página. En él siguiendo las palabras de Gubern “se proponía un fragmentación temática, con una suma de textos inconexos y una discontinuidad espacio-temporal de sus contenidos” (Gubern, 2010:60), por lo que distaba mucho de la jerarquía que poseen actualmente los periódicos impresos, se sigue más bien la técnica del collage.

A partir del año 2000 en España la prensa digital se empezó a usar de forma generalizada (Botrel, 1993). Sin embargo en otros países se desarrolló mucho antes debido a la contribución tanto de las editoriales como del público lector, cosa que en España brillaba por su ausencia por la falta de medios que experimentaban las empresas. En nuestro país la prensa electrónica fue precedida por Diario Expo 92 y sobre todo, por la edición en CD-ROM y el desarrollo de los quioscos electrónicos de la red Servicom. Sin embargo en 1994 gracias a la ayuda de la Comisión Europea se lanzaron programas de desarrollo con subvenciones para que primero los grandes grupos y luego los más pequeños desarrollaran sus páginas web, por lo que varios países europeos empezaron a proliferar en este aspecto. Debemos tener en cuenta que a pesar de que el encarecimiento del papel era cada día mayor, lo cual hacía muy costosa la edición tradicional, aún en 1996 eran muy pocos los españoles que poseían un ordenador personal o tenían uno en el trabajo y muchos menos los que tenían acceso a internet. Cuando los hogares españoles estuvieron bien equipados con ordenadores y conexión a internet, la prensa electrónica comenzó a despegar. Fue entonces cuando disminuyeron los costes y se avanzó tecnológicamente, haciendo que la navegación en la red de redes fuera más rápida y atractiva.

La lectura de prensa telemática merece especial atención ya que presenta notables diferencias con respecto a la lectura de otro tipo de documentos como novelas, artículos de investigación, etc. De hecho son muchos los autores como por ejemplo Mario García, que hablan de escanear la prensa, más que de leerla (1997), ya que cuando se trata de descifrar un periódico en línea se lee con mucha menos profundidad, sin leer cada una de las palabras, asemejándose a un proceso de búsqueda de información específica (Ribas Fialho, 2006). Así lo constata Jakob Nielsen (2008) al afirmar que la lectura en pantalla se realiza de forma notablemente más lenta que en papel, aproximadamente de un 25% menos. De forma que a pesar de que el proceso no sea rápido, al leer con menos profundidad, el tiempo medio que los lectores dedican a la lectura en papel es de veinte minutos, mientras que para la lectura en pantalla se reduce a siete.

La edición de prensa por tanto, ha cambiado mucho en los últimos años. De hecho, entre el 6 y el 8 de octubre de 2010 tuvo lugar en Hamburgo el Fórum Mundial de editores <http://www.wan-press.org/wef/articles.php?id=2> en el que se llegó a la conclusión de que las redacciones de los periódicos debían trabajar simultáneamente con diversas plataformas: edición impresa, internet, tabletas electrónicas y teléfonos móviles. Por otra parte, los periodistas deberán adaptar su estilo de información a cuatro formatos: alertas, artículos escritos, podcasts, vídeos y comentarios para las redes sociales. Se prevé (según el Newsroom Barometer 2010) que el 55% de los lectores accederá a contenidos a través de internet, las tabletas y los móviles.

4. Objetivos

Los principales objetivos de esta investigación se centran fundamentalmente en:

  • La necesidad de reflexionar sobre los nuevos formatos de lectura en prensa y sus implicaciones y consecuencias.

Ante el auge del consumo de este género en este nuevo soporte, queremos averiguar los motivos fundamentales por los que se encuentra entre las preferencias de gran número de usuarios.

Si además tenemos en cuenta las consecuencias que esto tiene en el mundo del periodismo, nos daremos cuenta de la necesidad que hay de hacer un análisis de este proceso. Lo cierto es que la publicación gratuita de la prensa en formato digital ha provocado un descenso en las ventas de periódicos en papel. Esto genera que cada vez sea más difícil para los medios de comunicación ofrecer contenidos de calidad, debido al bajo presupuesto del que disponen.

  • Evaluar el nivel de uso por parte de los alumnos de estos formatos.

Al ser un soporte novedoso, queremos averiguar si realmente es usado de forma mayoritaria por las nuevas generaciones, especialmente por los estudiantes de Periodismo, ya que son los futuros profesionales del sector.

  • Comparar los resultados obtenidos en este estudio con los de una de las encuestas más relevantes en España en este aspecto como es el Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros del año 2012.

5. Metodología

En relación con los objetivos enunciados para el desarrollo de esta actividad quisimos contar con la opinión de los alumnos que intuíamos como verdaderos consumidores de lecturas en formato digital. Creíamos de antemano que eran usuarios de estos sistemas pero ¿con qué frecuencia los utilizaban? ¿En qué formato? Y, sobre todo, ¿por qué elegían un formato y rechazaban otro? Con estos objetivos en mente diseñamos una encuesta que recogiera todas estas cuestiones y se la presentamos a los alumnos.

Para la elaboración de este trabajo optamos por utilizar un sistema de recopilación de encuestas automático a través de internet, pues el análisis de resultados es inmediato y se puede consultar en línea desde cualquier lugar. Además, es un sistema gratuito, sencillo de utilizar, y cuya mayor interactividad, con respecto a los sistemas tradicionales, lo hace más atractivo para los estudiantes. Durante la realización de este estudio hemos comprobado que los estudiantes recibían con mucha curiosidad y aceptación las encuestas y que éstas se han convertido, además, en una estupenda herramienta didáctica para aclarar los conceptos que se presentan en ellas.

De entre todos los proveedores de estos servicios de realización de encuestas que se pueden encontrar en internet, nos decantamos por Surveymonkey <www.surveymonkey.com>, por tener ya conocimientos previos de su funcionamiento[2].

Dado que la actividad la realizamos en dos ocasiones con alumnos de distintas asignaturas y con contenidos ligeramente diferentes, elaboramos dos versiones distintas de la encuesta. La primera, realizada en la actividad Papel vs. digital que tuvo lugar en mayo de 2013 con alumnos de la asignatura Edición profesional (Grado en Traducción) y alumnos de Documentación e investigación periodística (Grado en Periodismo) estaba más orientada a las lecturas de obras de ficción en formato electrónico aunque también se mencionaban las lecturas de prensa. La encuesta (ver Anexo 1) estaba compuesta de una serie de preguntas de control (1-5) que nos permitían identificar claramente a los encuestados y filtrar, por ejemplo, por franjas de edad o por sexo las respuestas. El resto de las preguntas estaban diseñadas para averiguar si efectivamente los alumnos utilizaban estos dispositivos, de qué modo los usaban y por qué razón.

La segunda encuesta, diseñada para la actividad Papel vs. digital Semana de la ciencia 2013, tenía más preguntas y un contenido más detallado y complejo (ver Anexo 2) con el que pretendíamos detallar en mayor medida las ventajas y los inconvenientes que los estudiantes encontraban en las lecturas en distintos soportes. Igual que en el caso de la primera encuesta, que utilizamos de base para desarrollar esta, diseñamos una serie de preguntas de control (1-2) pero en este caso solo hicimos las más básicas para poder desarrollar el resto de la encuesta, que era muy detallada. La encuesta admitía varias respuestas que consideramos abarcaban muchos aspectos tanto positivos como negativos de ambos tipos de lecturas (digitales y en papel) y además ofrecía a los alumnos la posibilidad de incorporar sus propios comentarios sobre aquello que les gustaba o disgustaba más de estos formatos. Se propició un debate muy interesante y surgieron cuestiones que no habíamos tenido en cuenta en principio, como el uso tan extensivo que hacen de sus teléfonos móviles.

Otro de los objetivos que buscábamos con la encuesta era comparar los resultados de ésta con los del Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros de 2012 que realiza la FGEE. En concreto queríamos comprobar si los alumnos de la UEM respondían al perfil medio de lector digital, o si bien estaban por encima o por debajo de la media en lecturas digitales y elaborar hipótesis al respecto.

Asimismo, programamos también en la actividad enseñar a los alumnos a utilizar un software libre y gratuito que consideramos que sería de mucha utilidad para estudiantes de periodismo: Calibre <http://calibre-ebook.com/>. Este software permite ordenar, mantener y compartir las bibliotecas digitales personales con facilidad. Se puede usar para tabletas, ereaders, iPads, etc.

Se usa para generar tu propia biblioteca, ya que tiene un buscador integrado para poder encontrar cualquier documento introduciendo el título, autor, género o similar. Evita tener ejemplares duplicados, permite realizar copias de seguridad de los ejemplares, convertir formatos (de PDF a epub, por ejemplo), leer webs y blogs como si fueran revistas de forma offline. Buscar y comprar nuevas novelas a través de internet y manejar el lector de ebooks desde el PC.

Este programa, además, resulta especialmente útil para las lecturas de prensa, que era el tema de nuestro segundo taller dado que:

  • Permite hacer una petición de descarga de prensa determinados días y horas.
  • Posibilita la lectura de ésta offline.
  • Es adaptable a cada uno de los dispositivos, ya sea de tabletas o iPads, pudiendo leer la prensa como si fuera un libro, pasando las distintas páginas.
  • Permite evitar la publicidad, tan molesta muchas veces en la lectura de la prensa en la propia página web.

6. Resultados

Con respecto a los resultados de la encuesta, muchos de ellos nos parecieron muy interesantes y fácilmente interpretables por la situación generalizada de la lectura en pantalla y el perfil de los alumnos. Por ejemplo, en la primera encuesta (ver Anexo 1), realizada en mayo de 2013, comprobamos que los alumnos leían en formato digital (pregunta 7) (independientemente del soporte) mayoritariamente periódicos (43,75%), seguido de webs y foros (31,25%). No obstante, en lo que se refería a las ventajas de los soportes digitales (pregunta 9), una gran parte de los encuestados refería el ahorro de espacio como principal ventaja (37,50%), ahorro que, a nuestro entender es mucho más significativo con los libros que con la prensa dado que esta última no se conserva mucho tiempo en papel.

Con respecto a la forma de conseguir los libros, asunto sobre el que el Barómetro también consultaba a sus encuestados, el 80% de los alumnos los consiguen de manera gratuita, ya sea en internet (40%) o a través de amigos y familiares (40%). Este porcentaje es muy similar al que obtiene el Barómetro que concluye que solo un 32% se descarga libros de internet pagando.

La segunda encuesta (ver Anexo 2), más detallada, nos proporcionó una mayor variedad de datos. Por ejemplo, observamos que un 66,67% de los encuestados tenía algún lector de formatos digitales, ya fuera e-reader, iPad o tableta y un 28,57% poseía varios de estos formatos:

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Imagen 1: Porcentaje de dispositivos que poseen los alumnos.

Si cotejamos estos resultados con el Barómetro de hábitos de lectura observamos que el porcentaje de entrevistados que poseía un e-reader estaba ya en un 9,7%, porcentaje con una clara tendencia al aumento desde estudios anteriores y ese porcentaje es casi idéntico al referido por los alumnos del estudio, un 9,52%. También se puede hacer una comparativa entre los datos totales de lectores de formatos digitales (66,67%) y el porcentaje total de lecturas digitales que aporta el Barómetro que se encuentra en un 58%. No obstante, el hecho de poseer un iPad o tableta no indica claramente que este se utilice para realizar lecturas en formato digital pero también debemos señalar que el Barómetro indica como soporte más extendido para estas lecturas el ordenador, soporte que nosotras no incluimos en la encuesta.

Dado que uno de nuestros objetivos era averiguar las razones de los hábitos de lectura digital de los alumnos nos parece interesante detenernos en los resultados que obtuvimos de las preguntas 4 y 5. En la pregunta 4: ¿Qué ventajas encuentras en la lectura en formato digital? Ellos reseñaron sobre todo el ahorro, ahorro entendido en un sentido amplio, como ahorro de tiempo (60%), ahorro de espacio (55%) y ahorro de dinero (55%). Entre las desventajas (ver Imagen 2) mencionan sobre todo el cansancio visual (75%) lo que nos lleva a pensar (como ya habíamos visto en la pregunta 3 y más tarde confirmamos en el debate con los alumnos) que normalmente utilizan para sus lecturas soportes distintos al e-reader (que no cansa la vista).

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Imagen 2: Desventajas de la lectura en formato digital.

Una vez ya introducidos en las preguntas centradas en las lecturas de prensa en soporte digital vemos que una mayoría de los alumnos lee la prensa diariamente (pregunta 6) (63,16%) y que en general realizan sus lecturas en internet de manera gratuita (80,95%, ver imagen 3) quedando relegadas a un porcentaje muy pequeño las órdenes de descarga de contenidos (14,29%). Leen en su gran mayoría tres o más periódicos (55%) —recordemos que en su mayoría son estudiantes de periodismo— y entre las ventajas el 100% considera que la actualización constante es la mayor de ellas, mientras que el 84, 21% considera que la publicidad es la peor desventaja que ofrecen estos soportes (ver imágenes 4 y 5).

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Imagen 3: Gratuidad de los contenidos.

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Imagen 4: Ventajas de la prensa en la web.

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Imagen 5: Inconvenientes de la publicidad en la web.

Con respecto a las ventajas y desventajas del papel (preguntas 11 y 12), aparte de la enunciada anteriormente, que no cansa la vista, los alumnos reseñan la estructura de los contenidos y las secciones en papel que consideran en un 58,82% mejor que la del formato digital. Siguiendo con el papel, entre las desventajas los alumnos mencionan el coste (elemento que pesa bastante entre ellos: 88,24%) y luego, a una significativa distancia: 58,82% el gasto innecesario de papel).

Dado que una de las partes de la actividad consistía en enseñar a los alumnos a utilizar Calibre, las preguntas 13 y 14 estaban dirigidas a evaluar sus lecturas de prensa en e-reader. Entre las ventajas los alumnos destacaron la capacidad de almacenar varios diarios en un solo dispositivo (87,50%) y entre las desventajas la menor interactividad de estos soportes frente a las tabletas o el ordenador: el 68,75% menciona la imposibilidad de visualizar vídeos y el 62,50% el tiempo de espera al pasar las páginas.

Con respecto a las cuestiones de ecología que también abordamos en la actividad, es conveniente recordar a los estudiantes que, si bien librarse de la enorme dependencia del papel que supone la prensa diaria tendrá una influencia muy positiva en nuestro medioambiente, los dispositivos de lectura electrónica tampoco son la panacea ecológica por varias razones: por una parte la obsolescencia programada o inducida que nos obliga a comprar continuamente nuevos dispositivos y a desechar los antiguos, por otra parte la mala gestión de la basura tecnológica, que en un altísimo porcentaje acaba en los países en vías de desarrollo <http://www.elmundo.es/elmundo/2008/08/08/ciencia/1218210620.html> y finalmente por su dependencia de materias primas no renovables como los variados y misteriosos metales y tierras raras que se utilizan en la fabricación del iPad.

7. Conclusiones

Al inicio del presente artículo se ha analizado la evolución de los diversos dispositivos de lectura y el impacto que los nuevos formatos han tenido en la manera que tenemos de entender la lectura. En el siguiente epígrafe se ha analizado cómo han afectado estos nuevos dispositivos concretamente a las lecturas de prensa campo en el que hemos centrado la presente investigación.

Para los objetivos que establecimos en el siguiente epígrafe diseñamos una metodología de trabajo con alumnos de Periodismo de la UEM. Nuestro fin último era obtener información de primera mano por parte de los usuarios de dispositivos de lecturas en formato digital que nos diera información sobre sus hábitos y preferencias.

Después de la encuesta realizada y el posterior debate y tras un cuidadoso análisis realizado por las autoras del presente trabajo, se ha llegado a las siguientes conclusiones:

  • La prensa no requiere una lectura profunda y en pantalla se realizan lecturas superficiales, de menos de 15 min[3]. La gratuidad de acceso es uno de los factores más importante para los jóvenes, tanto en libros como en prensa. La descarga de contenidos previo pago es aún muy reducida.
  • La actualización constante es el aspecto de la lectura de prensa en dispositivos digitales con acceso a internet que más atrae a los estudiantes.
  • El focus group coincide con el barómetro en la mayor parte de las cuestiones básicas.
  • El aumento de las lecturas de prensa en el móvil se debe en buena medida a: el abaratamiento de los terminales móviles con acceso a internet, el abaratamiento de las tarifas de datos, la cobertura telefónica en el metro (un total de 124 estaciones de metro tuvieron acceso en 2012 en Madrid <http://www.metromadrid.es/es/comunicacion/prensa/2012/Enero/noticia4.html>) y el acceso a internet en los autobuses y demás lugares públicos.

Anexo 1: Encuesta realizada en mayo de 2013

1. ¿Cuál es tu sexo? Hombre/Mujer
2. ¿Cuántos años tienes? 18/19/20/21/22 o más
3. ¿A qué curso perteneces? Primero/Tercero/Otros
4. ¿A qué titulación perteneces? Periodismo/Doble titulación Periodismo + CAV/Traducción
5. ¿Cuántos libros lees al año? Menos de 5/Entre 5 y 10/Entre 10 y 20/Más de 20
6. ¿Tienes un e-reader, iPad o tableta? Sí, e-reader/Sí, iPaad o tableta/Todos/Ninguno
7. ¿Qué sueles leer en formato digital? Novelas/Libros de texto/Revistas/Periódicos/Cómics/Webs, blogs, foros…
8. ¿Cómo consigues los libros? Por orden de descarga de contenidos gratuitos/En Internet previa subscripción/En Internet gratis/De amigos, familiares, etc…
9. ¿Qué ventajas encuentras en la lectura en formato digital? Ahorro de tiempo (descargas rápidas y cómodas, evita desplazamientos a tiendas, etc.)/Disponibilidad (lecturas en momentos de espera: médico, transporte público, etc.)/Espacio (ocupa menos espacio que un periódico normal y tiene gran capacidad)/Economía (la prensa digital muchas veces es gratuita)/Interactividad (puedo consultar diccionario u otros recursos)/Multitarea (se puede subrayar)/Otros (ecología, moda…)
10. ¿Qué desventajas encuentras en la lectura en formato digital?
Cansa la vista/Estoy acostumbrado/a al papel/No sé cómo funciona/El diseño de página es peor que en la prensa en papel (colores, parpadeo, varias páginas para ver una sola noticia…)/Otros (especifique).

Anexo 2: Encuesta realizada en la Semana de la Ciencia 2013

1. ¿Cuál es tu sexo? Hombre/Mujer
2. ¿Cuántos años tienes?18-20/20-24/24-30/30 o más
3. ¿Tienes un e-reader, iPad o tableta?
Sí, e-reader/Sí, iPad o tableta/Todos/Ninguno
4. ¿Qué ventajas encuentras en la lectura en formato digital? (Puedes elegir varias respuestas)
Ahorro de tiempo (descargas rápidas y cómodas, evita desplazamientos a tiendas, etc.)
Disponibilidad (lecturas en momentos de espera: médico, transporte público, etc.)
Espacio (ocupa menos espacio que un periódico normal y tiene gran capacidad)
Economía (la prensa digital muchas veces es gratuita).
Interactividad (puedo consultar diccionario u otros recursos)
Multitarea (se puede subrayar)
Otros (ecología, moda…)
5. ¿Qué desventajas encuentras en la lectura en formato digital? (Puedes elegir varias respuestas)
Cansa la vista
Estoy acostumbrado al papel
No sé cómo funciona
El diseño de página es peor que en la prensa en papel (colores, parpadeo, varias páginas para ver una sola noticia…)
Otros
6. ¿Lees la prensa habitualmente?
Sí, a diario.
Sí, varias veces en semana.
Sí, los fines de semana.
No.
7. ¿Cómo consigues la prensa digital?
Por orden de descarga de contenidos gratuitos
En Internet previa subscripción
En Internet gratis
No leo prensa digital
8. ¿Cuántos periódicos distintos sueles leer?
Dos.
Tres o más.
Solo uno.
9. ¿Qué ventajas encuentras en la lectura de prensa en la web? (Puedes elegir varias respuestas)
Actualización constante
Elección del orden de lectura
Visualización de vídeos
Participación en foros
Otros (especifique)
10. ¿Qué desventajas encuentras en la lectura de prensa en la web? (Puedes elegir varias respuestas)
Publicidad
Lectura superficial o scanning
Dificultad para adaptar la noticia al formato de la pantalla
Cambio de formato de las noticias al imprimirlas o guardarlas
Otros (especifique)
11. ¿Qué ventajas encuentras en la lectura de prensa en papel? (Puedes elegir varias respuestas)
Sentimiento de pertenencia
Cuestiones sensoriales (me gusta el olor del papel/tinta, el crujido de las páginas…)
No cansa la vista
Las noticias no son “efímeras” (se puede guardar el periódico para el día siguiente)
El papel de periódico tiene múltiples usos
Estructura de los contenidos y secciones del periódico en papel
Otro (especifique)
12. ¿Qué desventajas encuentras en la lectura de prensa en papel? (Puedes elegir varias respuestas)
No es gratuita
Gasto innecesario de papel
Desplazamientos para adquirirlo
Dificultades de consulta (periódicos muy grandes)
No se adapta a las posibles dificultades visuales y auditivas del lector
Otro (especifique)
13. ¿Qué ventajas encuentras en la lectura de prensa en e-reader? (Puedes elegir varias respuestas)
Capacidad de almacenar varios diarios en un solo dispositivo
Posibilidad de cambiar la tipografía y el tamaño de la letra para adaptarlo a las posibles dificultades visuales del lector
Tamaño de página más reducido
Búsqueda de contenidos automática
Comodidad de navegación
Pantalla antireflectante
Otro (especifique)
14. ¿Qué desventajas encuentras en la lectura de prensa en e-reader? (Puedes elegir varias respuestas)
Tiempo de espera para pasar las páginas
Imágenes en B/N
Imposibilidad de visualizar los vídeos
Necesidad de cargar la batería
Otro (especifique)
15. ¿Qué ventajas encuentras en la lectura de prensa en ipad? (Puedes elegir varias respuestas)
Capacidad de almacenar varios diarios en un solo dispositivo
Posibilidad de cambiar la tipografía y el tamaño de la letra para adaptarlo a las posibles dificultades visuales del lector
Búsqueda de contenidos automática
Facilidades para copiar y pegar contenidos
Manejo intuitivo
Imágenes en color
Otro (especifique)
16. ¿Qué desventajas encuentras en la lectura de prensa en ipad? (Puedes elegir varias respuestas)
Reflejos molestos en la pantalla
Cansa la vista
Necesidad de cargar la batería
Dificultad para introducir contenidos
Precio
Otro (especifique)

Bibliografía

15ª encuesta AIMC a usuarios de internet. (2013). Madrid: Asociación para la investigación de medios de comunicación. <http://download.aimc.es/aimc/4uT43Wk/macro2012.pdf>. (28-02-2014)

Ávila Álvarez, Antonio María (2009). “El libro electrónico”. Boletín Económico de ICE 2978: pp. 13-21.

Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros en 2012 (2013). Madrid: Federación del Gremio de editores de España. <http://www.federacioneditores.org/0_Resources/Documentos/130207NPR-FGEE-BarometroHabitosdeLectura2012.pdf>. (20-01-2014).

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Caracteres vol.3 n1

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Notas:    (↵ regresa al texto)
  1. La vigésimo segunda edición del DRAE aún no incluye las definiciones de los términos e-book, e-reader o libro electrónico.
  2. El sistema es de uso muy sencillo y permite elegir entre una gran variedad de tipos de preguntas tanto de formato cerrado como abierto (múltiples opciones (una sola respuesta permitida), múltiples opciones (múltiples respuestas), matriz de opciones (sólo una respuesta por fila), matriz de opciones (múltiples respuestas por fila), matriz de menús desplegables, escala de valoración, cuadro de texto simple, cuadro de texto múltiple, casilla de comentarios/redacción, cuadro de texto numérico, entre otras) lo que nos ha posibilitado mantener la estructura original de la encuesta.
  3. Dato que se corrobora en la encuesta AIMC a usuarios de internet del año 2012, en la que se afirma que 29,1% afirma que accede al citado medio menos de 15 minutos al día <http://download.aimc.es/aimc/4uT43Wk/macro2012.pdf>.

Caracteres. Estudios culturales y críticos de la esfera digital | ISSN: 2254-4496 | Salamanca