La oralización de textos digitales: usos no normativos en conversaciones instantáneas por escrito

Oralization of digital texts: non-normative uses in written online conversations

Anais Holgado Lage (Wake Forest University)

√Ālvaro Recio Diego (Universidad de Salamanca)

Artículo recibido: 23-09-2013 | Artículo aceptado: 18-11-2013

ABSTRACT: This paper examines non-normative uses of Spanish in chat language. Using a corpus of real online conversations, we analyzed their linguistic features from a normative perspective and classified them into phonetic, lexical, and morphosyntactic deviations from the standard. Our results suggest that chat language is closer to spoken language than to prototypical written language. This analysis can be seen as a new contribution to the very-well-studied phenomenon of cyberlanguage.
RESUMEN: Este trabajo examina los usos no normativos del espa√Īol en el lenguaje de chat. A partir de un corpus de conversaciones en l√≠nea reales, hemos analizado sus caracter√≠sticas ling√ľ√≠sticas desde un punto de vista normativo y las hemos clasificado en desviaciones del est√°ndar de tipo fon√©tico, l√©xico y morfosint√°ctico. Nuestros resultados sugieren que el lenguaje de chat est√° m√°s pr√≥ximo al lenguaje oral que al lenguaje escrito protot√≠pico. Este an√°lisis puede ser concebido como una nueva contribuci√≥n a los estudios sobre ciberlengua.

KEYWORDS: chat language, Spanish, orality, standard, normative grammar
PALABRAS CLAVE: lenguaje de chat, espa√Īol, oralidad, est√°ndar, gram√°tica normativa

____________________________

1. Introduction
1. Introduction

El objetivo de este art√≠culo[1] es analizar usos no normativos del espa√Īol en el lenguaje de chat, una modalidad de lenguaje escrito altamente influenciada por el discurso oral. Nuestra meta principal es demostrar que las desviaciones del espa√Īol est√°ndar aproximan este tipo de interacci√≥n al lenguaje oral, a pesar de emplear un registro escrito.

La estructura de este trabajo se organiza de la siguiente manera: en primer lugar, llevamos a cabo una breve presentaci√≥n de las bases te√≥ricas del proyecto ‚ÄĒlas diferencias entre lenguaje oral y escrito, sus problemas de definici√≥n, el chat como una nueva forma de comunicaci√≥n (el ‚Äútexto escrito oralizado‚ÄĚ) y los conceptos socioling√ľ√≠sticos de lenguaje normativo y est√°ndar; en segundo lugar, profundizaremos en nuestro estudio sobre el lenguaje de chat desde una perspectiva normativa, explicando la metodolog√≠a utilizada, los resultados del an√°lisis ‚ÄĒorganizados en tres tipos de desviaciones (fon√©ticas, l√©xicas y morfosint√°cticas)‚ÄĒ, y, por √ļltimo, las conclusiones que hemos alcanzado.

2. Marco teórico
2.1. Lenguaje oral y lenguaje escrito
2.1.1. Diferencias y problemas de definición

Tradicionalmente se ha conceptualizado una gran diferencia entre hablar y escribir. Los l√≠mites entre estos dos tipos de discurso han sido definidos en las √ļltimas d√©cadas por diversos autores[2], que han intentado sistematizar las propiedades que definen la lengua oral y la escrita. La clasificaci√≥n de Hughes (1996: 33-34) es probablemente uno de los mejores ejemplos para ambos tipos de discurso, como se ve en la tabla 1.

Tabla 1. Hughes 1996.

Sin embargo, parece que hay una premisa problem√°tica en muchos de estos intentos de clasificar la lengua escrita y la oral: muchos autores, en realidad, toman en consideraci√≥n diferentes g√©neros y registros. Como se√Īala Gibbs (1999), los estudios tradicionales comparan la lengua oral informal con la lengua escrita formal, y por tanto encuentran una gran cantidad de diferencias, cuando en realidad ser√≠a m√°s adecuado comparar el discurso informal con la escritura informal, y el discurso formal con la escritura formal[3]. Este acercamiento tan limitado ha provocado que algunos autores sugieran una nueva dicotom√≠a que se a√Īada a la oposici√≥n oral / escrito: discurso planificado frente a discurso no planificado. Combinar las dos dicotom√≠as dar√≠a como resultado cuatro tipos de discurso: oral planificado, escrito planificado, oral no planificado y escrito no planificado. Aunque estamos de acuerdo con esta clasificaci√≥n, para nuestro experimento asumimos que el lenguaje escrito es protot√≠picamente planificado y el lenguaje oral es protot√≠picamente no planificado, por lo que trabajaremos con los par√°metros tradicionales de oral y escrito.

Desde el nacimiento de la ling√ľ√≠stica cient√≠fica, se le ha dado prioridad al lenguaje oral por diversas razones, recogidas por Stubbs (1980: 25-28):

РEl lenguaje oral apareció antes en la historia de la humanidad.
– El lenguaje oral aparece antes en los individuos.
РEl habla tiene una base biológica.
– El lenguaje oral se resiste al control consciente.
– El lenguaje oral aparece primero en las sociedades individuales.
РLa literatura como fenómeno extendido es un proceso histórico muy reciente.
– Hablamos mucho m√°s de lo que escribimos y leemos.
– El lenguaje oral se utiliza para m√°s funciones que el escrito.

La llegada de las nuevas tecnolog√≠as y de Internet hace necesaria una reconsideraci√≥n de algunas de estas razones. Hoy en d√≠a es cuestionable la idea de que ‚Äėhablamos mucho m√°s de lo que escribimos o leemos‚Äô, cuando, de hecho, mucha gente parece pasar m√°s tiempo escribiendo y leyendo, utilizando sus ordenadores o sus tel√©fonos m√≥viles para comunicarse, que hablando, aunque, como intentaremos demostrar m√°s adelante, lo que realmente est√°n haciendo es hablar a trav√©s de un medio escrito. Por esa misma raz√≥n, debido a los dispositivos electr√≥nicos, el lenguaje escrito se utiliza ahora para una gran cantidad de funciones, podr√≠a incluso discutirse que para m√°s que el lenguaje oral.

2.1.2. Chat: el texto escrito oralizado

El chat es una nueva forma de comunicarse a trav√©s de Internet que presenta rasgos ‚Äúorales‚ÄĚ y ‚Äúescritos‚ÄĚ. Debido a su naturaleza h√≠brida, muchos autores han propuesto nuevos t√©rminos ling√ľ√≠sticos[4]: para este estudio hemos elegido texto escrito oralizado, un t√©rmino sugerido por Yus (2001: 98; 2011: 19). Esta definici√≥n describe el chat como una ‚Äúconversaci√≥n oral en un medio escrito‚ÄĚ, cuya caracter√≠stica esencial es la ‚Äúcualidad oral de los textos escritos que se intercambian a trav√©s de Internet‚ÄĚ y cuyo objetivo es la interacci√≥n con otras personas, como si se tratara de conversaciones reales en persona, lo que lo convierte en el √ļnico ‚Äútexto escrito‚ÄĚ que indudablemente tiene el prop√≥sito de interactuar.

2.2. Socioling√ľ√≠stica y lenguaje normativo

Nuestro an√°lisis ha sido llevado a cabo dentro de un marco te√≥rico socioling√ľ√≠stico basado en el concepto de la lengua est√°ndar y su prevalencia en los textos escritos oralizados. Muchas lenguas poseen una variedad que, de forma arbitraria, se considera ‚Äúmejor‚ÄĚ que otras debido a factores sociales y de prestigio. Como indica Borrego (2001): ‚ÄúLas grandes lenguas de cultura cuentan con un est√°ndar [‚Ķ] que, en su versi√≥n ideal, tiende a ser √ļnico, inmutable y omnipresente, que se basa en los registros formales de la lengua escrita‚ÄĚ.

El est√°ndar proporciona la base de la norma, que en espa√Īol est√° fijada por la Real Academia Espa√Īola (RAE). Esta instituci√≥n normativista define la norma como un ‚Äúconjunto de preferencias ling√ľ√≠sticas vigentes en una comunidad de hablantes, adoptadas por consenso impl√≠cito entre sus miembros y transformadas en modelos de buen uso‚ÄĚ (Real Academia Espa√Īola, 2005). En consecuencia, la norma y el est√°ndar son dos conceptos socioling√ľ√≠sticos muy pr√≥ximos, cuyos l√≠mites no est√°n claramente definidos, especialmente en lenguas como el espa√Īol, que poseen una instituci√≥n prescriptivista encargada de sancionar los usos que los hablantes perciben como est√°ndar. Sin embargo, nadie habla o escribe constantemente en esta variedad espec√≠fica: los hablantes siempre var√≠an y adaptan su comportamiento ling√ľ√≠stico a los diferentes contextos de comunicaci√≥n, incurriendo, consciente o inconscientemente, en desviaciones del est√°ndar. Para nuestro experimento, siguiendo a G√≥mez Torrego (2004: 10-11), hemos clasificado estas desviaciones en tres categor√≠as principales: desviaciones fon√©ticas, l√©xicas y morfosint√°cticas. El discurso oral, debido a su car√°cter protot√≠picamente no planificado, contiene un mayor n√ļmero de usos no normativos que el lenguaje escrito, y m√°s adelante sugeriremos que esta hip√≥tesis puede aplicarse tambi√©n a la conversaci√≥n virtual.

3. El lenguaje de chat desde una perspectiva normativa

Nuestro estudio analiza un conjunto de usos no normativos en textos escritos oralizados en espa√Īol. La hip√≥tesis inicial que trataremos de demostrar es que, desde una perspectiva normativa, el lenguaje de chat es muy cercano al lenguaje escrito a causa de la abundancia de desviaciones del est√°ndar que contiene.

3.1. Metodología

Hemos recopilado un corpus de diez conversaciones reales de chat entre amigos, a trav√©s de Skype, Facebook y WhatsApp. Todos los participantes proven√≠an de la ciudad de Salamanca, en el centro-norte de Espa√Īa, y eran por tanto hablantes nativos del dialecto castellano norte√Īo del espa√Īol. Esta variedad ling√ľ√≠stica es percibida por muchos como la m√°s pr√≥xima al est√°ndar, de modo que no tiene una gran cantidad de desviaciones intr√≠nsecas[5]. Todos ten√≠an entre 20 y 29 a√Īos y pose√≠an formaci√≥n universitaria. En estas conversaciones, hemos analizado las desviaciones del est√°ndar, clasific√°ndolas en tres categor√≠as: fon√©ticas, l√©xicas y morfosint√°cticas.

3.2. An√°lisis
3.2.1. Desviaciones fonéticas

La ortograf√≠a es el c√≥digo m√°s unitario de una lengua: aunque la pronunciaci√≥n de los hablantes var√≠a notablemente a lo largo de la amplia gama de dialectos y registros, tiende a haber una homogeneidad en las reglas de la ortograf√≠a y la escritura de las palabras. A pesar de ello, la conversaci√≥n virtual se ha convertido en un texto h√≠brido ‚ÄĒel texto escrito oralizado‚ÄĒ, donde se puede encontrar una gran cantidad de usos fon√©ticos no normativos. Como se muestra en otros estudios (Llisterri, 2002), la elisi√≥n y la ep√©ntesis son las dos desviaciones fon√©ticas m√°s comunes en el lenguaje de chat. La tabla 2 muestra los m√ļltiples casos de elisi√≥n que encontramos en nuestro corpus:

Tabla 2

Como se puede observar en la tabla, se hallan algunos ejemplos de af√©resis, es decir, la p√©rdida de sonidos al comienzo de palabra: pera en lugar de espera, toy por estoy, taluego en lugar de hasta luego. Algo que ocurre con m√°s frecuencia es la s√≠ncopa, la p√©rdida de sonidos en el interior de una palabra: morao por morado, llegao en vez de llegado, o quedao por quedado. La elisi√≥n del sonido dental aproximante intervoc√°lico [√įŐě] en el participio de la primera conjugaci√≥n verbal (ado > ao) es un uso no normativo muy frecuente en el espa√Īol hablado. Muy pocos hablantes pronuncian [ éeő≥Őě√°√įŐěo] al hablar: la mayor√≠a tienden a decir [ éeő≥Őě√°o], eliminando el sonido dental entre las vocales, incluso en registros formales. En el lenguaje escrito, en cambio, normalmente se escribe siempre llegado, nunca llegao. Es un hecho destacable que en nuestro corpus haya numerosos casos de esta s√≠ncopa, un fen√≥meno que asimila claramente los textos del chat al lenguaje oral. La desviaci√≥n que encontramos con m√°s frecuencia es la ap√≥cope, la p√©rdida de sonidos a final de palabra: micro en lugar de micr√≥fono, pa por para, na por nada, peli en lugar de pel√≠cula, o info en vez de informaci√≥n.

Lo contrario de la elisión es la epéntesis: la adición de sonidos al principio (prótesis), en el interior (epéntesis) o a final de palabra (paragoge). Aunque este fenómeno fonético no es tan frecuente como el anterior, encontramos algunos casos en nuestro corpus, recopilados en la tabla 3:

Tabla 3

Es dif√≠cil determinar si oooh o aaah son realmente pr√≥tesis o simplemente casos de alargamiento voc√°lico, ya que se componen de un solo sonido voc√°lico pese a tener otra letra en su escritura normativa, la h, que es silenciosa (oh, ah). Un caso similar ser√≠a el de maaaar, donde hay una vocal alargada en el interior de la palabra. La paragoge parece ser la ep√©ntesis m√°s com√ļn entre nuestros participantes: barrioooooo en lugar de barrio, siiii por s√≠, tuuuu en vez de t√ļ, etc. Tambi√©n encontramos una paragoge con la adici√≥n del sonido bilabial -p a la palabra no, que da como resultado nop, un proceso que no ocurrir√≠a en el lenguaje escrito a menos que se estuviera intentando imitar el lenguaje oral.

Finalmente, aunque no sean realmente desviaciones de la norma, hallamos tambi√©n representaciones gr√°ficas de sonidos orales, esto es, onomatopeyas, que representan risa (jaja, jeje), felicidad (Wiiiiiiiiiiii), sorpresa (Woooooow, ooooooh, uhh) y otras informaciones extraling√ľ√≠sticas dif√≠ciles de expresar por escrito[6]. Esto muestra, de nuevo, la cercan√≠a del lenguaje de chat con el discurso oral.

3.2.2. Desviaciones léxicas

Las desviaciones l√©xicas normalmente hacen referencia a vocabulario que no se contempla como parte normativa del l√©xico est√°ndar utilizado por la mayor√≠a de los hablantes. Aunque no se consideran normativas, es muy com√ļn encontrar palabras en el espa√Īol conversacional que todav√≠a no han sido registradas en el Diccionario de la Real Academia Espa√Īola (DRAE), el diccionario de referencia para el espa√Īol. Hay muchos ejemplos de varias clases de desviaciones l√©xicas en nuestro corpus.

Encontramos un buen n√ļmero de pr√©stamos, la mayor√≠a de ellos del ingl√©s: yeah (‚Äės√≠‚Äô), cousin (‚Äėprimo‚Äô), ok (‚Äėde acuerdo‚Äô), bye (‚Äėadi√≥s‚Äô), etc. Algunos de ellos constituyen incluso oraciones completas: don‚Äôt worry (‚Äėno te preocupes‚Äô). Es obvio que estos pr√©stamos no pertenecen al est√°ndar, pues no son elementos l√©xicos adaptados, no forman parte del vocabulario cotidiano de la mayor√≠a de los hablantes y no est√°n incluidos en el DRAE. Ok podr√≠a ser considerada una excepci√≥n porque es un marcador discursivo de acuerdo utilizado con mucha frecuencia en algunas zonas de Am√©rica, pero todav√≠a no se utiliza de este modo en Espa√Īa, lugar de origen de nuestros participantes.

Los neologismos son las desviaciones l√©xicas m√°s interesantes que hemos encontrado en nuestro corpus. Algunos de ellos no est√°n registrados en el diccionario de la RAE, y por tanto no hay duda de que no son normativos, (tabla 4), mientras que otros se han incluido hace poco tiempo y a√ļn est√°n marcados como coloquiales o conversacionales, por lo que su estatus como normativo o parte del est√°ndar es, cuando menos, cuestionable (tabla 5).

Tabla 4

Tabla 5

Todos estos ejemplos son más fáciles de encontrar en el lenguaje oral que en el lenguaje escrito, independientemente de estar registradas o no en el DRAE. Algunos de ellos también están relacionados con el vocabulario específico de la gente joven, el segmento de la población con mayor tendencia a adoptar neologismos y palabras no normativas.

Encontramos un gran n√ļmero de vocativos, que desde una perspectiva discursiva presuponen la presencia de un interlocutor, por lo que hacen que el ciberlenguaje se asimile de nuevo al lenguaje oral. Estos incluyen adjetivos como loco, xikillo, wapo/a, majo/a, y algunos que son claramente no normativos o incluso inventados, como perri, golfis o cuki.

Dentro de otros fenómenos léxicos, aparte de los usos no normativos ya mencionados, parece relevante mencionar algunas palabras malsonantes, eufemismos y disfemismos que encontramos, ya que sin duda están marcados como palabras coloquiales que se utilizan con mayor frecuencia cuando se habla que cuando se escribe. Una selección de estas expresiones se puede ver en la tabla 6.

Tabla 6

3.2.3. Desviaciones morfosint√°cticas

Los usos no normativos morfológicos y sintácticos son probablemente los casos más interesantes de nuestro corpus, ya que muchos de ellos son típicos del lenguaje oral y raramente se encuentran en textos escritos; además, han recibido escasa atención en estudios anteriores sobre el lenguaje de chat[7]. En esta sección analizaremos fenómenos gramaticales relacionados con el estándar cuya frecuencia de uso entre nuestros participantes resulta significativa.

Algunos hablantes de espa√Īol emplean un paradigma diferente de pronombres personales de forma totalmente inconsciente: en lugar de atender a la funci√≥n sint√°ctica que el pronombre desempe√Īa, basan su utilizaci√≥n en el g√©nero morfol√≥gico. Por ello, aunque el pronombre personal la es un acusativo femenino y le es un dativo sin marca de g√©nero, estos hablantes usan la para el dativo cuando el referente es femenino, en un proceso llamado la√≠smo (1), y le para el acusativo masculino, le√≠smo (2):

(1) no la he dicho nada todavía
(2) A ***[8]le importaba mucho que le invitaran a cosas y tal

Una desviaci√≥n frecuente en el lenguaje oral que encontramos en las conversaciones virtuales es la despronominalizaci√≥n. Los pronombres relativos tienen dos funciones, debido a su naturaleza relativa: por un lado, ejercen como nexos, uniendo la construcci√≥n relativa al sustantivo correspondiente; por otro lado, desarrollan una funci√≥n sint√°ctica nominal dentro de la oraci√≥n relativa: sujeto, complemento, etc. En el espa√Īol hablado los pronombres relativos, especialmente cuyo y que, parecen experimentar una tendencia hacia un proceso de despronominalizaci√≥n, es decir, la p√©rdida de su funci√≥n nominal para convertirse en meros nexos o conectores. Dicho de otro modo, los relativos pierden su car√°cter pronominal y funcionan como si fueran conjunciones. Este fen√≥meno puede observarse al comparar las estructuras no normativas utilizadas por los hablantes en (3a) y (4a) con sus equivalentes normativos en (3b) y (4b). La despronominalizaci√≥n ha causado la p√©rdida de la preposici√≥n por y el art√≠culo lo en (3), y la aparici√≥n en (4) de un elemento que desempe√Īa la funci√≥n sint√°ctica que el relativo ejerc√≠a antes: el determinante posesivo su.

(3) a. entonces es por eso que no me coge el teléfono
b. entonces es por eso por lo que no me coge el teléfono
(4) a. es una persona que su familia no se da cuenta
b. es una persona cuya familia no se da cuenta

El relativo posesivo cuyo se utiliza pr√°cticamente solo en el espa√Īol escrito y, por lo general, se reemplaza por la ‚Äúconjunci√≥n‚ÄĚ que y el posesivo su en el espa√Īol hablado. Este proceso, conocido por los gram√°ticos prescriptivistas como quesuismo, puede ser considerado exclusivo de la oralidad, de manera que su presencia en nuestro corpus encamina la interacci√≥n de chat hacia el lenguaje oral.

El uso del art√≠culo determinado antes del nombre propio no es un rasgo del espa√Īol est√°ndar, pero los participantes de este experimento producen algunos ejemplos de esta estructura, como puede verse en (5) y (6):

(5) y por qué está triste la ***?
(6) Así se lo mando tb a la ***

Otro fen√≥meno gramatical es la ausencia de palabras de enlace, hecho que puede ser explicado como una caracter√≠stica oral de la gram√°tica simplificada mencionada por Hughes (1996) ‚ÄĒv√©ase la figura 1‚ÄĒ, trasladada a los textos del chat. En (7) la preposici√≥n a que marca el acusativo no aparece, mientras que en (8) el sintagma preposicional seleccionado por el verbo (darse cuenta de) pierde su preposici√≥n inicial de.

(7) yo creo que [a] *** lo que le pasa es que le resulta todo demasiado cercano
(8) pero [de] lo que no se da cuenta es que es otro rollo

Más interesante desde un punto de vista teórico es la ausencia de la conjunción condicional (si) en (9), probablemente debido a la marca de modo subjuntivo en el verbo subordinado que, junto al tiempo pluscuamperfecto, permite que la secuencia sea interpretada como una oración condicional por sí misma, sin necesidad de un nexo condicional.

(9) puta carrera de mierda / [si] hubieramos estudiado cualquier otra cosa, estariamos sacando matriculas y disfrutando de la vida

Un caso espec√≠fico de nexos o enlaces que desaparecen es el llamado que√≠smo: la ausencia de la preposici√≥n de cuando es necesaria porque la selecciona el verbo, sustantivo o adjetivo al que complementa. Esta desviaci√≥n del est√°ndar es habitual en espa√Īol y su explicaci√≥n radica en el intento por parte del hablante de evitar el proceso opuesto (muy condenado por los gram√°ticos normativistas): el deque√≠smo, es decir, la adici√≥n de la preposici√≥n de cuando no es necesaria (ej. Pienso de que viene). En (10) hay un ejemplo de que√≠smo extra√≠do de nuestro corpus:

(10) pero ella es bastante consciente [de] que tiene que superarlo

El fen√≥meno morfol√≥gico m√°s importante que hemos hallado son las analog√≠as verbales, en particular la que afecta a la segunda persona del singular del pret√©rito indefinido. En espa√Īol, la segunda persona del singular termina en -s en todos los tiempos verbales (escribes, escrib√≠as, escribir√°s, escribir√≠as) excepto el pret√©rito indefinido (escribiste). Los hablantes, de forma inconsciente, a√Īaden una -s al final del indefinido, formando una analog√≠a para que todos los tiempos tengan una ‚Äďs al final de la segunda persona del singular. Algunos de los ejemplos usados por nuestros participantes incluyen escribistes o contestastes. A pesar de ser un proceso l√≥gico con sus propias razones internas de homogeneizaci√≥n paradigm√°tica, todav√≠a no forma parte del espa√Īol normativo.

Por √ļltimo, aunque no son en realidad desviaciones del lenguaje normativo, explicaremos algunas estructuras coloquiales que se encuentran t√≠picamente en el lenguaje hablado y cuya presencia en nuestro corpus resulta considerable. Una de ellas es el uso del nexo causal que, como se muestra en (11):

(11) a. tengo que dejarte, que me muero de hambre
b. tranquila, que esta vez esta planeado
c. no tardare, q me aburro

En espa√Īol, el nexo causal protot√≠pico es porque, pero hay muchos otros dependiendo de la estructura concreta o las implicaciones sem√°nticas de la oraci√≥n causal: como, ya que, puesto que, pues, dado que, etc. Uno de ellos es que, ‚ÄĒhom√≥fono de la conjunci√≥n completiva que (Creo que viene)‚ÄĒ, que siempre va pospuesto tras un acto de habla modalizado y, lo que es m√°s importante para nuestros objetivos, se usa √ļnicamente en el lenguaje hablado. La abundancia de este que causal en nuestros resultados confirma de nuevo la hip√≥tesis de que el lenguaje de chat se halla muy pr√≥ximo al lenguaje hablado.

Otros dos rasgos de la oralidad son el adverbio igual para expresar incertidumbre (12), en lugar de quizá o a lo mejor, más neutros y menos informales, así como la inversión del sujeto en oraciones como (13a), siguiendo patrones de estructura de la información, que contrastan con el orden no marcado que se muestra en (13b).

(12) igual debería comprarme otros tb
(13) a. estoy en casa yo tb
b. yo estoy en casa tb

Al contrario de lo que podría esperarse, los usos no normativos que pertenecen al nivel morfosintáctico son bastante abundantes, y, al contrario de los encontrados en el nivel fonético o léxico, son extremadamente heterogéneos en su naturaleza: desde auténticas despronominalizaciones a meras analogías verbales morfológicas. A pesar de esta diversidad, todas imitan los tipos de estructuras encontrados en el lenguaje oral.

4. Conclusiones

Los hablantes muestran desviaciones del espa√Īol est√°ndar en todos los niveles ling√ľ√≠sticos: fon√©tico, l√©xico e incluso morfosint√°ctico. Aunque pueden hallarse usos no normativos en ciertos textos escritos, la incidencia en nuestro corpus ha sido considerablemente m√°s alta. Adem√°s, encontramos caracter√≠sticas protot√≠picas del lenguaje oral. En consecuencia, parece que la variaci√≥n ling√ľ√≠stica se torna m√°s evidente en los chats, ya que la conciencia de la norma por parte de los hablantes se diluye gradual e inconscientemente. Teniendo en cuenta que la norma est√° ligada al est√°ndar y el est√°ndar se basa en el lenguaje escrito, si el lenguaje de chat contiene m√ļltiples usos no normativos, debe estar bastante alejado del lenguaje escrito. Los resultados de nuestro estudio, con una gran cantidad de desviaciones del est√°ndar en todos los niveles ling√ľ√≠sticos, confirman la hip√≥tesis de que el lenguaje de chat est√° m√°s pr√≥ximo al lenguaje oral que al lenguaje escrito protot√≠pico, constituyendo, pues, un tipo de discurso no planificado.

Este trabajo pretende ser una peque√Īa contribuci√≥n a la comprensi√≥n del lenguaje de chat. Desde una perspectiva normativa y socioling√ľ√≠stica, seg√ļn nuestro an√°lisis, los chats est√°n sin duda m√°s cerca del lenguaje oral que del lenguaje escrito. Aunque nuestros resultados iniciales apuntan en esta direcci√≥n, se hacen necesarias m√°s investigaciones para que esta hip√≥tesis sea del todo concluyente.

Asumimos que nuestros participantes tienen un buen conocimiento del lenguaje normativo, ya que todos poseen formación universitaria, pero este parámetro debería ser analizado en profundidad con un cuestionario para medir su conciencia de la norma, y estos resultados deberían ser comparados con los usos no normativos encontrados en nuestro corpus de chats. Llevaremos a cabo otro experimento donde pediremos a los mismos hablantes que mantengan conversaciones en persona con el objeto de comprobar la presencia de usos no normativos y contrastarlos con las conversaciones virtuales. Finalmente, recogeremos un corpus de textos informales, como cartas privadas, mensajes electrónicos, notas y otras formas de lenguaje escrito, a fin de analizar sus desviaciones del estándar. Una vez que hayamos comparado los resultados de todas estas fuentes (corpus de chat, cuestionario, corpus de conversaciones reales y corpus de textos escritos), podremos finalmente confirmar la hipótesis de que el lenguaje de chat es, después de todo, un subtipo del lenguaje oral.

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Caracteres vol.2 n2

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Notas:    (↵ regresa al texto)
  1. Este trabajo es un desarrollo a partir del art√≠culo ‚ÄúThe influence of oral discourse in chat language from a normative perspective: deviations from standard Spanish‚ÄĚ, perteneciente a la obra The spoken language in a multimodal context. Description, teaching, translation (2013), publicada por Frank & Timme Verlag f√ľr wissenschaftliche Literatur en Berl√≠n, Alemania.
  2. Algunos de ellos son Ochs (1979), Akinnasso (1982), Pérez Juliá (1997), Bustos Tovar (1997), Briz Gómez (1998) o Bedmar (1999), entre otros.
  3. ‚ÄúParte de la raz√≥n por la que el punto de vista tradicional sobre el texto escrito es acogido firmemente por muchos estudiosos es que la mayor√≠a de las comparaciones del lenguaje oral y escrito analizan g√©neros completamente diferentes. Los investigadores comparan t√≠picamente conversaciones informales con prosa expositiva e intentan generalizar sus resultados para todos los aspectos del lenguaje oral y escrito, [‚Ķ] cuando una prueba mejor para las diferencias entre el discurso y la escritura ser√≠a contrastar el discurso informal (p.ej., una conversaci√≥n entre amigos) frente a la escritura informal que es muy interactiva (p.ej., cartas a amigos), y el discurso formal (p.ej., conferencias) frente a la escritura formal que se basa en el contenido (p.ej., textos expositivos)‚ÄĚ (Gibbs, 1999: 180).
  4. El chat ha sido definido como ‚Äúdiscurso escrito‚ÄĚ (Elmer-Dewitt, 1994), ‚Äúcomunicaci√≥n por medio del ordenador‚ÄĚ (Baron, 2000), ‚Äúdiscurso escrito interactivo‚ÄĚ (Werry, 1996), ‚Äúdi√°logo escrito ‚Äú (Azcona, 2000), ‚Äúnetspeak‚ÄĚ (Crystal, 2001), ‚Äú(r√°pida) conversaci√≥n escrita‚ÄĚ (Merchant, 2001 y Blanco Rodr√≠guez, 2002), ‚Äúforma textual h√≠brida‚ÄĚ (Pietrosemoli y Dom√≠nguez, 2001), ‚Äúsimulaciones escritas de conversaciones orales‚ÄĚ (Borreguero, 2002), ‚Äúsistema electr√≥nico de comunicaci√≥n escrita‚ÄĚ (Rocha Silva, 2004) y ‚Äúfalsa conversaci√≥n oral‚ÄĚ (Cabedo Nebot, 2009), entre otros.
  5. Para detalles espec√≠ficos sobre la supuesta relaci√≥n cercana entre este dialecto castellano y el espa√Īol est√°ndar, v√©ase Borrego (2001).
  6. Para más información sobre comunicación no-verbal, véase Yus (2011: 179-188) y Sanmartín (2007: 62-64, 78-82).
  7. Dos de los pocos trabajos en los que se mencionan las características gramaticales del lenguaje de chat son Gómez Torrego (2001) y Sanmartín (2007: 72-78).
  8. Este signo *** representa un antropónimo que hemos eliminado de nuestro corpus por razones de privacidad.

Caracteres. Estudios culturales y críticos de la esfera digital | ISSN: 2254-4496 | Salamanca