El mapa y el territorio. Una aproximaci贸n hist贸rico-bibliogr谩fica a la emergencia de las Humanidades Digitales en Espa帽a

The map and the territory. A historical and bibliographical approach to the emergence of Digital Humanities in Spain

Antonio Rojas Castro (Universitat Pompeu Fabra)

Art铆culo recibido: 08-10-2013 | Art铆culo aceptado: 19-11-2013

ABSTRACT: This article is divided into three sections: the first focuses on some analogies and historical parallels that shape digital technology, the hypertext and interactivity, such as the book and the printing press. My aim in the second section is to map the development of the creation of digital environments for archives, corpus, libraries and scholarly editions of medieval and Golden Age literary works by the Spanish-speaking academic community from 1986 to 2005. Of course my account cannot be comprehensive, but it aims to be representative, nevertheless. The last section traces the evolution of the relationship between the literary studies and information technology from 2006 until 2013 when the first official Digital Humanities conference took place in Spain.
RESUMEN: Este art铆culo consta de tres partes: en la primera me ocupo de algunas analog铆as y paralelismos hist贸ricos, tales como el libro y la imprenta, que han moldeado la reflexi贸n en torno a la tecnolog铆a digital, al hipertexto y a la interactividad. En la segunda parte mi objetivo es trazar una panor谩mica ordenada cronol贸gicamente sobre los principales proyectos de digitalizaci贸n (bibliotecas, archivos, corpus y ediciones de obras literarias medievales y 谩ureas) aparecidos en el 谩mbito acad茅mico hisp谩nico desde 1986 hasta 2005; por supuesto, el recuento es incompleto pero aspira a ser representativo. Por 煤ltimo, la tercera parte se centra en c贸mo ha evolucionado la relaci贸n entre estudios literarios y la tecnolog铆a digital desde 2006 hasta la celebraci贸n del primer congreso oficial sobre Humanidades Digitales en 2013.

KEYWORDS: printing press, hypertext, digital library, digital scholarly edition, Digital Humanities
PALABRAS CLAVE: imprenta, hipertexto, biblioteca digital, edici贸n acad茅mica digital, Humanidades Digitales

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Finding new precedents in past things and experiences is how we make sense of what is new, perhaps even how we perceive the new at all.
Willard McCarty

1. Introducci贸n

El trabajo continuo de investigadores como Charles B. Faulhaber, Francisco Marcos Mar铆n, Antonio R. de las Heras, Jos茅 Manuel Luc铆a Meg铆as o Alejandro Bia en torno a ciertos temas recurrentes y lecturas compartidas puede percibirse como la existencia en estado latente de una red de interesados en la relaci贸n entre la literatura y la inform谩tica o la tecnolog铆a digital[1]. Esta red, con sus nodos y enlaces, ser铆a anterior a la difusi贸n del membrete 鈥淗umanidades Digitales鈥 en Espa帽a[2], entre 2005 y 2006, y a su a煤n m谩s reciente institucionalizaci贸n por medio de asociaciones, congresos, m谩steres y revistas.

Las Humanidades y la inform谩tica han confluido en proyectos de investigaci贸n desde finales de los ochenta en el seno de las disciplinas human铆sticas tradicionales, especialmente en los departamentos de Filolog铆a. Pensar lo contrario supondr铆a caer en una de las trampas del realismo plat贸nico; o dicho utilizando una met谩fora geopol铆tica, confundir el mapa con el territorio. No solo han existido numerosos proyectos, como el ADMYTE, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, el CORDE y el CREA, sino que la bibliograf铆a sobre la tecnolog铆a como herramienta u objeto de estudio en las humanidades es abundante y, desde un punto de vista metodol贸gico, muy variada[3]. Hacia 2003, sin embargo, se perciben los primeros intentos de dotar de autonom铆a a los estudios human铆sticos interesados en el uso de la inform谩tica; Jos茅 Manuel Luc铆a Meg铆as (2003) publica en la revista Incipit un art铆culo que lleva por t铆tulo 鈥淟a ‘Inform谩tica Human铆stica’: notas volanderas desde el 谩mbito hisp谩nico鈥 pero el membrete carece de difusi贸n y es muy poco utilizado. Dos a帽os m谩s tarde la expresi贸n 鈥淗umanidades Digitales鈥 empieza a utilizarse en Espa帽a en art铆culos acad茅micos pero no se consolida hasta el nacimiento de la asociaci贸n Humanidades Digitales Hisp谩nicas en 2011.

Este art铆culo se vertebra en tres grandes bloques en torno al libro y al hipertexto, a la edici贸n acad茅mica digital y a la emergencia de las Humanidades Digitales como disciplina aut贸noma. Sin embargo, las secciones comparten m谩s afinidades que diferencias, pues un mismo esp铆ritu de interconexi贸n anima tanto a las tentativas de interrelaci贸n -mediante enlaces o etiquetas- que ofrece el medio digital a los editores, por un lado, como a las pr谩cticas colaborativas de los humanistas digitales, por el otro. En este sentido creo que el hipertexto ha dado vuelo a la imaginaci贸n de los editores mientras que las limitaciones t茅cnicas de la digitalizaci贸n, que a menudo imponen jerarqu铆as y una r铆gida estructuraci贸n de los datos, han disuelto algunas de las quimeras de la teor铆a.

2. Analog铆as y paralelismos hist贸ricos

El objetivo de este apartado es dar cuenta de las principales contribuciones cr铆ticas sobre el modo en que se ha revisado la historia del libro y se han pensado las implicaciones del hipertexto en el territorio peninsular durante los a帽os noventa del siglo pasado y la primera d茅cada del XXI. Por lo general, la tendencia es interpretar la tecnolog铆a digital en t茅rminos hist贸ricos, es decir, buscando antecedentes tanto para legitimar los cambios como para neutralizar su aparente novedad.

2.1. El libro, la imprenta y el humanismo

Desde mediados de los a帽os noventa Internet y el libro electr贸nico se comparan a menudo con otros soportes o tecnolog铆as pasadas; por lo general no se percibe una fractura total con la tradici贸n sino m谩s bien la culminaci贸n de un proceso democratizador iniciado con el invento de Gutenberg. Si la imprenta redujo el coste de la producci贸n de libros y facilit贸 la multiplicaci贸n de copias, Internet se considera un nuevo cauce de transmisi贸n de la informaci贸n, m谩s barato, m谩s inmediato y de alcance global; por su parte, el libro electr贸nico suele ponerse en relaci贸n con otras mutaciones precedentes como el paso del volumen al c贸dice y por eso se debate sobre la posible desaparici贸n del libro impreso.

Uno de los primeros trabajos, al menos hasta donde tengo noticia, que articulan la analog铆a entre la invenci贸n de la imprenta y la tecnolog铆a digital pertenece a Charles B. Faulhaber (1986), recoge las actas del noveno congreso de la Asociaci贸n Internacional de Hispanistas (AIH) y en 茅l resuenan las siguientes palabras del gran hispanista:

La comparaci贸n con el siglo XV es instructiva. Hace 500 a帽os la imprenta balbuceaba. Los impresores a煤n imitaban a ojos cerrados el formato del libro manuscrito, dejando sitio para las iniciales y orlas iluminadas, preparando textos escolares con glosas interlineares y marginales, dando comienzo a la obra con la primera hoja del texto, sin portada. Tardaron mucho en darse cuenta de que las t茅cnicas para la producci贸n de manuscritos se amoldaban mal a las posibilidades de la imprenta; 茅sta necesitaba un formato propio. […] Estamos en el per铆odo 鈥渋ncunabular鈥 del ordenador. De hecho, los paralelismos cronol贸gicos son asombrosos. La imprenta se desarroll贸 en los cuarenta del siglo XV; el ordenador en los cuarenta de 茅ste. La imprenta se internacionaliz贸 en la d茅cada de 1460; el ordenador en la de 1960. En 1987 el ordenador est谩 donde la imprenta en 1487. Estamos d谩ndonos cuenta, por fin, de que el producto del ordenador no tiene que ser un libro impreso. De hecho, para aprovecharnos de sus capacidades inherentes, no debe ser un libro al estilo antiguo. (Faulhaber, 1986: 170)[4]

Algunos a帽os m谩s tarde Jenaro Talens (1994) distingue tres fases hist贸ricas y sus modos de comunicaci贸n propios (oralidad, escritura y medio electr贸nico) en 鈥淓l lugar de la teor铆a literaria en la era del lenguaje electr贸nico鈥. Seguidamente el autor establece el paralelismo entre imprenta y formato electr贸nico en los siguientes t茅rminos: de la misma manera que los tipos m贸viles propiciaron el paso del 鈥渁uditor鈥 al lector y de la teatralidad a la escritura, y de alguna manera forj贸 lo que hoy conocemos como 鈥渓iteratura鈥, Talens tiene el convencimiento de que Internet y las nuevas tecnolog铆as producir谩n un cambio de paradigma que desplazar谩 al libro impreso (Talens, 1994: 132).

Tres a帽os m谩s tarde, en Literatura y multimedia, Jos茅 Romera Castillo afirma que las nuevas tecnolog铆as influyen en todo el proceso de la 鈥渟emiosis literaria鈥, es decir, en la autor铆a porque la obra no est谩 totalmente acabada por el autor, en la factura del texto porque 茅ste puede ser actualizado constantemente, en la difusi贸n porque plantea una alternativa al canal impreso, en la recepci贸n porque el lector lee, mira y oye, y en la ense帽anza porque hace posible la educaci贸n a distancia (Romera Castillo, 1997: 35). En cuanto al parang贸n entre la imprenta y los medios electr贸nicos, que durante los noventa -hay que recordarlo- abarcan tanto Internet como el CD-ROM, el profesor Romera no habla de 鈥渟ustituci贸n鈥 sino de relaci贸n complementaria o coexistencia pac铆fica entre los distintos soportes: el libro impreso no va a desaparecer, aunque algunas obras que requieren una lectura no lineal, como los diccionarios y enciclopedias, son m谩s proclives a difundirse en formato electr贸nico (Romera Castillo, 1997: 40-41).

Para Jos茅 Manuel Luc铆a Meg铆as, en cambio, el parang贸n hist贸rico que ayuda a entender el presente no se encuentra en el siglo XV sino novecientos a帽os antes, en el siglo VI, cuando algunos grupos de cristianos empiezan a utilizar el formato c贸dice porque facilita la localizaci贸n de pasajes, resulta m谩s c贸modo de transportar, permite ahorrar superficie de escritura y aumenta el n煤mero de copias. La idea de que la traducci贸n de signos materiales a signos electr贸nicos implica un cambio de tecnolog铆a m谩s af铆n al paso del volumen al c贸dice ha sido defendida por este investigador en varios lugares, por ejemplo, en 鈥淚nternet y edici贸n: algunas notas preliminares鈥 (2000) y m谩s recientemente ha vuelto a aparecer en Elogio del texto digital (2012) pero su primera formulaci贸n, hasta donde s茅, se encuentra en la primera nota a pie de p谩gina de 鈥淓ditar en Internet鈥 (1998); el autor utiliza este argumento para relativizar el impacto de la imprenta as铆 como los pron贸sticos pesimistas sobre el futuro del libro impreso:

No nos parece comparable […] la situaci贸n que se produce a finales del siglo XV y durante el siglo XVI del paso del manuscrito al impreso a la imprenta, ya que el libro impreso no deja de nacer en su forma externa siguiendo el modelo del c贸dice manuscrito; s贸lo un proceso mec谩nico de reproducci贸n, unos medios que se convierten en industriales les diferencian鈥 pero el formato y las (im)posibilidades en gran medida las comparten. Esta imagen, tan apreciada por algunos como forma de condenar al olvido al libro, no refleja en absoluto los cambios culturales que el mundo de la inform谩tica y el de la Red est谩n imponiendo en nuestros d铆as. (Luc铆a Meg铆as, 1998: 1)

El punto de partida de los autores de la 鈥淣orma-recomendaci贸n de la Asociaci贸n Internacional Siglo de Oro sobre edici贸n de textos electr贸nicos 谩ureos鈥 es precisamente las mutaciones del libro; adem谩s de la analog铆a con la imprenta, Jos茅 Luis Canet y Ricardo Serrano incorporan la lecci贸n de Jos茅 Manuel Luc铆a Meg铆as:

En la 茅poca actual, la de la informaci贸n e Internet, se ha dado un gran salto divulgativo de la ciencia y de la documentaci贸n, siendo un caso parecido al que ocurri贸 en el siglo VI con la aparici贸n del codex mediante el soporte de pergamino, o al de la imprenta de Gutenberg con los tipos m贸viles y la amplia difusi贸n de los textos mediante el soporte papel. Todas estas revoluciones presentan, a pesar de su separaci贸n en el tiempo, ciertos patrones comunes, como son 1) la implantaci贸n de modos de producci贸n o tecnolog铆as que permiten la multiplicaci贸n de ejemplares id茅nticos (o casi id茅nticos) y 2) el abaratamiento del texto producido y de su distribuci贸n. (Canet, 2002: 1897)

De esta manera, Internet y la tecnolog铆a digital dejan de verse como amenazas y se integran en la historia del libro y de los medios de comunicaci贸n. Al mismo tiempo, se suele apelar a los or铆genes del Humanismo ligados a la imprenta, con la finalidad de justificar la conversi贸n de textos impresos al medio digital por parte de los fil贸logos y, en consecuencia, de demostrar la vigencia y utilidad de las humanidades:

Nos encontramos, pues, ante un proceso algo similar al que tuvo lugar hace unos quinientos a帽os, que implic贸 cambios estructurales en la propia ense帽anza escolar y universitaria. Como es bien sabido, se modific贸 el modelo de aprendizaje completamente memor铆stico de la etapa anterior hacia cauces m谩s en consonancia con el mundo actual, pues la informaci贸n que proporcionaba el libro era ya accesible a una mayor铆a de profesionales que pod铆an poseerlo, con lo que no se ten铆a la perentoria necesidad de extraer frases y citas con la finalidad de memorizarlas o de copiar aquellos fragmentos que m谩s les interesaba; y apareci贸, c贸mo no, la filolog铆a cr铆tica en todo su esplendor, posibilitando la selecci贸n y comparaci贸n de diferentes versiones de un mismo texto. (Canet, 2002: 1898)

Dos a帽os m谩s tarde, en La vieja diosa. De la filolog铆a la postmodernidad de Joaqu铆n Rubio Tovar (2004) se vuelve a asociar la imprenta con las nuevas tecnolog铆as pero para desmentir que Internet y el libro electr贸nico supongan el fin del libro impreso:

[…] es indiscutible que la imprenta no acab贸 con la cultura oral y manuscrita y con la pr谩ctica de la copia y de la lectura en comunidad. Perm铆taseme en este punto una comparaci贸n con los tiempos actuales. Est谩 muy extendida la opini贸n de que los medios inform谩ticos van a sustituir al libro impreso de la misma manera que la imprenta sustituy贸 al manuscrito y a la cultura oral. La primera parte de la frase entra en el terreno de la futurolog铆a, mientras que la segunda es falsa. Poco queda en la historiograf铆a especializada de las t贸picas ideas sobre lo que supuso la imprenta, pero al ser un lugar com煤n muy extendido conserva parte de su predicamento. (Rubio Tovar, 2004: 258-259)

Aunque no se pronuncia ni a favor ni en contra de la sustituci贸n del libro impreso por el libro electr贸nico, Domingo S谩nchez-Mesa (2004: 16) afirma en Literatura y cibercultura que la tecnolog铆a digital est谩 cambiando el sistema literario del mismo modo que la vulgarizaci贸n de los manuscritos, de los tipos m贸viles y del cine o la televisi贸n lo hicieron en el pasado. Por otro lado, en 鈥淣uevas tecnolog铆as y saber human铆stico鈥, contenido en el mismo volumen, Antonio R. de las Heras (2004: 154) caracteriza el libro impreso como una 鈥渕谩quina de confinamiento de informaci贸n muy evolucionada鈥 pero reconoce que el libro electr贸nico lo supera en su capacidad de almacenaje, precio, ligereza y posibilidades interactivas.

El argumento que vincula la imprenta con Internet vuelve a hallarse en el art铆culo 鈥溌縃umanidades digitales en espa帽ol?鈥 de Juan Luis Su谩rez (2010). En 茅l se justifica la necesidad de una nueva alfabetizaci贸n basada en las herramientas digitales:

De la misma forma que el humanismo del siglo XV naci贸 abrazado a las tecnolog铆as de la imprenta, del libro y de los studia humanitatis, las humanidades del siglo XXI tienen que desarrollar las tecnolog铆as digitales y los procesos sociales que permitan la actualizaci贸n de su programa de cultura para poder seguir ofreciendo un modelo de intercambio con el mundo seg煤n una escala humana. (Su谩rez, 2010: 34)

En resumen, durante los a帽os noventa y a煤n a inicios del siglo XXI, la tecnolog铆a digital se suele interpretar tomando como puntos de referencia dos acontecimientos hist贸ricos: por un lado, las m谩s de las veces, la invenci贸n de la imprenta en el siglo XV porque se asocia con el Renacimiento y los or铆genes del humanismo[5]; por el otro, con menor frecuencia, el paso del volumen al c贸dice en el siglo VI. El debate en torno a la desaparici贸n del libro impreso, la desnaturalizaci贸n del c贸dice que ahora se considera una m谩quina, o la necesidad de legitimar la labor del humanista en t茅rminos utilitarios ante el avance de las pol铆ticas neoliberales son en s铆 mismos 铆ndices del modo en que la inform谩tica y la tecnolog铆a digital est谩n cambiando la cultura literaria y la relaci贸n entre el humanista y la sociedad.

2.2. El hipertexto y la interactividad

La reflexi贸n en torno al hipertexto es sin duda una de las cuestiones que mayor atenci贸n ha recibido por parte de los humanistas. Desde la generalizaci贸n de Internet el hipertexto ha sido objeto de reflexi贸n desde distintos puntos de vista: se han buscado sus antecedentes hist贸ricos y se ha teorizado sobre las implicaciones de la lectura no secuencial y del papel del lector, y, quiz谩 de manera insuficiente, se han analizado las propiedades de hipertextos literarios reales. Los investigadores espa帽oles, adem谩s, demuestran haber le铆do a autores tan relevantes en la materia como Ted Nelson y George P. Landow, por lo que no creo errado afirmar que el tr谩fico y el pr茅stamo de ideas, aunque unilaterales, entre el 谩mbito anglosaj贸n y el 谩mbito hisp谩nico son otra de las caracter铆sticas de los estudios sobre el hipertexto. Una b煤squeda en Dialnet del t茅rmino arroja un resultado de 415 documentos relacionados por lo que resulta imposible llevar a cabo un an谩lisis exhaustivo de todas las contribuciones; en consecuencia, me limitar茅 a un pu帽ado de publicaciones que considero representativas del conjunto.

Pero antes conviene dejar claro qu茅 se entiende por hipertexto. La definici贸n m谩s sencilla corresponde a cualquier texto presentado en una pantalla de ordenador, u otro dispositivo electr贸nico, que contenga referencias, es decir, enlaces (links), a otros textos a los que el lector puede acceder de manera inmediata[6]. En sus or铆genes, y en esto la influencia de Vannevar Bush (1945) resulta ineludible, se caracteriza como una manera de asociar informaci贸n que reproduce el funcionamiento de nuestro cerebro y sus conexiones neuronales[7]. Sin embargo, durante los a帽os ochenta y noventa, la teor铆a literaria casi elev贸 el hipertexto a una categor铆a metaf铆sica por su car谩cter no secuencial y porque otorga mayor responsabilidad al lector durante el proceso de construcci贸n del sentido. El hipertexto, para decirlo en pocas palabras, fue percibido como una manifestaci贸n de las teor铆as de la escritura que los principales autores postestructuralistas concibieron d茅cadas atr谩s, y en esto Espa帽a no iba a ser menos. As铆, por ejemplo, en Literatura e Hipertexto. De la cultura manuscrita a la cultura electr贸nica (1998), Carlos Moreno Hern谩ndez destaca la aportaci贸n de Roland Barthes (1987) en 鈥淒e la obra al texto鈥, de 1971, y afirma lo siguiente:

[…] todas y cada una de las 鈥減roposiciones鈥 en las que Barthes explica su noci贸n de Texto son aplicables a la variedad de texto no lineal que es el hipertexto: el Texto no es un objeto computable; no se reduce a la (buena) literatura y a sus jerarqu铆as gen茅ricas o clasificatorias; es dilatorio respecto al significado; es plural en relaci贸n con los significantes que lo tejen y el lector percibe en 茅l algo m煤ltiple e irreductible, procedente de sustancias y planos heterog茅neos; puede leerse sin la garant铆a de su padre, el autor propietario; ya no es objeto de consumo, sino de un juego, trabajo, producci贸n, pr谩ctica; est谩 ligado al goce, al placer sin separaci贸n, pues es el espacio en el que ning煤n lenguaje corta el camino a otro, en el que circulan los lenguajes. Y concluye que estas proposiciones no constituyen una Teor铆a del texto, pues el discurso sobre el Texto no deber铆a ser, a su vez, m谩s que texto, b煤squeda, trabajo de texto. (Moreno Hern谩ndez, 1998: 22)

A menudo los humanistas olvidaron que el hipertexto, adem谩s de una forma de escribir, es la primera palabra de las siglos HTML (Hypertext Markup Language), un lenguaje de marcado que pone el acento en la apariencia de los documentos, no en su contenido estructural; esto, en mi opini贸n, ha tenido consecuencias muy negativas a la hora de pensar el funcionamiento de Internet porque no se ha contemplado la existencia de otros lenguajes de marcado mucho m谩s eficaces, como SGML (Standard Generalized Markup Language) y XML (eXtensible Markup Language). Adem谩s, en los 煤ltimos a帽os han surgido distintos modelos, usos y din谩micas -la Web 2.0-, y se han planteado alternativas m谩s ambiciosas como la Web 3.0 y Web sem谩ntica[8]. En otras palabras, los te贸ricos del hipertexto tomaron Internet y el hipertexto como una tecnolog铆a acabada y perfecta ajena al devenir hist贸rico y al progreso.

Con todo, lo que me interesa aqu铆 no es tanto la exactitud y la pericia t茅cnica de los investigadores como las analog铆as y los lugares comunes, es decir, las formas en que la mayor铆a de humanistas ha interpretado la tecnolog铆a digital. Antonio R. de las Heras es posiblemente uno de los humanistas que m谩s ha reflexionado al respecto; en 鈥淗ipertexto y libro electr贸nico鈥 (1997) este investigador distingue acertadamente entre 鈥渉iperdocumento鈥, cuando el enlace se da entre textos distintos, e 鈥渉ipertexto鈥, cuando el enlace revela fragmentos que pertenecen a un solo documento. Entre las im谩genes y met谩foras que este humanista ha utilizado se cuentan las del 鈥減liegue鈥 para referirse al enlace, la del 鈥渂ucle鈥 para referirse a los bloques de informaci贸n -鈥渓ex铆as鈥 de George P. Landow (1992)-, y por 煤ltimo la comparaci贸n del hipertexto con un ejercicio de papiroflexia que tiene como resultado una pajarita:

Es importante apreciar la oportunidad del t茅rmino plegar para denominar esta tarea hipertextual. Porque, de la misma manera que la papiroflexia trabaja con una hoja de papel sin cortarla, solo la pliega, el hipertexto nos ofrece un texto plegado, no un conjunto de textos hilvanados por medios inform谩ticos. De ah铆 que la lectura de un libro electr贸nico despliega un discurso m谩s o menos extenso, no una sarta de fragmentos textuales. Y 茅ste es el principal esfuerzo -creativo, constructivo, imaginativo- para el autor de un libro electr贸nico. (R. de las Heras, 1997: 90)

Como muchos otros investigadores, Antonio R. de las Heras destaca el car谩cter inacabado del hipertexto en tanto que el autor siempre puede actualizar, quitar, a帽adir o modificar los 鈥渂ucles鈥. El libro electr贸nico se erige, as铆, como un 鈥渓ibro poli茅drico鈥 (R. de las Heras, 1997: 90).

Para Jos茅 Antonio Mill谩n (1999: 152), al menos en 鈥淓staciones filol贸gicas鈥, el hipertexto es el aspecto m谩s innovador de la lectura en pantalla aunque reconoce que es deudor de las t茅cnicas de referencia del c贸dice. Aunque este apartado no es lugar para hablar de las ediciones cr铆ticas, creo importante citar c贸mo este investigador describe la lectura hipertextual y sus aspectos positivos para el estudio de los cl谩sicos:

Supongamos una obra: La vida de Lazarillo de Tormes. Nos aparece en la pantalla la imagen de la primera p谩gina de un ejemplar. Al lado, el texto de la leyenda 鈥淧r贸logo鈥 y el comienzo: 鈥淵o por bien tengo que cosas tan se帽aladas, y por ventura nunca o铆das ni vistas, vengan a noticia de muchos y no se entierren en la sepultura del olvido鈥. La palabra 鈥淧r贸logo鈥 est谩 de color rojo, lo que nos indica que tiene una nota del editor. Hacemos clic sobre ella, y aparece una nueva ventana: 鈥淪obre el Pr贸logo puede consultarse S. Gilman (1966), F. L谩zaro (1969),…鈥. Los dos nombres est谩n tambi茅n en color. Hacemos clic sobre 鈥淕ilman鈥 y nos aparece en otra ventana la ficha bibliogr谩fica completa: 鈥淕ilman, S., The Death of Lazarillo de Tormes, Publications of the Modern Language Association of America,鈥︹. Un icono que representa una p谩gina indica que el texto est谩 disponible. Hacemos clic en 茅l, y surge otra ventana con el art铆culo. Lo leemos y volvemos al texto principal. Nos llama la atenci贸n 鈥渃osas鈥, y queremos consultar la palabra en el Tesoro de la Lengua Castellana de Covarrubias. Pulsamos con el bot贸n derecho del rat贸n y aparece una nueva ventana (por supuesto, el programa sabe que 鈥渃osas鈥 es un plural): 鈥淐OSA. Quasi quodsa: del nombre quis vel quid, etc. Todo lo que tiene entidad llamamos cosa鈥. Esto nos da una idea para un comentario, y creamos sobre la palabra del texto del Lazarillo un tipo especial de anotaci贸n privada: 鈥渃osas鈥 aparecer谩 de color verde. En total, hemos dado seis saltos hipertextuales, que nos han relacionado f谩cilmente elementos heterog茅neos. Varios de ellos estaban predeterminados (los enlaces imagen-texto, texto-nota, nota-bibliograf铆a y bibliograf铆a-texto); otro activa un programa de consulta a una base de datos (el Tesoro de Covarrubias) y el 煤ltimo crea un enlace nuevo (a una anotaci贸n privada). (Mill谩n, 1999: 152)

Dos a帽os m谩s tarde, en 鈥淚nternet y la edici贸n cr铆tica de textos鈥, Guillermo Ser茅s (2002: 17) se lamenta del 鈥減oco uso que se hace de las posibilidades que el llamado hipertexto ofrece a la edici贸n y estudio鈥; y Joan Torruella (2002: 23) afirma en 鈥淟os diccionarios en la red鈥 que el soporte natural de las obras de lexicograf铆a es el inform谩tico porque requieren lecturas fragmentadas, accesos por m煤ltiples puntos y una hipertextualidad muy completa.

De 2003 es 鈥淟iteratura hipertextual y teor铆a literaria鈥, un importante trabajo de Mar铆a Jos茅 Vega por varios motivos: en primer lugar, porque compara el hipertexto con la biblioteca o el archivo en lugar de con el libro. La preferencia de la autora radica en que el hipertexto es un sistema complejo y potencialmente infinito capaz de custodiar, disponer y obtener informaci贸n a gran escala; en segundo lugar, por su revisi贸n de la definici贸n tradicional del hipertexto basada en la escritura no secuencial y en la interrelaci贸n textual; para Mar铆a Jos茅 Vega tales propiedades no son espec铆ficas del hipertexto, pues existen ejemplos en formato impreso como las ediciones anotadas con aparatos cr铆ticos o las simples notas a pie de p谩gina que distribuyen los bloques de informaci贸n de manera cruzada siguiendo una secuencia m煤ltiple. Por 煤ltimo, porque apela a la historia del libro para entender la verdadera naturaleza de la tecnolog铆a digital:

Estas reflexiones no quieren conducir a la conclusi贸n f谩cil, y falaz, de que todo est谩 ya previsto o es posible con la tecnolog铆a de la imprenta, sino a la observaci贸n de que las definiciones m谩s comunes del hipertexto son insuficientes porque, al juzgarlo y describirlo comparativamente con las formas anteriores de disposici贸n de la escritura, simplifican extraordinariamente las posibilidades de los formatos que se derivan de la imprenta. No son pues definiciones que ignoren la naturaleza del hipertexto, sino que trivializan la historia del libro, y, por tanto, subrayan y celebran aspectos presuntamente diferenciales o novedosos que no son realmente tales. (Vega, 2003)

En cuanto a la literatura hipertextual, pueden encontrarse precedentes en formato impreso en la obra de Sterne, Borges, Cort谩zar, Calvino, Robbe-Grillet, Nabokov, Queneau鈥 La investigadora de la Universitat Aut貌noma de Barcelona reivindica la validez de la linealidad de las obras impresas al mismo tiempo que reconoce la importancia de las estructuras abiertas y las combinatorias experimentales, pero en su justa medida, sin olvidar que 鈥渄e las muchas tramas posibles, el lector hipertextual lee linealmente solo una鈥. La supuesta novedad de la poes铆a visual tambi茅n debe ponerse en cuarentena, pues los anagramas, los laberintos y los poemas caligr谩ficos tienen una historia antiqu铆sima. Acaso, para esta investigadora, lo que realmente resulte novedoso sea la gran capacidad de almacenaje del ordenador y la posibilidad de integrar una tercera dimensi贸n a los artefactos literarios: el movimiento y el tiempo.

Un a帽o m谩s tarde, en un cap铆tulo de La vieja diosa, Joaqu铆n Rubio Tovar (2004) niega la novedad de la lectura hipertextual utilizando el argumento contrario al esgrimido por Mar铆a Jos茅 Vega; la continuidad entre libro impreso y libro electr贸nico se fundamenta no en la lectura lineal sino en la lectura no secuencial en ambos formatos:

Perm铆taseme recordar que, desde siempre, leer un libro no es s贸lo leer ese libro. Una de las m谩s hondas potencias del hombre es la capacidad que le hace trascender el ejemplar f铆sico que est谩 leyendo. Ni ante la pantalla de ordenador ni ante un volumen encuadernado leemos solo lo que tenemos delante. Releemos libros que le铆mos antes y quiz谩 estemos intuyendo libros que leeremos en el futuro. Esta capacidad va mucho m谩s all谩 de las navegaciones cibern茅ticas. (Rubio Tovar, 2004: 261)

Posteriormente se han publicado m谩s trabajos sobre el tema. Laura Borr脿s (2004) conect贸 el hipertexto y el e-learning con las teor铆as de las lecturas de Gadamer, Jauss e Iser en 鈥淒e la est茅tica de la recepci贸n a la est茅tica de la interactividad鈥; el mismo a帽o Domingo S谩nchez-Mesa (2004) recogi贸 un ramillete de trabajos de procedencia anglosajona en Literatura y cibercultura y Susana Pajares Tosca (2004) se ocup贸 de las nuevas formas de narrar en Literatura digital: el paradigma hipertextual. De 2005 es el volumen Textualidades electr贸nicas: nuevos escenarios para la literatura con contribuciones de investigadores internacionales al cuidado de Laura Borr脿s (2005). Un a帽o m谩s tarde vio la luz Teor铆a del hipertexto editado por Vilari帽o y Abuin (2006), quienes recogieron traducciones de George P. Landow, Stuart Moulthrop, Espen Aarseth, Michael Joyce y Jay David Bolter. De 2006 tambi茅n es Escrituras n贸madas: del libro al hipertexto de Bel茅n Gache (2006). Romero L贸pez y Sanz Cabrerizo (2008) editaron Literaturas del texto al hipermedia, que cont贸 con la presencia de investigadores internacionales como George P. Landow y Steven T枚t枚sy de Zepetnek y nacionales como Jos茅 Manuel Luc铆a Meg铆as, Laura Borr脿s, Susana Pajares Tosca o Domingo S谩nchez-Mesa. Por 煤ltimo, conviene mencionar el reciente Narrativas transmedia de Carlos A. Scolari (2013).

Pese a la abundancia de referencias bibliogr谩ficas, desde la consolidaci贸n de las redes sociales, el inter茅s por el hipertexto ha sido desplazado por otros fen贸menos como la participaci贸n en comunidades online y la escritura en blogs y wikis, tal y como pone en evidencia la publicaci贸n en 2006 de dos t铆tulos como La blogosfera hispana: pioneros de la cultura digital, a cargo Jos茅 M. Cerezo, o Pangea. Internet, blogs y comunicaci贸n en un nuevo mundo de Vicente Luis Mora. La Web 2.0, en la que el usuario interviene como productor de contenidos y no 煤nicamente como receptor, ha modificado qu茅 entendemos por interactividad; adem谩s, ha servido para relativizar las virtudes liberadoras[9] atribuidas al hipertexto y para poner en evidencia que los saltos hipertextuales a menudo dificultan la lectura. La interactividad y la conexi贸n hoy no se establecen entre textos y documentos alojados en distintos servidores sino entre personas que participan y colaboran en distintas comunidades. Es deseable por tanto que el humanista salga de la c谩rcel textual, dirija su mirada hacia la interacci贸n entre los actores sociales y analice sus pr谩cticas culturales.

3. Ediciones, archivos, bibliotecas y corpus digitales

Una vez m谩s la abundancia de proyectos y de referencias bibliogr谩ficas sobre 茅stos o sobre cuestiones afines a la digitalizaci贸n del patrimonio bibliogr谩fico impone la selecci贸n. Para una mayor comodidad he estructurado la informaci贸n en dos bloques: 1986-1996 y 1997-2005; pero no creo que se pueda atribuir a cada uno una etiqueta definitoria y unificadora.

Aunque he intentado incluir cuantas m谩s referencias posibles con el objetivo de proporcionar una visi贸n plural de la materia, un primer criterio de selecci贸n ha sido el tipo de objeto digital: me he ce帽ido a los textos literarios -con especial atenci贸n a los medievales y 谩ureos- y he dejado de lado los proyectos sobre im谩genes como, por ejemplo, el Banco de im谩genes del Quijote[10]. Tampoco he rese帽ado en esta secci贸n las tempranas contribuciones en forma de cat谩logos y repertorios de Sagrario L贸pez Poza sobre literatura emblem谩tica, relaciones y polianteas <http://www.bidiso.es/index.htm>; ni he tenido en cuenta la creaci贸n de valiosas bases de datos bibliogr谩ficas como PhiloBiblon <http://bancroft.berkeley.edu/philobiblon/> o la Bibliograf铆a de la Literatura Espa帽ola desde 1980 <http://ble.chadwyck.co.uk/>. Sirvan, pues, estas menciones a modo de reconocimiento y justificaci贸n.

Otro criterio de organizaci贸n ha sido dar igual preferencia a proyectos y a referencias bibliogr谩ficas, es decir, considerar tanto lo que se ha hecho, lo que se ha publicado en CD-ROM y en Internet, como los asuntos sobre los que se ha hablado, que son muchos. En cuanto a las publicaciones he puesto m谩s atenci贸n a los art铆culos de revista y a las contribuciones como cap铆tulos de libro que a libros enteros, por dos razones: porque debido a su brevedad el art铆culo es m谩s f谩cil de rese帽ar y porque a menudo los art铆culos nacen primero y luego se revisan y se vuelven a publicar en forma de libro. As铆, por ejemplo, he comentado las aportaciones de Francisco Marcos Mar铆n en revistas como Incipit o Hispania pero apenas me he detenido en sus libros m谩s tard铆os; lo mismo ocurre con la producci贸n de Jos茅 Manuel Luc铆a Meg铆as y otros autores.

En cuanto a la lengua y nacionalidad, me he centrado en la bibliograf铆a en lengua espa帽ola -lo que no quiere decir que no se mencionen algunos trabajos en ingl茅s-; por 煤ltimo he intentado dar cabida a proyectos radicados en otros pa铆ses sobre patrimonio espa帽ol como El Proyecto Cervantes 2001.

3.1. 1986-1996

El primer testimonio de la confluencia entre las humanidades espa帽olas y la inform谩tica se produce con toda probabilidad fuera de Espa帽a, en el noveno congreso de la AIH celebrado en Berl铆n del 18 al 21 de agosto de 1986. Charles B. Faulhaber (University California-Berkeley) y Francisco Marcos Mar铆n (Universidad Aut贸noma de Madrid) coordinaron una reuni贸n de interesados sobre el tema, a la que acudieron una veintena de personas.

Como ya se ha dicho m谩s arriba las actas de la reuni贸n fueron publicadas por el primer convocante el mismo a帽o en la revista Incipit con el t铆tulo 鈥淗ispanismo e inform谩tica鈥; all铆 se recogen los principales puntos de la discusi贸n. Algunas de las preocupaciones discutidas hoy pueden parecer superadas. Por ejemplo, qu茅 tipo de ordenadores era posible encontrar en la 茅poca -sistema centralizado o microordenador-, si es necesario recibir formaci贸n para su uso o bien contratar personal t茅cnico, qu茅 software puede facilitar la automatizaci贸n de las tareas de los humanistas -procesador de textos, hojas de c谩lculo y bases de datos-, c贸mo funcionan las impresoras y esc谩neres l谩ser, o cu谩les son los principales dispositivos de almacenaje 鈥攃intas magn茅ticas, disquetes, CD-ROM鈥.

Otras cuestiones, en cambio, se siguen planteando en la actualidad: la necesidad de trabajar con est谩ndares -de hecho el investigador de Berkeley menciona la reciente creaci贸n del SGML-, la existencia de programas para analizar textos y recuperar informaci贸n -se alude, por ejemplo, al Oxford Concordance Package-, y el modo en que la investigaci贸n se organiza internacionalmente mediante asociaciones, congresos y revistas -Faulhaber menciona la Association for Computers and the Humanities, la Association for Literary and Linguistic Computing y la revista Literary and Linguistic Computing-. La conclusi贸n a la que llega el hispanista tambi茅n sigue siendo vigente en muchos sentidos, aunque por supuesto se han producido muchos avances al respecto:

En el campo de lo estrictamente hisp谩nico lo que m谩s hace falta, el sine qua non, son textos originales en forma electr贸nica. Y al principio estos textos deben ser transcripciones rigurosas de las fuentes primarias, manuscritos y ediciones antiguas, al estilo del Seminario de Madison. 驴Por qu茅? Por dos razones: (1) es urgent铆sima la necesidad de conservar estos textos en la forma m谩s permanente posible, de pasarlos de papel o la emulsi贸n fotogr谩fica a medios electr贸nicos, previendo la posible destrucci贸n del objeto material irreemplazable; (2) transcripciones fidedignas de los manuscritos y ediciones originales forman la base de cualquier estudio posterior, ya de tipo textual ya de tipo anal铆tico. Luego que tengamos estos textos podemos dedicarnos a elaboraciones posteriores de todo tipo. (Faulhaber, 1986: 169)[11]

El art铆culo finaliza con la predicci贸n de que en el a帽o 2000 no se imprimir谩n m谩s cat谩logos ni bibliograf铆as. Aunque no declara la muerte del libro impreso para inicios del nuevo milenio Faulhaber se muestra optimista sobre la existencia en forma electr贸nica de facs铆miles y transcripciones de manuscritos con el objetivo de poner al 鈥渁lcance del mundo erudito entero recursos accesibles ahora s贸lo a los pocos afortunados que viven al lado de las grandes bibliotecas nacionales鈥 (Faulhaber, 1986: 170).

Francisco A. Marcos Mar铆n, el segundo convocante, publica en 1986 鈥淢etodolog铆a inform谩tica para la edici贸n de textos鈥 en la revista Incipit y un a帽o m谩s tarde 鈥淢etodolog铆a inform谩tica para la edici贸n y cr铆tica de textos鈥 en Hispania, as铆 como la edici贸n unificada de El libro de Alexandre en Alianza, que contiene un apartado explicativo titulado 鈥淔ilolog铆a e inform谩tica鈥. Todos estos trabajos se centran en el uso del software UNITE para automatizar el proceso de comparaci贸n de distintos testimonios -la collatio de Carl Lachmann- y la obtenci贸n de una versi贸n unificada. El proceso de comparaci贸n de los testimonios ha sido explicado por el autor en varias ocasiones y puede resumirse en las siguientes fases: por un lado, el editor debe enumerar y separar las estrofas; por el otro, UNITE se encarga de comparar el texto verso por verso y de elegir la lectura adecuada -o unir varias- siguiendo par谩metros estad铆sticos. Tras esto se obtiene un archivo con la versi贸n unificada y otros ficheros con res煤menes de las acciones tomadas y con las variantes.

El uso del ordenador que propone Francisco A. Marcos Mar铆n merece algunas aclaraciones. En primer lugar, conviene se帽alar que est谩 determinado por el tipo de texto con el que el investigador trabajaba, esto es, textos medievales que se han transmitidos en varias copias manuscritas, as铆 como por la metodolog铆a propia de la estem谩tica. El editor que sigue los principios de Carl Lachmann necesita comparar palabra por palabra con el objetivo de reconstruir el arquetipo; es por eso que el ordenador puede utilizarse como un siervo para realizar con gran precisi贸n tareas mec谩nicas y repetitivas. En segundo lugar, UNITE solo puede procesar textos po茅ticos porque la unidad de comparaci贸n es la estrofa: el editor no estructura el texto seg煤n su contenido mediante lenguaje de marcado sino de manera tipogr谩fica respetando escrupulosamente los blancos entre estrofa y estrofa. Esto quiere decir que no es posible automatizar el cotejo de prosa u otros tipos de textos. Si bien la decisi贸n de no se separar el contenido de su presentaci贸n puede justificarse porque el desarrollo del SGML era muy prematuro y la Text Encoding Initiative (TEI)[12] a煤n no hab铆a publicado sus recomendaciones, el m茅todo de codificaci贸n electr贸nica propuesto por Francisco A. Marcos Mar铆n implica un error de c谩lculo a largo plazo porque no asegura la interoperabilidad ni la preservaci贸n de la informaci贸n. Por 煤ltimo, no hay que olvidar que el resultado de la comparaci贸n con UNITE no es una edici贸n en formato electr贸nico sino un libro impreso.

En 1992 Charles B. Faulhaber y Francisco Marcos Mar铆n publican en la revista Hispania 鈥淟a conservaci贸n y utilizaci贸n de textos en el futuro inmediato: ADMYTE, el archivo digital de manuscritos y textos espa帽oles鈥. En este art铆culo los autores afirman que la digitalizaci贸n es un mecanismo de preservaci贸n del patrimonio cultural y un instrumento de trabajo siempre y cuando se lleve a cabo con rigor cient铆fico. Pero el objetivo principal es presentar ADMYTE, una colecci贸n de tres CD-ROMs en la que colaboraron varias universidades (Universidad Aut贸noma de Madrid y Complutense de Madrid, Universidad de Berkeley, Wisconsin y Toronto), diversas bibliotecas nacionales (la Biblioteca Nacional de Espa帽a, entre otras), la Sociedad Estatal para la Ejecuci贸n de Programas del Quinto Centenario, la National Endowment for the Humanities y la empresa MICRONET, S. A. (Faulhaber, 1992: 1010). Los autores destacan que ADMYTE es 鈥渦n proyecto basado en la lengua espa帽ola, pero realizado por un equipo internacional e interdisciplinario, en la medida de lo necesario鈥 (Faulhaber, 1992: 1011) y afirman que con 茅l 鈥淓spa帽a ser谩 precursora en el uso de la tecnolog铆a que no tardar谩n en aplicar los estudiosos de otras lenguas y per铆odos hist贸ricos鈥 (Faulhaber, 1992: 1012).

El contenido del CD 0 de ADMYTE es el siguiente: en primer lugar, un cat谩logo general de fuentes primarias -impresas y manuscritas- de textos espa帽oles medievales, la Bibliograf铆a Espa帽ola de Textos Antiguos (BETA/BOOST), que realiz贸 la Universidad de California y la Complutense de Madrid; en segundo lugar, el Diccionario del Espa帽ol Antiguo (DOSL), originalmente basado en las obras de Alfonso X a cargo del Hispanic Seminary of Medieval Studies de la Universidad de Madison; en tercer lugar, un programa de recuperaci贸n textual que permite seleccionar palabras para construir concordancias e 铆ndices referenciales, as铆 como realizar b煤squedas complejas, el TACT, ideado por John Bradley en el Centre for Computing in the Humanities de la Universidad de Toronto; en cuarto lugar, la Colecci贸n de Textos Medievales cedidos por el Hispanic Seminary of Medieval Studies; por 煤ltimo, el programa UNITE desarrollado por Francisco Marcos Mar铆n para automatizar la producci贸n de ediciones unificadas (Faulhaber, 1992: 1011). Los otros dos discos (1 y 2) contienen los textos transcritos en c贸digo ASCII, las im谩genes digitalizadas de los manuscritos (facs铆miles en blanco y negro y reproducci贸n en color de miniaturas) y un programa dise帽ado por MICRONET, llamado CLARITY-CD, que permite recuperar 铆ndices de palabras e im谩genes en alta resoluci贸n para guardarlas en formato TIFF en el ordenador del usuario o imprimir los documentos mediante una impresora dom茅stica (Faulhaber, 1992: 1011).

Sobre la relevancia del proyecto hay que admitir que ADMYTE se convirti贸 en una referencia para todos los interesados en la digitalizaci贸n de im谩genes y textos, no solo por su envergadura y ambici贸n sino tambi茅n porque en 茅l colaboraron numerosas entidades, p煤blicas y privadas, de distintos pa铆ses. ADMYTE ha tenido una segunda vida online desde 2002 a cargo de la empresa MICRONET y su contenido es accesible mediante suscripci贸n <http://www.admyte.com/suscrip.htm>.

En 1994 apareci贸 en la editorial Gredos Inform谩tica y Humanidades. En este libro Francisco A. Marcos Mar铆n trata asuntos b谩sicos como el funcionamiento del ordenador, el almacenaje en CD-ROM o el uso del correo electr贸nico y profundiza en cuestiones ya rese帽adas aqu铆, como la creaci贸n de ADMYTE, el funcionamiento de UNITE o el potencial anal铆tico de TUSTEP y TACT. El libro tambi茅n contiene nuevo material, como las p谩ginas dedicadas a PhiloBiblon, y se hace eco de las recomendaciones de la TEI y de la codificaci贸n SGML. Dos a帽os m谩s tarde, en El comentario filol贸gico con apoyo inform谩tico el mismo autor (Marcos Mar铆n, 1996) actualiza muchos de estos temas en los dos primeros cap铆tulos del libro y luego demuestra en el resto c贸mo se puede utilizar herramientas digitales para releer tanto las jarchas moz谩rabes y el Libro de Alexandre como la obra de autores m谩s modernos, en concreto la de Borges y Unamuno.

Tambi茅n de 1996 es La edici贸n electr贸nica y multimedia / Electronic and Multimedia Publishing de Jos茅 Antonio Mill谩n. En este conciso libro el desarrollador de la versi贸n electr贸nica en CD-ROM del Diccionario de la Lengua (1995) trata varios aspectos de la edici贸n digital, desde los tipos de ordenador (MAC y PC) y los medios de almacenamiento 鈥攄isquete, CD-ROM鈥︹ disponibles en la 茅poca en que fue escrito el libro, pasando por algunas ideas esenciales 鈥攅nlace, concordancias, b煤squedas booleanas, multimedia鈥, hasta varias p谩ginas dedicadas a las particularidades de las enciclopedias y los diccionarios. La parte final se centra en algunos cambios del modelo de la industria editorial (por ejemplo, en los derechos de autor y la pirater铆a) y en las posibilidades de negocio que Internet brinda al editor. El libro incluye un peque帽o glosario y varias l谩minas en color seguidas por la traducci贸n inglesa del texto.

3.2. 1997-2005

En 1997 se publica tanto en CD-ROM como en Internet el Teatro del Siglo de Oro (TESO) a cargo de Mar铆a del Carmen Sim贸n Palmer en colaboraci贸n con la empresa Chadwyck Healey <http://teso.chadwyck.com/>. El TESO es probablemente el primer proyecto de digitalizaci贸n espa帽ol que utiliza lenguaje de marcado para reproducir las obras completas de diecis茅is autores de los siglos XVI y XVII como Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Calder贸n de la Barca o Francisco de Rojas Zorrilla.

Tal y como explica Mar铆a del Carmen Sim贸n Palmer en su contribuci贸n al libro Literatura y multimedia, la conversi贸n a soporte electr贸nico se realiza a trav茅s de un doble proceso de tecleado por diferentes personas y un programa de filtrado posterior que elimina los posibles errores de transcripci贸n (Sim贸n Palmer, 1997: 320). El sistema de codificaci贸n elegido es SGML (Standard Generalized Mark-up Language) pero me es imposible afirmar si sigue las recomendaciones de la TEI a partir de la informaci贸n que aporta la editora en dicho trabajo (Sim贸n Palmer, 1997: 320). En cuanto a los criterios editoriales, los textos contenidos en TESO son una transcripci贸n paleogr谩fica porque reproducen los signos que aparecen en el original sin modernizar a la graf铆a actual (Sim贸n Palmer, 1997: 320); en su mayor铆a corresponden a las primeras ediciones y proceden de la Biblioteca Nacional de Espa帽a.

TESO no solo proporciona acceso completo a los textos y permite imprimirlos; tambi茅n ofrece la posibilidad de realizar b煤squedas complejas por palabras clave (combinadas o no), personajes y g茅neros (auto sacramental, coloquio, comedia, entrem茅s, paso, sainete, tragedia). Adem谩s, las opciones de b煤squeda se pueden limitar a algunos elementos particulares de las obras como los preliminares, los t铆tulos, las acotaciones, etc. (Sim贸n Palmer, 1997: 322-323).

En 1998 el Instituto Cervantes publica la edici贸n de Francisco Rico de Don Quijote de La Mancha. Tanto 茅sta como la edici贸n de 2004 van acompa帽adas de un CD-ROM con el texto inform谩tico, el vocabulario, las concordancias, una base de datos ling眉铆sticos y el programa Data Base Testuale (DBT) al cuidado de Joan Torruella. Tal y como este investigador ha explicado posteriormente (2008), DBT fue dise帽ado por Eugenio Picci del CNR de Pisa y el Seminario de Filolog铆a e inform谩tica de la Universitat Aut貌noma de Barcelona se encarg贸 de su adaptaci贸n al espa帽ol. El programa facilita el an谩lisis de textos literarios mediante la obtenci贸n de concordancias. As铆, es posible estudiar el l茅xico y el estilo pero tambi茅n analiza aspectos sociales e hist贸ricos de la 茅poca (Torruella, 2008: 12). Por 煤ltimo, DBT resulta 煤til porque visualiza la distribuci贸n de dichas frecuencias a lo largo del texto (partes, cap铆tulos, cuadernos, pliegos, etc.) (Torruella, 2008: 15).

Por las mismas fechas y en paralelo la misma obra cervantina centra los esfuerzos de otro equipo de investigaci贸n de la Texas A&M University. La Edici贸n Electr贸nica Virtual Variorum del Quijote (EEVV-DQ) dios sus primeros pasos en 1998 gracias a Eduardo Urbina, Richard Furuta y Shueh-Cheng Hu <http://quijote.tamu.edu/index.htm>. La edici贸n se enmarca en un proyecto m谩s amplio, que incluye la publicaci贸n de una revista y un bolet铆n, conocido como Proyecto Cervantes 2001. A cinco a帽os del cuarto centenario de la publicaci贸n de la obra cervantina, los investigadores mencionados se propusieron 鈥渆nsayar un nuevo arte de editar textos en este tiempo鈥 (Urbina et al.: 1999). El resultado permite al lector cotejar distintos ejemplares de la edici贸n princeps junto con otras ediciones posteriores, visualizar transcripci贸n y facs铆mil en ventanas paralelas y crear su propia edici贸n del Quijote a partir de los materiales proporcionados. Para ello se escanearon los microfilms de las ediciones, que se procesaron para mejorar su calidad; se transcribieron los textos y se automatiz贸 el cotejo y la visualizaci贸n sincronizada de las distintas ediciones. Aunque el planteamiento resulta atractivo porque al acceso se a帽ade la manipulaci贸n de los textos, como la mayor铆a de proyectos durante los a帽os noventa, EEVV-DQ utiliz贸 HTML para codificar y publicar sus contenidos; en consecuencia, la informaci贸n depende del software y, al no utilizar un est谩ndar, la comunicaci贸n con otros proyectos se vuelve m谩s dif铆cil.

Tambi茅n en 1998 aparece en la revista Incipit 鈥淓ditar en Internet (che quanto piace il mondo 猫 breve sogno)鈥 de Jos茅 Manuel Luc铆a Meg铆as. En este trabajo el profesor de la Universidad Complutense de Madrid repasa los distintos tipos de edici贸n, desde la edici贸n diplom谩tica, pasando por la edici贸n sin贸ptica integral (que presenta la transcripci贸n de todos los testimonios) y por la edici贸n interactiva[13], hasta la edici贸n cr铆tica, aquella que permite al lector comprender la g茅nesis y la transmisi贸n de la obra (Luc铆a Meg铆as, 1998: 9); asimismo, recupera el concepto de 鈥渉iperedici贸n鈥, que ya hab铆a utilizado Charles B. Faulhaber en 1991, para describir el tipo de edici贸n que no solo permite acceder al texto sino que aprovecha las posibilidades el hipertexto para tejer una red de relaciones y correspondencias entre texto cr铆tico y variantes, testimonios, im谩genes u otros documentos orales. Jos茅 Manuel Luc铆a Meg铆as comenta algunos proyectos internacionales (Project Gutenberg <http://www.gutenberg.org>, Alexandria Digital Library <http://www.alexandria.ucsb.edu>), franceses (ABU: La Biblioth猫que Universelle <http://abu.cnam.fr> ) e italianos (Progetto Manuzio <http://www.liberliber.it/progetti/manuzio>, Duecento <http://www.silab.it/frox/200> y, m谩s tarde, Digital Variants <http://www.digitalvariants.org>), y luego traslada su atenci贸n hacia el panorama en lengua espa帽ola. Los proyectos destacados son: el Proyecto Cervantes 2001 creado por Eduardo Urbina y Richard Furuta, del que ya se ha dicho suficiente, el Proyecto COMEDIA <http://www.comedias.org/AHCT/AHCT/Welcome.html> ideado por la Association for Hispanic Classical Theater, el CD-ROM The Electronic Texts and Concordances of the Prose Works of Alfonso X, el Sabio <http://www.indiana.edu/~letrs/text-tools/alfonso.html>, editado por The Hispanic Seminary of Medieval Studies de Madison, y finalmente, LEMIR <http://parnaseo.uv.es/lemir.htm> a cargo de Jos茅 Luis Canet, Marta Haro y Rafael Beltr谩n de la Universidad de Valencia, que dos a帽os m谩s tarde comenzar铆a a publicar en formato PDF numerosos textos medievales y renacentistas.

Para Jos茅 Manuel Luc铆a Meg铆as Internet puede ser utilizado de dos maneras, bien como almac茅n y medio de difusi贸n, bien como herramienta de an谩lisis; por eso distingue entre la mera acumulaci贸n de objetos digitales y la construcci贸n de una infraestructura que, por un lado, contenga concordancias e 铆ndices de frecuencias, y por otro, ofrezca al lector una serie de materiales interrelacionados (Luc铆a Meg铆as, 1998: 35). Las 鈥渂ibliotecas telem谩ticas鈥, concluye, deber铆an cumplir ambas misiones[14].

Un a帽o m谩s tarde, en 1999, el investigador de la Universidad Aut贸noma de Madrid Fernando S谩nchez, junto con otros nueve investigadores de la Real Academia Espa帽ola, presentaron en 鈥淟a anotaci贸n de los corpus CREA y CORDE鈥 sus objetivos y el desarrollo de una iniciativa que empez贸 en 1995 y vio la luz cinco a帽os m谩s tarde. Como es bien sabido, el Corpus Diacr贸nico del Espa帽ol (CORDE <http://corpus.rae.es/cordenet.html>) se estructura en tres grandes 茅pocas (Edad Media, Siglos de Oro y 脡poca contempor谩nea) mientras que el Corpus de Referencia del Espa帽ol Actual (CREA <http://corpus.rae.es/creanet.html>) abarca los 煤ltimos veinticinco a帽os. Juntos suman m谩s de 200 millones de palabras recogidas tanto en territorio peninsular como latinoamericano. Los textos fueron codificados con SGML siguiendo las recomendaciones de la TEI (S谩nchez et al., 1999)[15]. Si a estos dos corpus a帽adimos el Corpus del Espa帽ol <http://www.corpusdelespanol.org/x.asp> creado por Mark Davis en 2002 no resulta arriesgado afirmar que los hispanistas disponen de tres 煤tiles herramientas para conocer en profundidad la lengua espa帽ola.

Siguiendo con la tem谩tica de los corpus, tambi茅n en 1999, Joan Torruella y Joaquim Llisterri publican 鈥淒ise帽o de corpus textuales y orales鈥 en el libro colectivo Filolog铆a e inform谩tica. Los principios y las utilidades de los corpus pueden sintetizarse de la siguiente manera:

La funci贸n principal de un corpus, tanto textual como oral, es establecer la relaci贸n entre la teor铆a y los datos; el corpus tiene que mostrar a peque帽a escala c贸mo funciona una lengua natural; pero para ello es necesario que est茅 dise帽ado correctamente sobre unas bases estad铆sticas apropiadas que aseguren que el resultado sea efectivamente el modelo de la realidad. (Torruella, 1999: 45-46)

Es necesario, por tanto, que el corpus sea neutro, que recoja muestras proporcionales de todos sus aspectos y, para que sea rentable, que pueda reutilizarse y modificarse en el futuro. Tras distinguir las principales 谩reas de aplicaci贸n de la ling眉铆stica de corpus, los autores distinguen seg煤n un orden ascendiente de estructuraci贸n y selecci贸n entre archivo, biblioteca y corpus informatizado (Torruella, 1999: 51). A continuaci贸n ofrecen una clasificaci贸n basada en cuatro criterios: 1) el porcentaje y la distribuci贸n de los diferentes tipos de texto (corpus grande, equilibrado, piramidal, monitor, paralelo, comparables, multiling眉es, oportunista); 2) la especificidad de los textos (corpus general, especializado, gen茅rico, can贸nico, peri贸dico, diacr贸nico); 3) la codificaci贸n y la anotaci贸n (simple o codificado); y 4) la documentaci贸n que acompa帽a (documentado o no) (Torruella, 1999: 53-55). Por 煤ltimo describen algunos aspectos generales como la finalidad, los l铆mites y el tipo de corpus, la proporci贸n de los diferentes grupos tem谩ticos, las nociones de poblaci贸n y muestra, la captura de los textos y su etiquetado, su procesamiento inform谩tico y varias cuestiones legales (Torruella, 1999: 59-67).

El que quiz谩 sea el primer trabajo en espa帽ol dedicado a la codificaci贸n de textos con lenguaje de marcado aparece en Filolog铆a e inform谩tica y pertenece a Gerardo Arrarte (1999). Se trata de 鈥淣ormas y est谩ndares para la codificaci贸n de textos y para la ingenier铆a ling眉铆stica鈥. El investigador del Instituto Cervantes pone el 茅nfasis en el uso del est谩ndar SGML para preservar la informaci贸n e intercambiarla o reutilizarla en el futuro, y se aproxima desde un punto de vista hist贸rico a iniciativas como la TEI (Arrarte, 1999: 17-20). Aunque en la actualidad XML ha sustituido a SGML, pocos trabajos en lengua espa帽ola se han escrito con posterioridad que ofrezcan una visi贸n tan completa sobre la codificaci贸n electr贸nica.

La reflexi贸n sobre las posibilidades de la edici贸n digital sigue su curso en paralelo. En 鈥淓staciones filol贸gicas鈥, aparecido tambi茅n en Filolog铆a e inform谩tica, Juan Antonio Mill谩n (1999: 146) defiende el uso de est谩ndares y de lenguaje de marcado para etiquetar los textos y la necesidad de crear herramientas como TACT que permitan recuperar informaci贸n textual y crear concordancias (Mill谩n, 1999: 148). Todo ello deber铆a estar integrado en una misma infraestructura digital, la 鈥渆staci贸n filol贸gica鈥:

Todos los datos implicados hasta ahora deben poder estar en comunicaci贸n, y se deben poder presentar en forma accesible, incluso simult谩neamente. Los sistemas de ventanas permiten la presencia simult谩nea de -por ejemplo- la imagen de una obra, la transcripci贸n de su texto, el texto de un art铆culo sobre el tema, un diccionario de consulta y el procesador de textos donde se realizan las anotaciones que conducen al resultado. (Mill谩n, 1999: 151)

Por su parte, Mar铆a Morr谩s (1999) interviene en el mismo volumen con 鈥淚nform谩tica y cr铆tica textual: realidades y deseos鈥. La investigadora de la Universitat Pompeu Fabra se ocupa de algunas cuestiones ya recogidas m谩s arriba, como el uso de programas inform谩ticos para cotejar y afiliar textos, pero tambi茅n de otros asuntos que a煤n no han aparecido, como las innovaciones te贸ricas que la tecnolog铆a digital ha alentado en el plano de la edici贸n acad茅mica:

Un examen superficial de las publicaciones de los 煤ltimos a帽os deja ver una profunda insatisfacci贸n con el concepto tradicional de edici贸n cr铆tica, entendida como la producci贸n de un texto singular a partir de la selecci贸n de las lecciones extra铆das de los distintos testimonios o del juicio cr铆tico del editor. Desde posturas te贸ricas diferentes, incluso contrarias, se han puesto de relieve las carencias de la labor editorial que, salvo casos de imposibilidad por existir dos o m谩s versiones muy alejadas entre s铆 de una misma obra literaria, lleva a construir un texto, que sin haber existido en ning煤n momento, representa el texto ideal. (Morr谩s, 1999: 192)

En efecto, si algo caracteriza a la teor铆a editorial a finales del siglo XX es la diversidad de planteamientos te贸ricos y metas; as铆, a la cr铆tica neolachmanniana, hay que sumar los principios de la cr铆tica documental, de la bibliograf铆a material o de la cr铆tica gen茅tica; estas corrientes se han aliado con la inform谩tica para defender la publicaci贸n de cada uno de los documentos o versiones, en distintas presentaciones (texto cr铆tico, transcripci贸n paleogr谩fica y facs铆mil), que integran la historia de la transmisi贸n textual de una determinada obra. El resultado se parecer铆a m谩s a un archivo o a una biblioteca que al tipo de edici贸n al que estamos acostumbrados en papel (Morr谩s, 1999: 193-195).

Tambi茅n con el cambio de siglo ve la luz el proyecto m谩s ambicioso que se ha realizado hasta la fecha en Espa帽a, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (BVMC <http://www.cervantesvirtual.com>), fruto de la colaboraci贸n entre la Universidad de Alicante y el Banco Santander Central Hispano. Sus or铆genes se encuentran en 1999 pero no es hasta dos a帽os m谩s tarde que aparecen algunos trabajos en que se explica su desarrollo y funcionamiento[16]. En 鈥淭he Miguel de Cervantes Digital Library: the Hispanic Voice on the Web鈥, aparecido en la revista Literary and Linguistic Computing, Alejandro Bia y Andr茅s Pedre帽o (2001a) exponen las l铆neas maestras del proyecto: el tipo de objetos digitales que ofrece (en su mayor铆a textos literarios de dominio p煤blico[17] en lengua espa帽ola pero no exclusivamente), la composici贸n del equipo de investigadores (129 investigadores de los cuales un 71% se dedica a la correcci贸n de textos y codificaci贸n con lenguaje de marcado) y los servicios que presta (publicaci贸n digital de tesis doctorales, grabaci贸n de lecturas literarias, cat谩logo de enlaces, foros y, las joyas de la corona, las llamadas 鈥淏ibliotecas de autor鈥) (Bia, 2001a: 163-165).

El dise帽o de la BVMC est谩 concebido tanto para dar amplio acceso a un gran n煤mero de textos como para que sea posible recuperar parte de la informaci贸n textual (n煤meros, nombres y fechas) y, en algunos casos, incluso analizarla (por ejemplo, mediante concordancias basadas en TACT) (Bia, 2001a: 167). No hace falta decir que los textos que contiene la BVMC fueron codificados con XML y siguen las recomendaciones de la TEI (Bia, 2001a: 170-171). Por otra parte, debido al volumen de textos, sus creadores tuvieron que automatizar gran parte de la codificaci贸n XML[18] y de la transformaci贸n de los archivos resultantes en otros formatos (HTML para su publicaci贸n en la web y PDF para su impresi贸n) (Bia, 2001a: 172-174)[19].

La BVMC fue un proyecto pionero a nivel internacional en cuanto a la implantaci贸n de est谩ndares a gran escala y por eso hay que reconocer el m茅rito de sus creadores. Sin embargo, ha recibido cr铆ticas por poner el 茅nfasis en la acumulaci贸n de textos en lugar del an谩lisis y la interrelaci贸n de los contenidos[20]. El paso del tiempo tampoco ha jugado a su favor: por un lado, tras la generalizaci贸n de los e-readers ofrecer los textos en formato ePub a menudo resulta una necesidad para el lector; por el otro, la Web 2.0 nos ha acostumbrado a un uso y difusi贸n de los textos que entra en conflicto con la protecci贸n de la propiedad intelectual[21].

En 2002 se produce el que quiz谩 sea el 煤nico intento de regularizaci贸n de las pr谩cticas editoriales en formato digital. Me refiero a la publicaci贸n de la 鈥淣orma-recomendaci贸n de la Asociaci贸n Internacional Siglo de Oro sobre edici贸n de textos electr贸nicos 谩ureos鈥 a cargo de Jos茅 Luis Canet (Universidad de Valencia) y Ricardo Serrano (Universit茅 du Qu茅bec 脿 Trois-Rivi猫res). Tras considerar los aspectos positivos y negativos de la digitalizaci贸n, los autores proponen las siguientes recomendaciones, que grosso modo siguen la estela de la TEI: 1) que los textos se alojen en los servidores de las universidades para garantizar su preservaci贸n; 2) que los editores indiquen informaci贸n complementaria sobre los textos (nombre del editor, lugar, a帽o de su realizaci贸n y versi贸n; ediciones manejadas o procedencia; si se trata de una edici贸n cr铆tica o no, si procede de una tesis doctoral, etc.); y 3) que en la cabecera de cada texto se incluya con lenguaje de marcado el t铆tulo y otros metadatos (autor, palabras clave y descripci贸n del documento) a fin de ser detectados por los motores de b煤squeda (Canet, 2002: 1901-1902).

En cuanto a los formatos recomendados para su publicaci贸n en Internet los profesores Canet y Serrano recomiendan duplicar los documentos y ofrecerlos al lector en formato HTML, XML y PDF (Canet, 2002: 1904). Otras recomendaciones ata帽en a la inclusi贸n de im谩genes y preliminares. Por 煤ltimo, los autores declaran que 鈥渓a mejor edici贸n es aquella que incorpora una edici贸n facsimilar del texto y su transcripci贸n鈥 (Canet, 2002: 1905).

En 2002 aparece Literatura rom谩nica en Internet: los textos. En 茅l Jos茅 Manuel Luc铆a Meg铆as reformula muchas de las ideas expuestas en sus art铆culos anteriores. El libro es extenso y variado: por un lado, ofrece un recuento de bases de datos y bibliotecas telem谩ticas en lengua rom谩nica (portugu茅s, gallego, castellano, catal谩n, provenzal, franc茅s, italiano y rumano) y una breve descripci贸n de sus funciones y contenido; por el otro, se ocupa de algunas ediciones individuales que pod铆an hallarse en Internet a principios del siglo XXI. Pero lo que interesa aqu铆 es sin duda el concepto de 鈥渆dici贸n cr铆tica hipertextual鈥 presentado en la Introducci贸n al libro. Seg煤n este investigador, que sigue los preceptos de la cr铆tica neolachmanniana, el hipertexto permite nuevas modalidades de presentaci贸n del texto, es decir, afecta de lleno tanto a la constitutio textus como a la dispositio textus porque rompe con la linealidad del c贸dice (Luc铆a Meg铆as, 2002: 22-24). El modelo ideal de edici贸n cr铆tica hipertextual propuesto en este libro es el siguiente:

El texto cr铆tico ha de considerarse el centro siempre de la edici贸n, en los cimientos sobre los que se levantan otros materiales presentados; en otras palabras, se ofrece una determinada interpretatio textual, que ha utilizado una serie de materiales que ahora se ofrecen para que el lector o pueda contrastar la hip贸tesis de trabajo concretas que se presentan en la edici贸n, o pueda trabajar con ellos de una manera independiente, poni茅ndolos en relaci贸n con otros materiales de igual naturaleza. A un tiempo se ofrece una lectura contempor谩nea y cient铆fica de un texto medieval (texto cr铆tico) junto a los materiales que forman parte de su post-texto (facs铆mil de los testimonios conservados, trascripci贸n paleogr谩fica de cada uno de ellos, an谩lisis de los aspectos externos que caracterizan cada testimonio, estudio de las marcas que proporcionan datos de su lectura coet谩nea). De este modo, la variance, que es m谩s un sistema cultural que textual para comprender el mundo medieval se ofrece en la edici贸n hipertextual de una manera 鈥渞eal鈥, al contrario de lo que le suced铆a a sus lectores (u oidores) coet谩neos. Y al mismo tiempo, la edici贸n cr铆tica, como sistema cient铆fico antes que cultural para la comprensi贸n del mundo medieval, muestra tambi茅n su esencial (y particular) mouvance, gracias a las diversas notas textuales, estudios preliminares o interpretaciones cr铆ticas que justifican una determinada elecci贸n y que pueden ser modificadas. (Luc铆a Meg铆as, 2002: 27)

Un a帽o m谩s tarde, en 鈥淣uevas posibilidades y nuevas exigencias de la cr铆tica textual鈥, Pedro S谩nchez-Prieto Borja recupera algunas de las ideas de Jos茅 Manuel Luc铆a Meg铆as: por un lado, afirma que la mera acumulaci贸n de contenidos no es garant铆a de calidad; por el otro, sit煤a al texto cr铆tico en el centro de la red de hiperv铆nculos. El catedr谩tico de la Universidad de Alcal谩 valora positivamente el acceso simult谩neo a las transcripciones de los manuscritos o impresos, a los facs铆miles de 茅stos y las grabaciones de las lecturas orales, pero insiste en que el texto limpio de errores y modernizado debe tener prioridad:

La pantalla b谩sica de la edici贸n electr贸nica tendr铆a que contener el texto cr铆tico como centro, y simult谩neamente tres de informaci贸n que constituyen el soporte fundamental de la 鈥渓ectura asistida鈥: las notas l茅xicas, el aparato de variantes textuales y el de variantes de la lengua. La informaci贸n que muestren estas ventanas deber铆a 鈥渁ctualizarse鈥 autom谩ticamente a medida que nos movamos en el texto cr铆tico, de modo que al visualizar una determinada porci贸n del texto se nos muestren en las ventanas de notas l茅xicas, variantes textuales y variantes de la lengua las entradas correspondientes a esa porci贸n del texto. […] En segundo plano deber铆a mantener otra informaci贸n; primero, el facs铆mil de uno de los testimonios, manuscrito o impreso. El grado de articulaci贸n con el texto cr铆tico queda justificado como ilustraci贸n de una de las manifestaciones concretas de la obra. Representa, como se ha dicho, una importante fuente de informaci贸n textual, pero no constituye el texto, fundado cr铆ticamente en el examen de toda la tradici贸n. En segundo lugar, la versi贸n oral. (S谩nchez-Prieto, 2003: 124)

Otras publicaciones interesantes vieron la luz en 2003. Por ejemplo, el tercer volumen de la revista Lamusa digital cuenta con varios art铆culos sobre edici贸n acad茅mica digital. Por su parte, Jos茅 Manuel Luc铆a Meg铆as vuelve a publicar un importante trabajo en 2003 titulado 鈥淟a ‘Inform谩tica Human铆stica’: notas volanderas desde el 谩mbito hisp谩nico鈥. El catedr谩tico de la Universidad Complutense de Madrid alude de manera expl铆cita a las Humanities Computing anglosajonas, utiliza el membrete 鈥淚nform谩tica Human铆stica鈥 para designar en espa帽ol a la nueva disciplina y localiza sus or铆genes en el celebre proyecto de Roberto Busa sobre la obra de santo Tom谩s de Aquino. Para este investigador la situaci贸n espa帽ola es alarmante porque apenas ha tenido cabida en la ense帽anza universitaria, a excepci贸n de una asignatura impartida en la Universidad de Deusto por Carmen Isasi y Joseba Abaitua llamada 鈥淟enguas Modernas y Nuevas Tecnolog铆as de la Informaci贸n鈥 (Luc铆a Meg铆as, 2003: 94). En cuanto a la investigaci贸n cient铆fica, Jos茅 Manuel Luc铆a Meg铆as destaca algunos proyectos enmarcados en lo que llama 鈥淚nform谩tica Textual鈥 como PhiloBiblon, Parnaseo <http://parnaseo.uv.es/>, ADMYTE o el CORDE.

En estos a帽os tambi茅n surgen otros proyectos interesantes para la edici贸n digital, como la red CHARTA, que ha establecido una metodolog铆a com煤n para la edici贸n de textos y la creaci贸n de corpus documentales en transcripci贸n paleogr谩fica, cr铆tica y facsimilar <http://www.charta.es/nosotros/>[22].

Como broche para terminar esta secci贸n he elegido 鈥淏ibliotecas digitales espa帽olas a texto completo鈥 de Jos茅 Luis Canet (2005). En este trabajo el catedr谩tico de la Universitat de Val猫ncia destaca que los primeros proyectos de digitalizaci贸n se conformaban con dar acceso a los textos en formato HTML y en ocasiones explotaban los recursos multimedia y las posibilidades relacionales del hipertexto. Ahora bien, muchos de estos proyectos no pueden considerarse verdaderas bibliotecas digitales pues se estructuraban 鈥渕ediante listados alfab茅ticos o por afinidades gen茅ricas, sin verdaderas fichas catalogr谩ficas o de descripci贸n bibliogr谩fica indicadoras del autor, editor, lugar de publicaci贸n, etc.鈥 (Canet, 2005: 150).

A continuaci贸n el profesor Canet establece tres tipos de biblioteca digital: en primer lugar, encontramos las Bibliotecas de Divulgaci贸n, que solo aspiran a dar acceso a textos digitalizados (Project Gutenberg, Electronic Text Listing[23], ABU: La Biblioth猫que Universelle, ATHENA <http://athena.unige.ch/athena/admin/ath_id_en.html>, etc.); en segundo lugar, se sit煤an las Bibliotecas de Investigaci贸n, 鈥渁quellas que intentan aunar el rigor filol贸gico con el tem谩tico, agrupando normalmente textos de una o varias 谩reas de conocimiento鈥 (Canet, 2005: 151), que a su vez pueden dividirse en tres: las que publican textos en formato HTML, XML, SGML o PDF; las que solo publican facs铆miles; y las que publican texto y facs铆mil. Normalmente, afirma Canet, este tipo de bibliotecas digitales est谩n gestionadas por un profesor universitario. Por 煤ltimo, est谩n las Bibliotecas Tradicionales Mixtas, como Gallica <http://gallica.bnf.fr/?lang=ES> o en la actualidad la Biblioteca Nacional de Espa帽a[24], que han digitalizado parte de sus fondos.

Sobre la situaci贸n en suelo peninsular, a la altura de 2005, el profesor Canet destaca la labor de varios proyectos. Como representantes del tipo Biblioteca de Investigaci贸n cita a Parnaseo, a la Biblioteca Virtual Extreme帽a <http://www.paseovirtual.net/biblioteca/> y al Centro Virtual Cervantes del Instituto Cervantes <http://cvc.cervantes.es/> , entre otras. La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes ejemplifica el modelo de la Biblioteca de Divulgaci贸n, aunque el autor reconoce que en los 煤ltimos a帽os se han realizado algunos progresos orientados a la investigaci贸n. En cuanto a las Bibliotecas Tradicionales Mixtas, Canet afirma que son muy escasas en Espa帽a: Diosc贸rides de la Universidad Complutense de Madrid <http://biblioteca.ucm.es/atencion/24063.php>, las diversas colecciones de la biblioteca de la Universitat de Barcelona <http://www.bib.ub.edu/es/recursos-informacion/colecciones/colecciones-digitales/> y la Col路lecci贸 Somni de la Universitat de Val猫ncia <http://roderic.uv.es/handle/10550/43> son solo algunos ejemplos. Lo que caracteriza a este tipo de biblioteca es que 鈥渓os documentos est谩n perfectamente catalogados por profesionales, incluyendo en cada ficha bibliogr谩fica todas las posibilidades de enlaces y b煤squedas secundarias, normalmente mediante los enlaces activos鈥 (Canet, 2005: 154).

La ausencia de una verdadera pol铆tica nacional o auton贸mica sobre Bibliotecas Digitales Mixtas a texto completo acarrea reduplicaciones y complica su acceso porque las b煤squedas deben realizarse en varios sitios (Canet, 2005: 155). Pero 茅stas no son las 煤nicas debilidades del sistema espa帽ol: la falta de coordinaci贸n dificulta la exportaci贸n o transformaci贸n del material digitalizaci贸n, es decir, su preservaci贸n y el di谩logo entre distintos proyectos, pues la mayor铆a se ha dise帽ado de manera aut贸noma sin contemplar el uso de est谩ndares (Canet, 2005: 156). Finalmente, para paliar el descontrol en lo referente a las publicaciones electr贸nicas, Canet propone la creaci贸n de un registro de textos con una numeraci贸n normalizada de localizaci贸n (algo as铆 como un ISBN para el medio digital). En resumen, para que la situaci贸n espa帽ola mejore, es necesario voluntad pol铆tica, que podr铆a derivar en un pacto entre ministerios y Comunidades Aut贸nomas. De esta manera los bienes p煤blicos no se convertir铆an en bienes privados, se evitar铆an duplicidades y el material existente podr铆a ser reutilizado en el futuro por otros investigadores (Canet, 2005: 158-159).

4. Hacia la institucionalizaci贸n de las Humanidades Digitales

Una b煤squeda del membrete 鈥淗umanidades digitales鈥 en Scopus proporciona un 煤nico resultado, 鈥溌縃umanidades digitales en espa帽ol?鈥 de Jos茅 Luis Su谩rez, art铆culo aparecido en la revista 脥nsula en 2011[25]>. La misma b煤squeda en Dialnet, sin embargo, arroja un total 23 documentos, de entre los cuales tres (es decir, un 13,04%) utilizan el membrete en el t铆tulo. 脡stos, adem谩s, coinciden en el uso de un t铆tulo interrogativo, que denota novedad e incertidumbre sobre la definici贸n y l铆mites de la disciplina.

El primero de ellos es 鈥淗umanidades digitales, 驴ciencia ficci贸n o realidad inminente?鈥 de Isabella Leibrandt (2006). El art铆culo fue publicado en la revista Esp茅culo y se ocupa del desarrollo de las Humanities Computing en al 谩mbito anglosaj贸n. La autora destaca algunas caracter铆stica de la nueva disciplina como la interdisciplinariedad, su orientaci贸n instrumental y, por tanto, la importancia del aprendizaje de destrezas, aunque, insiste, ello no significa que el pensamiento cr铆tico se deje de lado. Del panorama espa帽ol se mencionan libros como Literatura y multimedia (1997) y Filolog铆a e inform谩tica (1999), e iniciativas did谩cticas como el curso 鈥淓specialistas en Humanidades Digitales鈥 impartido en la Universidad de Castilla-La Mancha, que dio origen en 2006 al primer m谩ster en Humanidades Digitales desafortunadamente extinto cuatro a帽os m谩s tarde.

El segundo es el ya citado 鈥溌縃umanidades digitales en espa帽ol?鈥. En 茅l Jos茅 Luis Su谩rez, profesor de la University of Western Ontario, se ocupa del paralelismo entre Imprenta-Internet, relativiza la importancia de los proyectos de digitalizaci贸n tras la aparici贸n de Google Books y ofrece un sucinto recuento de los principales proyectos hisp谩nicos de Humanidades Digitales situados en Estados Unidos y Canad谩 (Proyecto Cervantes 2001, Corpus del espa帽ol, Bracero History Archive <http://braceroarchive.org>, The Hispanic Baroque Project <http://www.hispanicbaroque.ca> y The CulturePlex <http://www.cultureplex.ca>). Pero lo m谩s importante, a mi juicio, es el listado de recomendaciones que propone con el objetivo de crear 鈥渦n ecosistema digital para la cultura en espa帽ol鈥 (Su谩rez, 2011: 36), tales como el acceso mediante API[26] a todas las bibliotecas y colecciones digitales p煤blicas, la reforma de los estudios de Humanidades o la creaci贸n de herramientas por y para los humanistas.

Por 煤ltimo, desde otra perspectiva, Luis Rodr铆guez-Yunta (2012) reflexiona en 鈥淗umanidades digitales, 驴una mera etiqueta o un campo por el que deben apostar las ciencias de la documentaci贸n?鈥 sobre las posibilidades laborales que la nueva disciplina brinda a archiveros, documentalistas y bibliotecarios. El art铆culo, publicado en la revista digital Anuario ThinkEpi, esboza unos planteamientos principalmente basados en el desarrollo y pr谩cticas del 谩mbito anglosaj贸n, aunque hacia el final del art铆culo menciona al m谩ster en Humanidades Digitales de la Universidad de Castilla-La Mancha y la creaci贸n en M茅xico de la RedHD <http://www.humanidadesdigitales.net>.

Si se ampl铆a la b煤squeda a publicaciones latinoamericanas, cabe a帽adir al recuento el t铆tulo 鈥溌縌u茅 son las humanidades digitales?鈥 de Isabel Galina Russell. El art铆culo apareci贸 en Revista Digital Universitaria y trata, muy brevemente, temas como el papel jugado por Roberto Busa en los or铆genes de las Humanidades Digitales y principios elementales como la interdisciplinariedad o el dise帽o de bases de datos. A continuaci贸n, la investigadora de la Universidad Nacional Aut贸noma de M茅xico ofrece al lector un listado de las principales organizaciones, centros de investigaci贸n, congresos y revistas de Humanidades Digitales de habla anglosajona. Por 煤ltimo, se ocupa de la situaci贸n mexicana de las Humanidades Digitales y destaca tres proyectos: el Corpus Hist贸rico del Espa帽ol en M茅xico <http://www.corpus.unam.mx:8080/cemc/>, el Proceso judicial a Francisco I <http://www.iisue.unam.mx/ahunam/madero/> y la Biblioteca Digital del Pensamiento Novohispano <http://www.bdpn.unam.mx>.

En resumen, la bibliograf铆a en espa帽ol indexada en bases bibliogr谩ficas que lleva el membrete Humanidades Digitales en el t铆tulo est谩 orientada hacia el 谩mbito anglosaj贸n: de los cuatro art铆culos mencionados solo uno se ocupa de las Humanidades Digitales en el 谩mbito hisp谩nico. Ahora bien, conviene tener presente que la realidad siempre es m谩s compleja, m谩s vasta, y que al fin y al cabo las bases de datos son siempre una selecci贸n, una representaci贸n a escala menor del territorio. De hecho, durante la revisi贸n de este trabajo, mientras buscaba los enlaces a los proyectos mencionados, he topado por accidente con un art铆culo que no est谩 indexado ni en Scopus ni en Dialnet y que adelanta un a帽o la fecha en que el membrete Humanidades Digitales es utilizado en el t铆tulo de una contribuci贸n en lengua espa帽ola. Me refiero a la comunicaci贸n 鈥淗umanidades Digitales, cr铆tica textual y la Edici贸n Variorum Electr贸nica del Quijote (EVE-DQ)鈥[27] que dio Eduardo Urbina en el XXIII congreso de la Associazione di Ispanisti Italiani celebrado en 2005, pero cuyas actas fueron publicadas dos a帽os m谩s tarde, en 2007. El art铆culo expone las l铆neas de acci贸n del proyecto ya descrito m谩s arriba por lo que no es necesario volver sobre su contenido. Lo interesante, a mi juicio, es que si el membrete en ingl茅s tiene sus or铆genes hacia el a帽o 2000 y su difusi贸n generalizada se produce en 2004 con la publicaci贸n del c茅lebre A Companion to Digital Humanities de Schreibman y otros; esto quiere decir que los contactos y pr茅stamos entre la comunidad anglosajona y la comunidad hisp谩nica son m谩s estrechos de lo que cabr铆a imaginar en un primer momento. Ahora bien, no me atrevo a insinuar que el trabajo del profesor de la Texas A&M University sea el primero que titula con tal membrete -ser铆a demasiado imprudente por mi parte cuando la diferencia entre la comunicaci贸n y su publicaci贸n en formato CD-ROM dista de dos a帽os- pero es posiblemente uno de los m谩s tempranos, junto con el art铆culo rese帽ado de Isabella Leibrandt (2006).

Por otra parte, el uso y difusi贸n del membrete 鈥淗umanidades Digitales鈥 no significa que otras f贸rmulas anteriores desaparecieran. Como ocurri贸 en Reino Unido y Norteam茅rica con la expresi贸n Humanities Computing durante los primeros siete u ocho a帽os de la pasada d茅cada, en los 煤ltimos a帽os se han seguido publicando en Espa帽a algunos trabajos que utilizan los t茅rminos 鈥淚nform谩tica Human铆stica鈥. As铆, Jos茅 Manuel Luc铆a Meg铆as firm贸 en 2008 un art铆culo aparecido en Revista po茅tica medieval que lleva por t铆tulo 鈥淟a Inform谩tica Human铆stica: una puerta abierta para los estudios medievales en el siglo XXI鈥 y m谩s recientemente, en 2010, Francisco Jos茅 Varela Pose ha escrito un trabajo titulado 鈥淟a Inform谩tica Human铆stica y la transmisi贸n del texto digital鈥 publicado en el libro colectivo Teor铆a del Humanismo.

Del art铆culo de Jos茅 Manuel Luc铆a Meg铆as no solo interesa aqu铆 el t铆tulo si no c贸mo caracteriza la situaci贸n espa帽ola de los estudios literarios y la inform谩tica cinco a帽os atr谩s. Seg煤n el catedr谩tico de la Universidad Complutense de Madrid, pese a la existencia del CORDE, el CREA o la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, la brecha entre, por una parte, la digitalizaci贸n del patrimonio cultural, y por otra, la investigaci贸n y la did谩ctica era entonces abismal porque no se hab铆an creado redes de colaboraci贸n entre distintas universidades:

Quiz谩s esta falta de una vinculaci贸n real con los centros universitarios -unidos a la falta de inter茅s de las universidades espa帽olas en el tema de la Inform谩tica Human铆stica- hayan motivado que no se convirtieran en este tiempo en un punto de referencia, en motor para proyectos similares. Dif铆cilmente estos centros de investigaci贸n que, por su propia naturaleza, est谩n cerrados en s铆 mismos, podr铆an liderar 鈥渞edes de investigaci贸n鈥 o exportar sus resultados y modos de trabajo m谩s all谩 de sus instalaciones. (Luc铆a Meg铆as, 2008: 179)

Esta situaci贸n, no obstante, empez贸 a cambiar en 2011 cuando se pueden percibir varios intentos por dotar de una estructura oficial a los distintos proyectos human铆sticos que se valen de la tecnolog铆a digital. Grupos de investigaci贸n como BIDESLITE y DIALOGYCA (Universidad Complutense de Madrid), SIELAE (Universidade da Coru帽a), El Seminario Alfonso Irigoien (Universidad de Deusto) o PROLOPE (Universitat Aut貌noma de Barcelona) han llevado a cabo seminarios, simposios y encuentros con el objetivo de intercambiar experiencias y dar a conocer su trabajo; en otras palabras, con el objetivo de construir una comunidad de investigadores interesados en la convergencia entre las Humanidades y la inform谩tica. Desde mi punto de vista, la consolidaci贸n del nuevo membrete no solo se explica porque los interesados son ahora m谩s numerosos sino porque est谩n muy distribuidos por la geograf铆a espa帽ola, es decir, su irradiaci贸n no se restringe al centro, a la capital madrile帽a y a algunos otros centros que hab铆an despuntado hasta entonces como la Universidad de Castilla-La Mancha y la Universidad de Alicante.

Tras el seminario sobre bibliotecas digitales y bases de datos organizado por Consolaci贸n Baranda Leturio (BIDESLITE) en julio de 2011 y el seminario sobre edici贸n digital con lenguaje de marcado XML organizado por Sagrario L贸pez Poza en septiembre de 2011, la idea de crear la asociaci贸n Humanidades Digitales Hisp谩nicas (HDH <http://www.humanidadesdigitales.org>) surge en noviembre del mismo a帽o en el marco del Simposio sobre Edici贸n de Textos M煤ltiples celebrado en la Universidad de Deusto. Sus promotores, como reza la p谩gina web de la asociaci贸n, fueron: Carmen Isasi (Universidad de Deusto), Sagrario L贸pez Poza (Universidade da Coru帽a), Fiona Maguire (University of Liverpool), Jos茅 Camoes (Universidade de Lisboa), Domenico Fiormonte (Universit脿 Roma Tre), Bautista Horcajada Diezma (Universidad Complutense de Madrid), Francesco Vincenzo Stella (Universit脿 di Siena) y Mar铆a Jes煤s Torrens 脕lvarez (CSIC). La asociaci贸n cuenta en la actualidad con 52 miembros afiliados[28].

Los ocho miembros fundadores de la asociaci贸n Humanidades Digitales Hisp谩nicas son profesores de filolog铆a o letras; de ah铆, como es obvio, que hasta la fecha los intereses de la asociaci贸n se hayan centrado en la digitalizaci贸n, la creaci贸n de bibliotecas virtuales y en la edici贸n digital, es decir, en todas las pr谩cticas relacionadas con el texto. Esta tendencia se hizo patente en el primer congreso de la asociaci贸n <http://hdh2013.humanidadesdigitales.org/>, que tuvo lugar en la Universidade da Coru帽a del 9 al 12 de julio de 2013 y cont贸 con cinco sesiones plenarias, 59 comunicaciones y 82 ponentes. Si se coge el programa y se realizan varias b煤squedas de palabras clave, puede comprobarse el predominio de la filolog铆a sobre otras disciplinas como el arte o la filosof铆a: la ra铆z *biblio* aparece catorce veces; la ra铆z *text*, siete veces; y la palabra 鈥渂ase鈥, seis; mientras que la palabra 鈥渁rte鈥 solo tiene tres ocurrencias. Los resultados de las elecciones a la junta directiva celebradas en el mismo congreso tambi茅n ponen de manifiesto el predominio de la filolog铆a, pues de los ocho miembros solo uno, Nuria Rodr铆guez Ortega (Universidad de M谩laga), pertenece a un departamento de Historia del Arte.

En 2013 otras iniciativas han confirmado el proceso de institucionalizaci贸n: en primer lugar, el congreso organizado por el GRISO durante los d铆as 23 y 24 de mayo titulado 鈥淗umanidades Digitales: visibilidad y difusi贸n de la investigaci贸n鈥 <http://www.unav.edu/congreso/humanidades-digitales/>; en segundo lugar, el D铆a de las Humanidades Digitales (10 de junio) que puso en contacto, por un lado, a los humanistas digitales de habla espa帽ola de las dos partes del Atl谩ntico (Espa帽a y M茅xico, principalmente) y, por otro, a la comunidad hisp谩nica con la luso-brasile帽a <http://dhd2013.filos.unam.mx/acerca/>. Por 煤ltimo, hay que sumar el reciente anuncio por parte del Departamento de Filolog铆a Espa帽ola de la Universitat Aut貌noma de Barcelona de la creaci贸n de un m谩ster en Humanidades Digitales <http://dfe.uab.es/mhd.php>.

Si dejamos de lado la organizaci贸n de actos y seminarios, y dirigimos la mirada hacia los proyectos iniciados en el per铆odo que va desde 2006 hasta el presente, es obvio que la creaci贸n de bases de datos sobre literatura es una tendencia al alza. As铆, por ejemplo, se puede encontrar proyectos como CLARISEL <http://clarisel.unizar.es>, que bajo la direcci贸n de Juan Manuel Cacho Blecua y Mar铆a Jes煤s Lacarra (Universidad de Zaragoza), recoge tres bases de datos bibliogr谩ficas sobre literatura caballeresca, el cuento medieval hisp谩nico y la literatura aragonesa de la Edad Media. Otro caso relevante corresponde a CATCOM <http://catcom.uv.e> dirigida por Teresa Valls (Universitat de Val猫ncia) sobre menciones a comedias desde 1540 a 1700; y conviene tener presente la base de datos Inventarios y Bibliotecas del Siglo de Oro (IBSO <http://www.bidiso.es/IBSO/Presentacion.do>), el 煤ltimo proyecto coordinado por Sagrario L贸pez Poza (Universidade da Coru帽a) en sumarse a la plataforma del Seminario Interdisciplinar para el Estudio de la Literatura 脕urea Espa帽ola (SIELAE <http://www.bidiso.es/sielae/presentacion.htm>). Adem谩s, en los 煤ltimos a帽os se da un fen贸meno interesante desde el punto de vista de la taxonom铆a de los proyectos: la hibridaci贸n entre base de datos y biblioteca digital. Esto ocurre en proyectos como la Bibliograf铆a de Escritoras Espa帽olas (BIESES <http://www.bieses.net>), dirigida por Nieves Baranda Leturio (UNED), o la Biblioteca Digital de Di谩logo Hisp谩nico (DIALOGYCA. BDDH <http://pendientedemigracion.ucm.es/info/dialogycabddh/presentacion.html>), dirigida por Ana Vian Herrero (Universidad Complutense de Madrid), que no solo permiten realizar b煤squedas complejas sino que tambi茅n dan acceso a algunos de los textos en HTML y/o formato PDF.

En cuanto a bibliotecas digitales propiamente dichas, conviene destacar cuatro proyectos centrados en textos literarios, el primero de los cuales fue creado en 2007. Me refiero al Portal Andr茅s de Poza <http://andresdepoza.com> dirigido por Carmen Isasi (Universidad de Deusto) y dedicado a la edici贸n con lenguaje de marcado TEI de textos m煤ltiples (originales y traducciones, literarios y notariales)[29]. Fuera de nuestras fronteras, en la University of Liverpool, est谩 radicado el proyecto que dirige desde 2007 Dorothy S. Severin, An Electronic Corpus of 15th Castilian Cancionero Manuscripts <http://cancionerovirtual.liv.ac.uk/>. Este corpus est谩 compuesto por la transcripci贸n de 140 manuscritos de poes铆a cancioneril del siglo XV y principios del XVI. Las distintas lecturas de las obras han sido cotejadas de manera mec谩nica con COLLATE; el texto resultante ha sido codificado con lenguaje de marcado siguiendo las recomendaciones de la TEI. El tercer proyecto corresponde a ARTELOPE dirigido desde hace m谩s de diez a帽os por Joan Oleza (Universitat de Val猫ncia). En los 煤ltimos tiempos ARTELOPE agrupa una Base de Datos y Argumentos del teatro de Lope de Vega <http://artelope.uv.es/baseArteLope.html>, y una Biblioteca Digital <http://artelope.uv.es/biblioteca/>, que cuenta en la actualidad con 98 piezas teatrales del F茅nix codificadas con lenguaje XML siguiendo las recomendaciones de la TEI. Esta biblioteca ha logrado no solo dar acceso a los textos en formato HTML sino a帽adir el componente anal铆tico que a menudo se echa en falta, pues permite realizar b煤squedas, obtener estad铆sticas, visualizar marcas en las acotaciones, apartes y versos partidos, y mostrar el tipo de m茅trica y su localizaci贸n en el texto.

Por lo que respecta a las ediciones acad茅micas digitales, que tienen por objetivo publicar un solo texto, hay que se帽alar el proyecto coordinado por Paul Spence desde King’s College llamado La entretenida <http://entretenida.outofthewings.org/index.html>. El texto de Cervantes ha sido codificado siguiendo el modelo TEI/XML de tal modo que el lector pueda comparar con facilidad distintas presentaciones: facs铆mil, texto modernizado, texto sin puntuaci贸n, y edici贸n cr铆tica y traducci贸n inglesa de la mano de John O’Neill. Por si no esto no fuera de por s铆 elogiable, la edici贸n ofrece diversos 铆ndices que facilitan la exploraci贸n del texto y localiza en un mapa los lugares mencionados en la obra vali茅ndose del servicio de Google.

No me gustar铆a terminar este breve recuento sin mencionar dos proyectos de edici贸n digital relevantes pese a no utilizar el sistema de codificaci贸n TEI: por un lado, en 2009 vio la luz el Quijote interactivo <http://quijote.bne.es/libro.html>, un proyecto coordinado por Jos茅 Manuel Luc铆a Meg铆as que cuenta con la colaboraci贸n de la Biblioteca Nacional de Espa帽a y de Telef贸nica, que ofrece transcripci贸n paleogr谩fica, texto modernizado y facs铆mil del cl谩sico de Cervantes junto con otros recursos audiovisuales; por el otro, el proyecto creado en 2012 por Pedro Ruiz P茅rez (Universidad de C贸rdoba), PHEBO. Poes铆a Hisp谩nica del Bajo Barroco <http://phebo.es>, que tiene por objetivo publicar en PDF poes铆a impresa entre 1650 y 1750 que no haya sido reeditada en 茅poca contempor谩nea[30].

Conclusiones

La abundancia de referencias bibliogr谩ficas y menciones a proyectos demuestra que la historia de las Humanidades Digitales en Espa帽a es dilatada. La tecnolog铆a digital ha servido para que los humanistas revisaran la historia del libro y para que reflexionaran sobre el valor de su trabajo en un momento en que cualquier actividad parece que deba justificarse en t茅rminos utilitarios. Asimismo, el hipertexto y la interactividad, desde perspectivas m谩s te贸ricas que positivistas, han servido para situar al lector en una situaci贸n privilegiada respecto al autor y al texto, que la Filolog铆a y los formalismos hab铆an encumbrado durante gran parte del siglo XX.

Tal y como he intentado exponer en este trabajo, desvincular teor铆a, cr铆tica y edici贸n no me parece acertado porque el hipertexto ha permitido imaginar la potencialidad de la edici贸n acad茅mica digital; en t茅rminos generales, los investigadores coinciden en que el acceso a los textos no es suficiente: a la mera publicaci贸n de contenidos digitales, en CD-ROM, Internet o quiz谩 en el futuro en forma de app, hay que sumar algo m谩s. Por supuesto, este suplemento que distingue a la edici贸n acad茅mica digital de la edici贸n impresa es muy variado pero quiz谩s puedan se帽alarse tres opciones mayoritarias: 1) la posibilidad de comparar distintas versiones o presentaciones de una obra, de tal modo que el lector tenga argumentos para juzgar las decisiones editoriales; 2) el uso de enlaces para conectar los textos con varios documentos cr铆ticos o recursos multimedia, como audio y v铆deo, con el objetivo de mejorar la comprensi贸n de la obra; y 3) el dise帽o de una infraestructura que permita la recuperaci贸n de la informaci贸n textual mediante b煤squedas complejas estructuradas, concordancias o 铆ndices. En cualquier caso, lo que est谩 claro es que en la edici贸n digital quien tiene la 煤ltima palabra es el lector, de quien se espera un alto grado de formaci贸n y participaci贸n. Olvidar c贸mo el hipertexto y la idea de colaboraci贸n han moldeado la edici贸n acad茅mica digital ser铆a desaprovechar una gran oportunidad para establecer puentes entre la filolog铆a, la teor铆a literaria y los estudios culturales.

Las Humanidades Digitales en territorio peninsular y en general en el 谩mbito hisp谩nico gozan de buena salud en la actualidad. Diversas universidades y grupos de investigaci贸n han iniciado en los 煤ltimos a帽os un proceso de institucionalizaci贸n que dota de cohesi贸n, estabilidad y legitimidad a la nueva disciplina. Pero para que las Humanidades Digitales sean un concepto-paraguas que d茅 cobijo no solo a la filolog铆a o a los estudios literarios, sino tambi茅n a otras 谩reas de conocimiento, como la historia del arte y la filosof铆a, es necesario que la comunidad de practicantes fomente y valore la pluralidad de preguntas, objetos de estudio y metodolog铆as, tales como el estudio de las narrativas transmedia, la creaci贸n de grafos, la visualizaci贸n de datos y el an谩lisis de artefactos digitales, ya sean redes sociales, blogs o colecciones de im谩genes.

Por 煤ltimo, la promoci贸n del uso de est谩ndares que garanticen la preservaci贸n de los contenidos y faciliten el intercambio de datos, la difusi贸n de buenas pr谩cticas relativas al acceso abierto, que permita la reutilizaci贸n del patrimonio digitalizado con fondos p煤blicos, y el fomento de una estrategia de documentaci贸n que facilite el examen cr铆tico de los proyectos por parte de todos, son algunos de los retos que conviene afrontar en el futuro para que la innovaci贸n, la transparencia y la diversidad sean algunos de los rasgos definidores de las Humanidades Digitales en Espa帽a.

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Caracteres vol.2 n2

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Notas:    (↵ regresa al texto)
  1. Este art铆culo ha sido financiado por el proyecto de investigaci贸n TODO G脫NGORA II [I+D+I FFI2010-17349].
  2. He intentado centrarme en publicaciones y proyectos radicados en Espa帽a pero resulta muy dif铆cil obtener una fotograf铆a completa del desarrollo y las relaciones entre los estudios literarios, la tecnolog铆a digital y, m谩s recientemente, la emergencia de las Humanidades Digitales sin tener en cuenta las aportaciones de los hispanistas, es decir, cu谩nto se ha hecho o se ha dicho m谩s all谩 de las fronteras estatales y en otros idiomas.
  3. Por ejemplo, el grupo de Humanidades Digitales de Zotero cuenta en la actualidad con m谩s de cien referencias bibliogr谩ficas en varios formatos e idiomas y, aunque probablemente predominen trabajos filol贸gicos, la Semi贸tica y la Teor铆a de la Literatura est谩n bien representadas. El enlace es el siguiente: <https://www.zotero.org/groups/humanidades_digitales>.
  4. Desarrollo abreviaturas y normalizo ortograf铆a.
  5. Aunque como recuerda Mar铆a Morr谩s (1999: 201): 鈥渓a imprenta no invent贸 la paginaci贸n, los 铆ndices y las tablas haciendo posible la erudici贸n. Estas son t茅cnicas de lectura y consulta desarrolladas en las universidades a partir de los siglos XII y XIII en el mundo del manuscrito鈥.
  6. Parafraseo aqu铆 la informaci贸n contenida en la Wikipedia inglesa: <http://en.wikipedia.org/wiki/Hypertext>.
  7. Este, por cierto, es el argumento que vertebra el reciente Memory Machines de la australiana Belinda Barnet. En 茅l se puede encontrar una definici贸n m谩s elaborada del hipertexto: 鈥淲ritten or pictorial material interconnected in an associative fashion, consisting of units of information retrieved by automated links, best read at a screen鈥 (Barnet, 2013: ebook).
  8. Sobre todo esto en espa帽ol puede consultarse Llu铆s Codina et al. (2009).
  9. Mucho de esto es debido a la influencia de Ted Nelson, cuyos escritos sobre el hipertexto se entienden mejor si se toma en consideraci贸n el ambiente hippy californiano en que sus teor铆as se fraguaron.
  10. Sobre este proyecto ver la descripci贸n de Jos茅 Manuel Luc铆a Meg铆as (2005) y, por supuesto, la web <http://www.qbi2005.com>.
  11. Vuelvo a desarrollar abreviaturas y a normalizar la ortograf铆a.
  12. La primera propuesta de la TEI conocida como P1 es de 1990 pero la primera versi贸n considerada 鈥渄efinitiva鈥 es la P3 publicada cuatro a帽os m谩s tarde. Para m谩s detalles sobre la historia de la TEI puede verse el primer cap铆tulo de las recomendaciones o la p谩gina web del consorcio <http://www.tei-c.org/About/history.xml>.
  13. Un ejemplo de este tipo es la edici贸n de Miguel Garci-G贸mez de la Celestina: <http://mgarci.aas.duke.edu/cgi-bin/celestina/sp/index-dq.cgi?libroId=1001>.
  14. Muchas de las ideas tratadas en este trabajo reaparecen en art铆culos posteriores del mismo autor. Por ejemplo, en “Internet y edici贸n: algunas notas preliminares” de 2000 se analizan los mismos proyectos y se presenta la misma dicotom铆a entre acumulaci贸n-calidad. Sobre el concepto de 鈥渉iperedici贸n鈥 ver ahora Edward Vanhoutte (2010) en donde se analiza, entre otros asuntos, la propuesta editorial de Marilyn Deegan y Peter Robinson durante los a帽os noventa.
  15. Para un an谩lisis m谩s detenido de la composici贸n del corpus ver Mercedes S谩nchez (2007).
  16. Aparte del art铆culo rese帽ado aqu铆 el lector puede acudir a Alejandro Bia (2001b) y Francesca Mar铆-Dom猫nec (2002) en donde se profundiza en muchos aspectos del proceso de codificaci贸n.
  17. Es decir, cl谩sicos cuyos derechos de autor han caducado (70 a帽os despu茅s de la muerte del autor seg煤n la legislaci贸n espa帽ola).
  18. Sobre la pol铆tica de marcado y los niveles del texto, en Alejandro Bia (2001b: 8) se puede hallar el criterio: “Nosotros pensamos que los textos literarios deben tener un marcado bastante completo, pero en todo caso no hasta el punto de marcar palabras individuales. No obstante, hemos visto que otros proyectos de digitalizaci贸n usan un esquema de marcado innecesariamente complejo que lleva un incremento en el tiempo y el coste de producci贸n de los textos. Por tanto, nosotros necesit谩bamos encontrar una soluci贸n de compromiso entre un marcado lo suficientemente complejo y un coste lo suficientemente bajo”.
  19. Para una explicaci贸n m谩s detallada del proceso de generaci贸n de los facs铆miles ver Paloma Mart铆nez (2005).
  20. De hecho el mismo Alejandro Bia lo reconoce: “This is the area [exploitation] where more development is needed. Currently, users can retrieve only entire files, based on catalogue searches. We want to provide complex searches on smaller textual objects (as defined by our markup scheme). For instance: ‘show all the paragraphs that include the person name Cervantes’, or ‘all headings with the word cartas’ (letters). To allow such searches, a consistent markup scheme is needed for the whole collection, and adequate indexing and filtering techniques for search and retrieval of textual objects. This is a filed where research is needed to develop efficient methods for these costly complex tasks” (Bia, 2001a: 175).
  21. Puede verse la postura de un usuario, Marcos Taracido, en el blog Libro de Notas: <http://librodenotas.com/textosdelcuervo/21549/procomun-y-biblioteca-virtual-miguel-de-cervantes>.
  22. Para m谩s informaci贸n sobre el proyecto puede verse Pedro S谩nchez-Prieto Borja (2012).
  23. No he encontrado p谩gina web correspondiente a este proyecto.
  24. Por ejemplo, de entre las muchas iniciativas, puede destacarse la Biblioteca Digital Hisp谩nica: <http://www.bne.es/es/Catalogos/BibliotecaDigitalHispanica/Inicio/>.
  25. Todas las b煤squedas que menciono en este apartado han sido realizadas el d铆a 2 de septiembre de 2013. Durante la fase de revisi贸n de este art铆culo ha aparecido una panor谩mica sobre las Humanidades Digitales y el proyecto ReMetCa de la mano de Elena Gonz谩lez-Blanco Garc铆a (2013).
  26. En espa帽ol, IPA (Interfaz de Programaci贸n de Aplicaciones), es el conjunto de funciones y procedimientos que ofrece una biblioteca para ser utilizado por otro software como una capa de abstracci贸n.
  27. El lector atento se habr谩 percatado de que los creadores de la edici贸n han acortado el nombre: en 1998 el proyecto se llamaba Edici贸n Electr贸nica Virtual Variorum del Quijote (EEVV-DQ).
  28. Seg煤n las actas remitidas por la Secretar铆a el 19 de septiembre de 2013 en la lista de correo de la asociaci贸n.
  29. Para m谩s detalles ver Carmen Isasi (2010).
  30. Para una descripci贸n del proyecto en detalle puede verse Pedro Ruiz P茅rez (2012).

2 pensamientos sobre “El mapa y el territorio. Una aproximaci贸n hist贸rico-bibliogr谩fica a la emergencia de las Humanidades Digitales en Espa帽a”

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Caracteres. Estudios culturales y cr铆ticos de la esfera digital | ISSN: 2254-4496 | Salamanca