Manuel Vázquez Montalbán leyendo sus poemas: cuerpo y voz, escritura y autoría

Manuel V√°zquez Montalb√°n reading his own poems: body and voice, writing and authorship

Alessandro Mistrorigo (Universidad Ca’ Foscari Venecia)

Artículo recibido: 15-04-2013 | Artículo aceptado: 13-05-2013

ABSTRACT: Starting by analysing a 1989 documentary in which Manuel V√°zquez Montalb√°n reads out loud his own poems, the article focuses on the way this author uses his voice in relation to the space and his own body. It also concentrates on the relation between the written and published version of the pomes and the vocalized ones suggesting a way to interpret the vocal expression of the reader-author.
RESUMEN: A partir de un documental de 1989 en el que se puede ver a Manuel Vázquez Montalbán leer en voz alta algunos de sus poemas, este artículo se centra en la manera en la que el autor utiliza su voz en relación con el espacio y con su propio cuerpo. También se analiza la relación que hay entre la versión escrita y publicada, y la versión vocalizada por el autor sugiriendo una manera de interpretar la expresión vocal del lector-autor.

KEYWORDS: reading, voice, body, writing, author
PALABRAS CLAVE: ectura, voz, cuerpo, escritura, autor

____________________________

1. El material

Hay muy poco material audiovisual en el que se pueda escuchar a Manuel V√°zquez Montalb√°n leyendo en voz alta algunos de sus poemas; lo que s√≠ se encuentra f√°cilmente buscando en Internet son muchos v√≠deos, sobre todo entrevistas, bien en espa√Īol, bien en catal√°n. Adem√°s, Manuel V√°zquez Montalb√°n nunca grab√≥ sus poemas como hicieron otros poetas espa√Īoles bajo las ediciones con CD de Visor o de la Residencia de Estudiantes. Seg√ļn me cuenta un testigo directo, V√°zquez Montalb√°n desde luego ley√≥ en voz alta sus poemas en una ocasi√≥n, hace m√°s de 10 a√Īos, durante el encuentro dedicado a los Nov√≠simos, un fuego nuevo que se celebr√≥ en Zaragoza. All√≠, antes de las intervenciones cr√≠ticas de los acad√©micos, los poetas invitados leyeron sus propios textos y ser√≠a muy interesante saber si de aquellas jornadas se conservan algunas grabaciones o alg√ļn documento audiovisual.

De momento, la √ļnica grabaci√≥n de Manuel V√°zquez Montalb√°n leyendo en voz alta algunos de sus poemas se realiz√≥ para un documental de aproximadamente 15 minutos dedicado al mismo autor y grabado por las c√°maras y los micr√≥fonos de TVE en el escenario muy especial de los techos de La Pedrera, en Barcelona, a finales de los ‚Äô80. El v√≠deo se encuentra en Internet, en la p√°gina Web de TVE, donde se public√≥ mucho m√°s tarde, el 3 de junio de 2009. Se trata de algo muy sencillo en realidad: tras unas breves pinceladas biogr√°ficas narradas por la voz en off de un presentador, a la que en el video se superponen algunas fotos en blanco y negro del autor, el documental se construye enteramente a partir de la lectura de los poemas de V√°zquez Montalb√°n al tiempo que se le ve caminar entre la arquitectura de La Pedrera, estar de pie o apoyado en una pared, mirando hacia abajo o hacia el horizonte por encima de los techos de la ciudad, a solas y leyendo acompasado.

En aquella ocasi√≥n s√≥lo se pudieron grabar diez poemas: algunos antiguos y un par contempor√°neos a la fecha del rodaje y pertenecientes al libro que cierra Memoria y deseo (1963-1990), es decir, Pero el viajero que huye (1990). Manuel V√°zquez Montalb√°n lee en orden los poemas ‚ÄúPaseo por una ciudad‚ÄĚ, el segundo fragmento del poema largo ‚ÄúPraga‚ÄĚ, ‚ÄúH√∂lderling 71‚ÄĚ, ‚ÄúFran√ßoise Hardy‚ÄĚ, ‚Äú¬°No corras pap√°!‚ÄĚ, ‚ÄúPlaza de Oriente‚ÄĚ, ‚ÄúVariaciones sobre un 10% de descuento‚ÄĚ, el fragmento titulado ‚ÄúLa modernidad le ados√≥ un squash‚ÄĚ de El viaje, ‚ÄúUlises‚ÄĚ y ‚ÄúMuerte en el agua‚ÄĚ que es otro fragmento de El viaje. Como ya se ha mencionado, el documental se encuentra en la p√°gina Web de TVE donde se puede ver en streaming siguiendo este link:

Ver vídeoDocumental - Vázquez Montalbán

http://www.rtve.es/alacarta/videos/los-documentales-de-culturales/documental-vazquez-montalban/518384/[1]

 

2. Viendo la lectura

Este documental es el √ļnico testimonio encontrado en el que no s√≥lo se puede escuchar la voz de Manuel V√°zquez Montalb√°n, sino que se le puede ver en el acto de leer en voz alta. Tras la introducci√≥n, la lectura empieza enseguida con una voz en off ‚Äďdiferente de la del presentador‚Äď recitando los versos de ‚ÄúPaseo por una ciudad‚ÄĚ mientras una c√°mara encuadra, desde arriba de una calle, una acera. Por la acera van caminado unos transe√ļntes y lentamente la c√°mara va cerrando el plano buscando una silueta que avanza con un paso largo, r√°pido, decidido y met√≥dico. Se trata del propio V√°zquez Montalb√°n que cruza la calle caminando con el mismo paso r√°pido y un libro bien firme en la mano derecha.

Las im√°genes de la escena sucesiva se abren con la misma voz leyendo el segundo fragmento de ‚ÄúPraga‚ÄĚ y con un encuadre muy amplio y fijo de la fachada de La Pedrera. Sigue un zoom lento hacia a la izquierda y paulatinamente se hace m√°s reconocible la misma silueta del autor apoyado en la balaustrada del techo. La voz sigue en off; el poeta no lee, simplemente tiene un libro en la mano y mira hacia abajo, hacia el horizonte. Al empezar la secuencia de ‚ÄúH√∂lderling 71‚ÄĚ por fin se reconoce claramente que la voz en off es la de V√°zquez Montalb√°n: dentro de un plano a media figura, se ve el poeta apoyado en una pared leyendo en voz alta ‚Äďse distingue el movimiento de sus labios‚Äď mientras con la mano izquierda sujeta un libro abierto s√≥lo a medias; la mano derecha en el bolsillo de la chaqueta.

En el acto de leer el autor parece inm√≥vil ‚Äďtambi√©n la c√°mara es fija; sin embargo, se nota un ligero movimiento de la cabeza‚Äď. El libro pasa a la mano derecha y con la cabeza empieza a darse un ritmo; tambi√©n mueve los hombros como si marcara ‚Äúuno‚ÄĚ, ‚Äúdos‚ÄĚ. En el cuerpo del poeta, en su lenguaje corporal, surge un ritmo que est√° relacionado con el acto de leer en voz alta. Hacia el final del poema V√°zquez Montalb√°n pasa la p√°gina, su voz no se altera, y gracias a un zoom hacia fuera se le ve de pie apoyando su espalda contra una pared y el otro pie sobre un pelda√Īo. El autor sigue de pie al empezar la lectura de ‚ÄúFran√ßoise Hardy‚ÄĚ. Ahora est√° parado con las piernas un poco abiertas ‚Äď en el cuadro se ve a lo lejos la Sagrada Familia; se mueve balance√°ndose ligeramente pasando el propio peso de una pierna a otra; sujeta el libro con ambas manos. La c√°mara se acerca y el movimiento resulta m√°s claro: se nota que mientras habla mueve tambi√©n un poco la cabeza. Por un momento incluso alza la mirada hacia la c√°mara. Termina la lectura, alza la cabeza otra vez, casi cierra el libro, mira a lo lejos.

Con ‚Äú¬°No corras pap√°!‚ÄĚ vuelve la voz en off con un encuadre fijo de la caracter√≠stica chimenea de La Pedrera, luego la c√°mara se mueve primero hacia abajo muy lentamente y luego hacia la derecha. V√°zquez Montalb√°n llega caminado, subiendo y luego bajando unas gradas y pasando por debajo de un arco rampante. El poeta camina muy lentamente, mirando el libro que tiene en la mano derecha ‚Äď la mano izquierda est√° en el bolsillo de la chaqueta. Al bajar los √ļltimos pelda√Īos se apoya en la pared con el hombro derecho y reaparece el ligero movimiento r√≠tmico del balancearse del cuerpo, hacia la derecha y luego a la izquierda. Se apoya mejor y al recitar las palabras ¬ę[‚Ķ] elemento filtrante¬Ľ (v. 45), el movimiento cambia su direcci√≥n hacia delante y hacia atr√°s se√Īalando con la cabeza el ¬ęno¬Ľ del verso 49 ‚Äď casi de la misma forma en que suelen rezar los fieles jud√≠os delante del Muro de las Lamentaciones en Jerusal√©n.

La vista panor√°mica vuelve en ‚ÄúPlaza de Oriente‚ÄĚ: el poeta est√° apoyado con el codo en la barandilla, lee con el libro en la mano. La c√°mara se acerca lentamente; primero levanta el brazo y luego vuelve a apoyarlo. Al terminar la lectura, mira la c√°mara. En ‚ÄúVariaciones sobre un 10% de descuento‚ÄĚ vuelve la voz en off. El cuadro es fijo pero enseguida la c√°mara hace una panor√°mica hacia la izquierda ense√Īando la fachada de los edificios al otro lado del Passeig de Gracia ‚Äď se reconoce la Barcelona de finales de los ‚Äô80. Entra en el cuadro el poeta que lee y mira la c√°mara apoyado en otra barandilla; sujeta el libro con ambas manos; prosigue con su lectura y vuelve a mirar la c√°mara. El ritmo de los versos le√≠dos est√° relacionado con el equilibrio del cuerpo.

La voz en off del mismo autor lee tambi√©n el fragmento de El viaje titulado ‚ÄúLa modernidad le ados√≥ un squash‚ÄĚ cuya fracci√≥n de video se abre con un encuadre fijo y muy largo de las chimeneas; con cierta dificultad se distingue la silueta muy lejana y peque√Īa de V√°zquez Montalb√°n que est√° en el centro del mismo cuadro; la c√°mara cierra el plano lentamente y se le observa de pie, leyendo y pasando el propio peso de la pierna derecha a la izquierda de forma muy lenta y acompasada; sujeta el libro con las dos manos a nivel de su estern√≥n.

Otra vez se escucha la voz en off del autor con ‚ÄúUlises‚ÄĚ mientras se ve la fachada de la Sagrada Familia y, a trav√©s de una panor√°mica hacia la izquierda y un zoom, la c√°mara pasa a encuadrar la cara del poeta. Est√° leyendo y mueve la cabeza casi de manera circular, dando aqu√≠ tambi√©n un sentido de ritmo. Mira la c√°mara y enseguida cambia la direcci√≥n de su mirada ‚Äďle habr√°n sugerido no mirar directamente al artefacto‚Äď. La luz del sol le da en la cara, sigue el movimiento r√≠tmico con la cabeza. Hay una panor√°mica hacia la derecha, la c√°mara vuelve a encuadrar la Sagrada Familia.

Se ven las chimeneas ‚Äďy se escucha la voz en off‚Äď en el fragmento de El viaje, ‚ÄúMuerte en el agua‚ÄĚ: Manuel V√°zquez Montalb√°n camina hacia la c√°mara con el libro en las manos, camina de forma menos resuelta respecto a cuando estaba en la acera. Es un andar¬† bastante suelto el suyo, menos abierto que antes, m√°s pausado; sube las gradas muy lentamente y con el libro en las manos, a la altura del estern√≥n; la c√°mara lo sigue incluso cuando se aleja de espaldas sin darse la vuelta, ya que el video va a terminar con un zoom en otra chimenea con forma de cara.

3. Cuerpo y situación

Un r√°pido an√°lisis del video ense√Īa que el tono y el volumen de la voz de Manuel V√°zquez Montalb√°n leyendo estos pocos poemas no cambia nunca a lo largo de los aproximadamente 13 minutos de su lectura. Parcialmente esto es debido al estilo de lectura del autor, pero tambi√©n porque posiblemente su voz est√° grabada en vivo, en captura directa ‚Äď tal vez con un micr√≥fono corbatero o un micr√≥fono direccional, dato que a partir de las im√°genes no se puede saber. La sincronizaci√≥n del video y el audio, all√° donde se puede ver el movimiento de labios del autor ‚Äď sobre todo en ‚Äú¬°No corras pap√°!‚ÄĚ cuando el poeta gira la p√°gina ‚Äď, muestra que se puede excluir que la grabaci√≥n de la voz se haya efectuado en otro momento. Adem√°s, el ruido de fondo indica que no se grab√≥ tampoco en un estudio. La confirmaci√≥n de la hip√≥tesis de la grabaci√≥n √ļnica y en vivo, se reafirma en la cantidad de veces que se recurri√≥ a la voz en off en el montaje del documental.

Otro elemento que parece importante evidenciar a partir de este video en relaci√≥n con la voz de Manuel V√°zquez Montalb√°n es que para leer, el poeta utiliza la voz de acuerdo con su propio cuerpo: en √©l, el lenguaje corporal, la gestualidad, est√° relacionada al acto de leer en voz alta, al hecho de utilizar la propia voz. Esto no deber√≠a extra√Īar si se piensa que la voz es en s√≠ un gesto del cuerpo; un producto directo de un f√≠sico, de un cuerpo individual: ¬ęil gesto verbale [‚Ķ] concede all‚Äôesistenza individuale di ‚Äúpronunciarsi‚Ä̬Ľ, afirma Umberto Galimberti (Galimberti, 1989: 14). La voz es un gesto √ļnico y particular como es √ļnico y particular cada cuerpo: cuando un individuo se expresa a trav√©s de la voz, sus palabras nunca pierden su estatus de expresi√≥n ¬ęle parole, infatti, non sono segni, ma espressioni¬Ľ (Galimberti, 1989: 14). Es decir, gestos. Cada uno de nosotros tiene un tono particular, un adem√°n propio, una forma de leer diferente, personal, que de forma natural se graba en nuestra voz, que se inscribe en ella y que se relaciona continuamente con todo lo que articulamos vocalmente.

Por otra parte, lo que no cambia en el gesto vocal es la relaci√≥n entre el individuo y su voz: el hablante que utiliza su voz para leer tambi√©n se escucha en el mismo acto de leer ¬ęin quanto [la voz] risuona nell‚Äôesterno e dall‚Äôesterno, [de forma que] l‚Äôemittente √® reso oggetto non diversamente dal ricettore.¬Ľ (Sini, 1989: 14). Ya Derrida ha notado este ‚Äúredoble‚ÄĚ de la voz ‚Äď relacion√°ndolo adem√°s a la conciencia del sujeto. Al leer en voz alta, entonces, cada individuo es un diapas√≥n-sujeto en continuo proceso de emitir y resonar, acopl√°ndose a su propia voz, a s√≠ mismo (Nancy 2004). Otra vez el lugar privilegiado de esta relaci√≥n circular es el cuerpo: si con las ciencias neurol√≥gicas hablamos de neuronas resonantes, que se acoplan a lo que percibimos, est√° claro que hay una fuerte conexi√≥n entre lo que sentimos y nos rodea, y nuestro m√°s √≠ntimo entender, no ya intelectivo, sino propia y primariamente f√≠sico. De esta din√°mica som√°tica no se sale tampoco Manuel V√°zquez Montalb√°n.

Adem√°s, si de forma p√°tica la voz ¬ęaccompagna le gestualit√† oggettivanti originarie rivelatrici del mondo e del corpo¬Ľ, (Sini, 1992: 84) la impresi√≥n es que el autor lea sus textos con mucho cuidado, dando al propio gesto vocal una cierta importancia. El paso largo, decidido y r√≠tmico del comienzo del video, mientras est√° leyendo se vuelve un caminar m√°s pausado y lento, un poco inseguro. Lo de caminar y leer al mismo tiempo ser√≠a tal vez una exigencia de los autores del documental para crear im√°genes con un poco de ‚Äúmovimiento‚ÄĚ que sin embargo, nos revela d√≥nde, a nivel som√°tico, est√° centrada la atenci√≥n del autor ‚Äď en el proceso de leer en voz alta. As√≠, V√°zquez Montalb√°n, en sus m√≠nimos movimientos, sigue el ritmo que se forma en su cuerpo al mismo tiempo en que realiza la compleja operaci√≥n de emitir su propia voz. La manera de moverse del poeta en el espacio est√° en relaci√≥n biun√≠voca con su voz leyendo que resulta muy atenta al ritmo y a las palabras de sus versos, adem√°s que muy controlada, siempre igual a s√≠ misma. Leer un poema en voz alta es una operaci√≥n compleja: la voz del lector-autor est√° articulando y a la vez interpretando todos los diferentes planos del discurso po√©tico.

Asimismo, si la voz es un gesto del cuerpo, siempre est√° en situaci√≥n, es decir, en fuerte relaci√≥n con el espacio, con el tiempo y los dem√°s. A este prop√≥sito, es interesante volver a evidenciar que durante todo el documental ‚Äďtal vez otra exigencia de los autores‚Äď Manuel V√°zquez Montalb√°n est√° solo. Se le ve leyendo sus poemas en un lugar alto, inaccesible, lejos de esa ciudad que est√° abajo, al otro lado de la calle. La misma ciudad que V√°zquez Montalb√°n amaba tanto, Barcelona, est√° presente en sus im√°genes iconogr√°ficas ‚ÄďLa Pedrera, la Sagrada Familia‚Äď pero a lo lejos, silenciosas, como puras im√°genes. Nada que ver, por ejemplo, con la ciudad de Pepe Carvalho ‚Äďcasi marcando una verdadera diferencia de g√©nero entre la prosaica saga del investigador catal√°n y el discurso po√©tico‚Äď.

A√ļn m√°s sugerente resulta la elecci√≥n de grabar en un lugar y una situaci√≥n tan alejados y antisociales, si se piensa que una lectura en voz alta ‚Äď al igual que una performance ‚Äď es por definici√≥n un acto ‚Äúp√ļblico‚ÄĚ. La dimensi√≥n elegida sugiere por otro lado un tono realmente l√≠rico y solitario, asumido a una simb√≥lica torre que contrasta con el car√°cter de compromiso presente en mucha de su poes√≠a.

4. El lector-autor y la voz

Ya se ha dicho que leer un poema en voz alta es una operación compleja. Además, en este caso la voz que lee es la del propio autor, y cuando se da tal circunstancia, se realiza una especial relación evocativa que se establece entre el texto publicado y la voz del lector-autor. Dentro de la dinámica del diapasón-sujeto, el individuo que evoca el texto, que lo llama hacia fuera en y por su voz, es el que lo escribió. El propio autor es quien restituye como realidad sonora el texto ya fijado en la página. La realidad sonora que nos restituye la voz de Vázquez Montalbán representa el ritmo que se forma en su cuerpo en el momento de la emisión. Su voz, entonces, resulta muy atenta al compás de los versos y las palabras, muy controlada, siempre igual a sí misma, en cierto modo fiel a la escritura.

Tan fiel como le permite la relación evocativa: más allá de la capacidad interpretativa de este lector-autor, cada vez que un autor lee en voz alta un propio texto poético lo reformula ex vocis, estimulando en él una variación, lo hace variar y vibrar abriendo una discontinuidad entre la versión escrita y la versión vocalizada. Lo mismo ocurre con Vázquez Montalbán que evocando sus poemas, los encarna sonoramente confirmando aquella referencia de identidad que es su especial relación con los propios textos. Una relación de identidad que pone al descubierto una verdadera forma de re-escritura, además de evidenciar diferentes sentimientos y reacciones.

Esto nos ayuda, por ejemplo, a responder a la pregunta de qu√© tipo de relaci√≥n tiene este lector-autor con la propia poes√≠a. A este prop√≥sito enseguida se puede anotar que Manuel V√°zquez Montalb√°n no es nada ir√≥nico a la hora de vocalizar; que tiene m√°s bien un tono declamatorio ‚Äďprecisamente respetuoso hacia lo escrito‚Äď y al mismo tiempo humilde, casi sumiso. La voz resulta baja, casi mon√≥tona, aunque muestra la capacidad de leer de diferentes maneras, de proyectar sus versos hacia afuera a veces ley√©ndolos en toda su extensi√≥n y terminando con una pausa larga; otras utilizando mucho m√°s el encabalgamiento y creando un ritmo m√°s r√°pido.

Adem√°s, se ha dicho que V√°zquez Montalb√°n es un lector-autor que respeta lo escrito ‚Äďa diferencia de otros poetas que literalmente se dejan llevar por la propia voz‚Äď. Pues bien, a√ļn as√≠ corrige su voz, la pule, cuando se hace demasiado ret√≥rica o simplemente pesada. Como se ver√° enseguida, es el caso del poema ‚ÄúLejos de m√≠ tan lejos‚ÄĚ, donde la voz del poeta aligera el verso quitando el primer hemistiquio. De la misma forma, la m√≠nima operaci√≥n de quitar la repetida negaci√≥n que resulta tal vez demasiado dram√°tica en el verso 49 de ‚Äú¬°No corras pap√°!‚ÄĚ responde a la misma exigencia de precisi√≥n y pureza del verso.

5. La voz y el texto

Sin duda, si se escucha el poema ‚ÄúPlaza de Oriente‚ÄĚ, la voz de V√°zquez Montalb√°n es fiel a su escritura: la lectura se plasma a partir del texto que no presenta signos de puntuaci√≥n, sino s√≥lo el punto al final. Sin embargo, se oyen muy claramente dos encabalgamientos: en los versos 2 > 3 y en los versos 6 > 7 que imprimen cierta velocidad a la voz del autor barcelon√©s.Lo mismo pasa en ‚ÄúUlises‚ÄĚ, donde s√≥lo se escuchan dos encabalgamientos (7 > 8 y 12 > 13) en un poema de 24 versos. La velocidad se nota a√ļn m√°s en el caso de otro poema, ‚ÄúFran√ßoise Hardy‚ÄĚ, donde en un total de 33 versos (a veces muy cortos) el n√ļmero de los encabalgamientos que se escuchan claramente sube a 17. Transcribo la voz de V√°zquez Montalb√°n reorganizando el poema seg√ļn los encabalgamientos (>) y pausas (largas | y breves / ) que se escuchan con la intenci√≥n de hacer evidente este tipo de comp√°s.

Coches aparcados,/ la noche > colgadas de las fachadas,/ cantan > como licenciados en ciencias > exactas > los beatles,/ aristas,/ geométricos > suspiros,/ cabalgan en un listín > telefónico > los autodidactas,/ en las barras > de hielo el zumbido de le Gaggia |
tetas e ingles kilométricas |
ha estallado > en alg√ļn lugar la guerra,/ dicen |
de desinfección,/ pero canta / Françoise |
la canci√≥n de una peque√Īa peque√Īo- > burguesa,/ la poca heroica alegr√≠a > de un regreso a casa / la lampe > qui s‚Äô√©teigne, le dernier bonheur |
es algo > que pertenece al ritmo del peatón, |
pen√ļltimos minutos,/ alg√ļn lamento, |
paraísos perdidos,/ mujeres rubias |
o un paisaje,/ el mar,/ sin duda el mar |
verdimalva de Port Llegat |
ya estaba / en la misma canción / la imposible > penumbra, el imposible rincón |
del noct√°mbulo > cosechero de faros apagados / y sombreros > de copa o fieltro errantes |
autor del célebre > twist |
la noche complica la soledad. ||

El poema así como se publicó en la página tiene esta disposición:

Pero no se trata s√≥lo de cambios de ritmo. La voz de V√°zquez Montalb√°n, a pesar de ser una voz bastante fiel a la escritura, nos reserva algunas sorpresas. Como se hab√≠a anticipado, hay que escuchar ciertas modificaciones que aparecen en otros textos donde el lector-autor ‚Äúse olvida‚ÄĚ de leer unas palabras. Es decir, ‚Äú¬°No corras pap√°!‚ÄĚ y un fragmento del segundo apartado de Praga que empieza por ‚ÄúLejos de m√≠ tan lejos‚ÄĚ. En ambos casos, V√°zquez Montalb√°n omite unas palabras. En el primer poema un ‚Äúno‚ÄĚ en el verso 49, mientras que en el segundo caso decide no leer el primer hemistiquio del primer verso ‚ÄúLejos de mi [‚Ķ]‚ÄĚ.

¬°No corras pap√°!
v. 49
texto: ¬ęno, no¬Ľ
voz: ¬† ¬ę[‚Ķ] no¬Ľ

Lejos de mí tan lejos
v. 1
texto: ¬ęLejos de m√≠ tan lejos¬Ľ
voz: ¬†¬†¬†¬†¬† ¬† ¬† ¬† ¬†¬† ¬ę[‚Ķ] tan lejos¬Ľ

En ‚ÄĚMuerte en el agua‚ÄĚ, por otro lado, la voz de Manuel V√°zquez Montalb√°n llega a cambiar incluso una palabra: en el verso 9 hay ‚Äúsobre‚ÄĚ en vez de ‚Äúentre‚ÄĚ como en la versi√≥n publicada. Parece algo menor, pero no del todo si se escucha a estas modificaciones con o√≠dos cr√≠ticos. En efecto, lo que se revela es una versi√≥n diferente del texto y, al mismo tiempo, tambi√©n del problema fundamental de la evocaci√≥n, de la posibilidad intr√≠nseca de la voz de variar y redefinir lo escrito. En este sentido, el ejemplo principal dentro del documento analizado es la lectura del fragmento del El viaje titulado ‚ÄúLa muerte le ados√≥ un squash‚ÄĚ.

Aqu√≠ las modificaciones que la voz del lector-autor le revela al oyente cr√≠tico son tales y tantas que es necesario plantearse el problema filol√≥gico de cu√°l versi√≥n se ha recogido en el documento a disposici√≥n, de la misma forma en que, en su Flatus Vocis, tambi√©n Corrado Bologna prefiguraba precisamente este problema ‚Äď relacionando adem√°s el concepto de auctoritas con el aparecer de las ‚Äúnuevas‚ÄĚ tecnolog√≠as:

La filologia dovr√† tener conto, forse, in futuro, del textus ne varietur stabilito ‚Äúa voce‚ÄĚ, su nastro, dall‚Äôautore stesso (√® il caso di Ungaretti, e di molti altri). Per la prima volta, la ‚Äúviva voce‚ÄĚ di un poeta pu√≤ esser chiamata a testimoniare dell‚Äôintenzione originaria, nel processo ecdotico; e d‚Äôaltro canto, non aveva gi√† il fonografo attuato uno spostamento in favore della auctoritas vocale, rispetto al telegrafo, il cui messaggio non la vibrazione della voce, ma la sua trascrizione lanciava a distanza? (Bologna: 1992, 133).

En el caso de V√°zquez Montalb√°n, es interesante mirar primero el texto publicado:

Y despu√©s echar un vistazo a la transcripci√≥n de la voz ‚Äď en tinta roja aparecen los cambios con respecto a la versi√≥n publicada que se pueden escuchar en la lectura:

La modernidad / adosó un squash >al viejo panteón de Trotski |
su matadero |
es ahora un museo / esquina Viena > Morelos > Coyoacán / México Distrito Federal |
de espaldas a la Historia |
los jugadores de squash luchan > contra la edad / y los excesos > de grasa en la sangre y en los ojos / ajenos |
la pelota / p√°jaro loco en su jaula > de paredes crueles / no tiene escapatoria |
furia de verdugos que pretenden /envejecer con dignidad |
la dignidad de Trotski / la puso el asesino |
borr√≥n y cuenta nueva / de un hijo de sierva > contra el se√Īorito hegeliano /¬†creador¬†> de un ejercito /¬†rojo¬†por m√°s se√Īas |
salta loca la pelota hasta reventar |
entonces / el m√ļsculo duerme / la ambici√≥n descansa |
los jugadores beben ambrosías de coca cola > y seven-up |
cerca |
las cenizas de Trotski y Natalia Sedova |
entre arrayanes de mirtos y flores carnales |
de su jardín de aroma insuficiente |
se suman en el doble fracaso del amor |
y la Historia |
los jugadores de squash / vuelven a [su] casa |
hacen el amor y reconstruyen antes el espejo |
la esperanza de un pantalón más bajo de talla |
lo han visto / en un escaparate de la zona rosa |
unisex [y sin edad]

Ahora no es in√ļtil recordar que en la √ļltima edici√≥n de la Poes√≠a completa. Memoria y deseo (1963-2003) de Ediciones Pen√≠nsula (Barcelona) publicada en marzo de 2008 est√°n los textos ‚Äúcan√≥nicos‚ÄĚ, es decir, los textos as√≠ como el mismo autor los quiso publicar ya en la edici√≥n de Memoria y deseo (1963-1990) publicada en el 1996 por la filial en Barcelona de Mondadori. El propio V√°zquez Montalb√°n revis√≥ esta edici√≥n ya que, en ‚ÄúPosdata del autor‚ÄĚ, a√Īadi√≥ un p√°rrafo entero ‚Äď el antepen√ļltimo, en el que justifica la inclusi√≥n de Pero el viajero que huye ‚Äď, escrito que cierra la edici√≥n Seix Barral de 1986 y que despu√©s cambiar√° el titulo a ‚ÄúDefinitivamente nada qued√≥ de abril‚ÄĚ.

No es ninguna casualidad, por lo tanto, que las diferencias y los cambios m√°s relevantes est√©n precisamente en ‚ÄúLa modernidad ados√≥ un squash‚ÄĚ que es un texto de Pero el viajero que huye que el autor estaba escribiendo o revisando en aquel momento. Perece claro, adem√°s, que la versi√≥n evocada por el lector-autor y grabada en 1989 por el equipo de Televisi√≥n Espa√Īola no es la versi√≥n final ‚Äď o sea la versi√≥n can√≥nica que se encuentra en las varias ediciones de Memoria y deseo ‚Äď sino una versi√≥n todav√≠a in fieri del mismo poema que, exactamente como si se tratara de un manuscrito, abre la posibilidad de analizar el proceso creativo del poeta y, tal vez, de llegar a comprenderlo un poco m√°s.

6. Perspectivas

El caso del poeta Manuel V√°zquez Montalb√°n propuesto en este breve art√≠culo, entonces, apunta a evidenciar una cuesti√≥n tal vez lateral de poes√≠a contempor√°nea ‚Äďpero no menos importante‚Äď. Una cuesti√≥n que tiene por lo menos dos cuestas paralelas: una que va hacia el an√°lisis de las lecturas en voz alta de los propios autores en relaci√≥n a los textos publicados ‚Äďconsiderando la voz humana a todos los niveles‚Äď; y otra en la clasificaci√≥n y el estudio de los documentos a disposici√≥n ‚Äďaudio y video‚Äď donde se pueda ver o escuchar a los poetas leyendo sus propios textos. Una cuesti√≥n, por lo tanto, no meramente filol√≥gica, sino abierta a un n√ļmero potencialmente infinito de perspectivas de investigaci√≥n.

De hecho, como se ha visto en el caso de V√°zquez Montalb√°n, la interpretaci√≥n del autor ‚Äďlibre de los v√≠nculos que suele imponer un estilo interpretativo ‚Äúprofesional‚ÄĚ‚Äď entabla un haz de relaciones in√©ditas con la ‚Äúautor√≠a‚ÄĚ del texto. Mas all√° de los cambios de palabras ‚Äďaunque sutiles, no por eso menos importantes‚Äď lo que se revela en la lectura en voz alta es el movimiento de los elementos capitales en la constituci√≥n del sentido de un poema, es decir, el encabalgamiento y las pausas o la prosodia, el ritmo ‚Äďas√≠ como el tono, el volumen, la velocidad‚Äď que a lo largo de la lectura del autor se desplazan y var√≠an de forma siempre significativa, a√Īadiendo al texto una dimensi√≥n y una textura cada vez nueva.

Por eso, hay motivos para suponer que un an√°lisis de estos elementos permitir√≠a ‚Äúo√≠r‚ÄĚ cr√≠ticamente algo diferente no s√≥lo respecto al texto particular en s√≠, sino directamente a la pr√°ctica del lenguaje po√©tico de determinados lectores-autores llegando quiz√°s a interrogar el mismo proceso creativo, siempre en estrecha relaci√≥n a la parad√≥jica naturaleza del discurso muy particular que es la poes√≠a.

Bibliografía

Bologna, Corrado (1992). Flatus vocis. Metafisica e antropologia della voce. Bologna: Il Mulino.

Galimberti, Umberto (1983). Il corpo. Milano: Feltrinelli.

Nancy, Jean-Luc (2004). All’ascolto. Milano: Raffaello Cortina

Sini, Carlo (1989). Il silenzio e la parola. Luoghi e confini del sapere per un uomo planetario. Genova: Marinetti.

Sini, Carlo (1992). Etica della scrittura. Milano: Il Saggiatore.

Vázquez Montalbán, Manuel (1996). Poesía completa. Memoria y deseo (1963-2003). Barcelona: Mondadori.

Caracteres vol.2 n.1

¬∑ Descargar el vol.2 n¬ļ1 de Caracteres como PDF.

· Descargar este texto como PDF.

· Regresar al índice de la edición web.

Notas:    (↵ regresa al texto)
  1. Ficha t√©cnica del documental: Realizador: Fernando Mateos; Productor: Miguel Monter; Coordinaci√≥n: Mercedes Ortiz De Solorzano; Locutor: Diego Mart√≠n; Idea y asesor√≠a: Carlos Alberdi y Lorenzo Mart√≠n Del Burgo; ¬© TVE S.A. MCMLXXXIX. Fecha de √ļltimo acceso: 15-04-2013.

Caracteres. Estudios culturales y críticos de la esfera digital | ISSN: 2254-4496 | Salamanca