Rese√Īa: Espectro de la analog√≠a. Literatura & Ciencia, de Amelia Gamoneda (ed.)

Candela Salgado Ivanich (Universidad de Salamanca)

Gamoneda, Amelia (ed.). Espectros de la analog√≠a. Literatura & Ciencia. Abada. 2015. 309 p√°g. 19‚ā¨

Concluir y llegar a t√©rmino no es disposici√≥n literaria ni cient√≠fica; ambos saberes ‚Äďde r√ļbrica irreversiblemente humana‚Äď son espacios en inquisitiva ejecuci√≥n, pues su despliegue es correlato inevitable de la actividad intelectual. No obstante, sus discursos, a pesar de compartir una vocaci√≥n epistemol√≥gica que se divierte tratando de sitiar cuestionamientos que, en ocasiones, corren paralelos ‚Äďpor ejemplo, acerca de la misma mente que los registra‚Äď, han desembocado en extenuantes diatribas. La postura que dibuja Espectro de la analog√≠a. Literatura & Ciencia no es, sin embargo, la de una inocente conciliaci√≥n, sino la de una muestra ‚Äďy la de una demostraci√≥n‚Äď de que tal disensi√≥n no ha podido examinarse m√°s que bajo una lente deformante y reduccionista.

Tal aproximaci√≥n se posibilita a trav√©s de un anclaje anal√≥gico, devenido principio que atraviesa √≠ntegramente el libro. Su presencia se reviste de una doble apariencia simult√°nea: como m√©todo y objeto de pensamiento. As√≠, las escrituras que se a√ļnan bajo el mencionado t√≠tulo, dada su naturaleza altamente reflexiva, realizan, reproducen y translucen este movimiento de la mente en plena torsi√≥n ‚Äďdonde un elemento extra√Īo es asimilado tras atisbar en √©l un tejido compartido con alg√ļn viejo conocido del intelecto‚Äď; al mismo tiempo que suspenden la analog√≠a para poder razonarla: bien desentra√Īando su urdimbre como posibilidad de acercamiento entre diversas esferas de conocimiento ‚Äďobst√°culos y avenencias reanimados‚Äď; bien rastreando su propia voz, prest√°ndole un cuerpo semi√≥tico o un verbo po√©tico.

El riguroso trabajo que condensan aqu√≠ cinco de los miembros del proyecto de investigaci√≥n ILICIA (Inscripciones literarias de la ciencia: lenguaje, ciencia y epistemolog√≠a) extiende en estas p√°ginas un coloquio plural, perspicaz y extremadamente generoso y productivo para quien se dispone a peregrinar por los espectros anal√≥gicos aqu√≠ propuestos; para ello flexibilidad es requerida, pues de lo contrario se incurrir√≠a en la acepci√≥n m√°s fantasmal del t√©rmino y, tal y como se√Īala Amelia Gamoneda, tanto el pensamiento como el lenguaje peligrar√≠an. √Čste es el ‚Äúcom√ļn lugar‚ÄĚ del que autores y lectores parten y al que, posteriormente, s√≥lo los segundos volver√°n; ya no a modo de exordio, sino con la experiencia de quien ha visto a la analog√≠a hacerse, pensarse, modularse y explorar algunos de sus confines‚ÄĚ.

La primera inflexi√≥n, ‚ÄúEl diccionario rom√°ntico de Poincar√©‚ÄĚ de Francisco Gonz√°lez Fern√°ndez, se postula como un trabajo cuya implicaci√≥n subvierte la asimetr√≠a localizable dentro del terreno en donde la empresa literaria y cient√≠fica confluyen : si bien los literatos no disimulan las incorporaciones que hacen de la materia cient√≠fica en sus obras ‚Äďafiliaciones que se reconocen tem√°tica o estructuralmente, por ejemplo‚Äď, la literatura no detenta(ba) credencial alguna para que su huella sea(fuese) rastreada en los aleda√Īos de la ciencia. Gonz√°lez Fern√°ndez se instalar√°, decididamente, en una posici√≥n a la que le urge corregir a quien obvia este segundo influjo o a quien lo menciona en t√©rminos quim√©ricos. Para ello, su estrategia se encuentra estrechamente vinculada a la figura de Poincar√©, quien no conceb√≠a su dedicaci√≥n matem√°tica como una separaci√≥n respecto de las humanidades; incluso consideraba que, al menos en sus contribuciones, las primeras eran deudoras de las segundas.

Francisco Gonz√°lez expande su √°ngulo de visi√≥n y acierta a abrir varias l√≠neas de di√°logo entre Poincar√© y algunos espectros que lo alentaron desde una distancia precedesora: Galileo Galilei para quien la verdad se encontraba en la lectura directa de la naturaleza ‚Äďno en la indirecta que ofrec√≠an los textos‚Äď y quien conjur√≥ la criptograf√≠a en la que estaba cifrada el mundo ‚Äďposibilitando su interpretaci√≥n al mismo tiempo que postul√≥ las matem√°ticas como instrumento vehicular‚Äď; o la pluralidad de mundos que dej√≥ a su paso el siglo XIX. De nuevo, la literatura demostr√≥ su filia cient√≠fica y, por ejemplo, Silvia y Bruno de Lewis Carroll revel√≥ un engarce con la topolog√≠a e incluso con la traducci√≥n, siendo doble el rastro de Poincar√©. Y es que no es azaroso que dos de los intereses a los que el franc√©s se entreg√≥ fuesen la topolog√≠a ‚Äďde entre sus m√ļltiples aportaciones al √°mbito matem√°tico son cruciales las efectuadas en esta rama‚Äď y la traducci√≥n ‚Äďcuya intenci√≥n mediadora est√° en la base de todo su pensamiento‚Äď y que adem√°s compartiesen una inclinaci√≥n af√≠n: en un √ļnico seno, ambas re√ļnen una facies de transformaci√≥n y otra de inmutabilidad; si la primera abraza aquella figura que, sin separar lo que estaba unido ni fijar lo separado, se transforma en otra sin perder sus propiedades ‚Äďlas invariantes topol√≥gicas‚Äď, en la segunda si bien se disipan algunos aspectos locales, se guardan otros que son invariables. La traducci√≥n tiene, as√≠, un cariz topol√≥gico y la topolog√≠a uno traductor.

Francisco Gonz√°lez muestra c√≥mo los cruces entre ciencia y literatura son, ahora, de otro tono. Ya no se trata simplemente de que exista una influencia en un nivel de soporte ‚Äďen la medida en que la literatura puede rentabilizar los avances matem√°ticos o que, tal y como hac√≠a el propio Poincar√© con sus relatos, la ciencia pueda ser cifrada en c√≥digo ficcional con miras a facilitar su intelecci√≥n‚Äď, sino de que las matem√°ticas acogieron un cambio epistemol√≥gico: el matem√°tico realiza una actividad de corte human√≠stico, pues al ser su ciencia un sistema relacional, √©ste ‚Äú[elige] entre los incontables hechos del universo aquellos que merecen ser observados y [los traduce] a un lenguaje carente de ambig√ľedad‚ÄĚ (Poincar√© apud Francisco Gonz√°lez, 2015:48-49). Fue la propia traducci√≥n la que, en manos de Poincar√©, traz√≥ el porvenir de las matem√°ticas: sirvi√©ndose de una suerte de diccionario que har√≠a corresponder t√©rminos del lenguaje geom√©trico euclidiano y del no euclidiano, asegur√≥ la consistencia de la geometr√≠a hiperb√≥lica de Lobachevski ‚Äďpuesto que si los teoremas del ruso incurriesen en contradicci√≥n, lo mismo suceder√≠a con la geometr√≠a m√°s cl√°sica‚Äď.

Francisco Gonz√°lez da visibilidad a la vinculaci√≥n existente entre las matem√°ticas y literatura en el XIX; al menos, as√≠ fue para dos de sus grandes exponentes ‚Äďcada uno de un c√≠rculo‚Äď, Poincar√© y Baudelaire, quienes pose√≠an una concepci√≥n especular de sus tareas: entablar un contacto con el mundo cuyo retour brindase y sugiriese una v√≠a ‚Äďen lenguaje matem√°tico o literario‚Äď para interpretar y descifrar ‚Äúel diccionario de la naturaleza‚ÄĚ. En ambos casos se opera liberando uno de los movimientos intr√≠nsecos a nuestra comprensi√≥n: la analog√≠a, que brinca, sorprende y establece conexiones insospechadas. A ella se le suma la reivindicaci√≥n de un proceder intuitivo para las matem√°ticas y una precisi√≥n matem√°tica para la poes√≠a. Traducci√≥n, analog√≠a, matem√°ticas y poes√≠a se postulan como distintos avatares de un modo de ser, una actitud e intenci√≥n que posibilitan espacios de intermediaci√≥n, tratando de invertir el imperio de la escisi√≥n.

En ‚ÄúResistencia y flexibilidad de la analog√≠a. Modelos cient√≠ficos, cognici√≥n y met√°fora‚ÄĚ Amelia Gamoneda indaga y examina los t√©rminos de la relaci√≥n que modelos cient√≠ficos y met√°fora y analog√≠a han mantenido a lo largo del siglo XX, con el acicate de volverse sobre el estadio y los condicionantes actuales. Retrospectivamente sus trayectorias encuentran unos vestigios y unas modulaciones que resultan anal√≥gicas: ambas atravesaron fases similares ‚Äďsint√°ctica, sem√°ntica y pragm√°tica‚Äď derivadas de una cifra ling√ľ√≠stica que se atrevi√≥ a pensar la ciencia y a posibilitar su representaci√≥n. Sin embargo, los modelos cient√≠ficos y la met√°fora tendieron ‚Äďdebido a las connaturales reconsideraciones que configuraron sus cursos‚Äď a ingresar en un desajuste.

Por su lado, los modelos cient√≠ficos toleraron y entendieron que una formalizaci√≥n completa es hura√Īa cuando en ciencia y en modelo se intenta estrechar la complejidad. Es por eso por lo que la analog√≠a aristot√©lica ‚Äďr√≠gida y proporcional‚Äď que est√° en el principio de su estructura empez√≥ a mostrar sus deficiencias para tal empresa. Por el suyo, la met√°fora y la analog√≠a comenzaron a ser tanteadas desde un prisma cognitivo como instrumentos y como elementos insoslayables que adem√°s de presentar todo un entramado relacional que se dilata, son los que filtran y est√°n encarnados en el propio lenguaje.

El futuro de los modelos cient√≠ficos sin una intercesi√≥n ‚Äúling√ľisticista‚ÄĚ descubre una senda de la mano de la simulaci√≥n inform√°tica que, dotada de un car√°cter aut√≥nomo, no opera a base de abstracciones y conceptualizaciones extra√≠das de la realidad, sino que instala y propone una realidad que no es mera sustituta de la primera, sino que es una realidad en s√≠ misma de pleno derecho. En sus trabajos sobre la misma, Franck Varenne inserta la noci√≥n de intuici√≥n ‚Äďrelegada tradicionalmente a la esfera art√≠stica y temida, por su inexactitud¬† e irracionalidad¬† en su eventual prolongaci√≥n m√°s all√° de estos lindes‚Äď, al mismo tiempo que excluye la analog√≠a aristot√©lica ‚Äďla proporcionalidad estructural‚Äď de su dominio. No obstante, tal y como evidencia h√°bilmente Gamoneda, es importante que lo √ļnico que se suspenda es a Arist√≥teles, pues la analog√≠a, la flexible y relacional de las Ciencias Cognitivas, s√≠ que participa.

En su modus operandi, la simulaci√≥n inform√°tica alberga diversos niveles de manipulaci√≥n de s√≠mbolos: un primero que opera sobre s√≠mbolos denotacionales y un segundo cuya actividad se centra en la observaci√≥n y modelizaci√≥n de los productos de la fase precedente ‚Äďque son considerados, a su vez, s√≠mbolos‚Äď ; es decir, ofreciendo un pelda√Īo sub-simb√≥lico. La simulaci√≥n registra unos merodeos que no son ajenos al conocimiento humano: la sub-simbolizaci√≥n simula operaciones cognitivas humanas; pues ya no estamos ante ‚Äúun funcionamiento deductivo y homog√©neo de los sistemas de s√≠mbolos‚ÄĚ (Varenne apud Gamoneda, 2015: 148) sino en el terreno inverso. Terreno inverso que no tiene un √ļnico usufructuario, sino que es aqu√≠ donde la analog√≠a cognitiva tambi√©n ha arraigado. Y de esta tierra sub-simb√≥lica no es la simulaci√≥n inform√°tica la √ļnica en nutrirse, sino que encuentra en la poes√≠a una moradora cercana cuya detenci√≥n de una estricta valencia referencial aspira a medirse con la complejidad y a entonar con parcelas de realidad.

La intensidad de este ensayo pasa por conjuntar una mirada que, al mismo tiempo que se detiene desmenuzando con gran maestría y exhaustividad ciertas consideraciones pasadas, no puede reprimir su brío tras atisbar, tras el curso de las evoluciones. Un trabajo que despierta el poder analógico de quien lee; pues éste ya no sólo contempla y simula en su mente los rumbos y los enlaces sugeridos, sino que, siguiendo las sutiles lecturas de Amelia Gamoneda y el avance progresivo de su enfoque, el lector, ilusoriamente, intenta adelantarse, queriendo hacer desembocar sus conjeturas en lo que es esta tesis tan magistralmente sustentada.

En su ensayo, ‚ÄúLa raz√≥n vital de la semi√≥tica‚ÄĚ, Manuel Gonz√°lez de √Āvila aborda la semi√≥tica europea contempor√°nea como una disciplina vitalista, que recoge y oscila en torno a dos ambivalencias: una naturaleza que implica y recurre a las Ciencias y a las Humanidades; y un objeto de estudio ‚Äďla producci√≥n y circulaci√≥n del sentido en el mundo‚Äď en el que interact√ļan sujetos que, siendo individuales, son colectivos ‚Äďen la medida en que dialogan e intervienen en los distintos enunciados sociales‚Äď.

En lo que concierne a la segunda ambivalencia, Gonz√°lez de √Āvila apunta que, en el siglo XXI, la semi√≥tica vuelve a presentar un andamiaje fenomenol√≥gico al que le interesa, al mismo nivel, tanto el cuerpo que siente como aquello que es sentido; experiencias que son, pues, encarnadas. A lo largo de sus primeras p√°ginas, el ensayo esclarece las implicaciones de la relaci√≥n entre el sujeto y el mundo, implicaciones que hacen virar, de una u otra manera, la construcci√≥n de un determinado sentido. El proceso que prefigura tal surgimiento es el de una presencia que se da ante el individuo; presencia, real o convocada, en la que el individuo participa y que registra tambi√©n, a su vez, la suya propia. En este instante de comuni√≥n, de uni√≥n som√°tica, no hay distancia alguna entre el mundo y el sujeto. Ahora bien, esta √ļltima comienza a agrandarse a medida que atraviesa diversos estados progresivos que son paralelos a la emergencia del pensamiento: instancia de percepci√≥n ‚Äďque articula aquello que sucede y lo dota de valencias‚Äď y sujeto semi√≥tico ‚Äďque se proclama centro de enunciaci√≥n‚Äď. Existe¬† tambi√©n una clave, una sutileza, que no debe ser sorteada: la esencia del principio de la semi√≥tica es la confianza que guarda el individuo en que el mundo puede ser aprehendido.

La muestra de la primera ambivalencia, el arbitraje tanto cient√≠fico como human√≠stico, es el objetivo mismo que tanto el estudio de Gonz√°lez de √Āvila como la propia disciplina persiguen. Y es que tanto la voluntad de su empresa ‚Äďen √ļltima instancia, conocer al sujeto racionalmente‚Äď como una metodolog√≠a interdisciplinar que bebe de ciencias que van m√°s all√° de lo social ‚Äďnociones de f√≠sica, qu√≠mica, ciencias de la cognici√≥n o psicolog√≠a que, por otro lado, son siempre reconducidas de acuerdo al inter√©s semi√≥tico‚Äď potencian, de entrada, una propensi√≥n cient√≠fica. No obstante, para quien as√≠ no lo viese, de √Āvila somete a la semi√≥tica a las exigencias de cualquier rama cient√≠fica y el resultado corrobora tal dial√©ctica: pues, al mismo tiempo que respeta el m√≠nimo epistemol√≥gico ‚Äď‚ÄĚuna disciplina cient√≠fica debe reducir cuanto pueda el n√ļmero de sus conceptos y evitar los abusos terminol√≥gicos con finalidad ret√≥rica (Fontanille apud Gonz√°lez de √Āvila, 2015:192)‚Äď, presenta y atiende a los principios cient√≠ficos de cohesi√≥n del objeto, coherencia de la teor√≠a, holismo de la epistemolog√≠a y adecuaci√≥n de la pr√°ctica cient√≠fica. Si bien han sido varias las cr√≠ticas que han buscado limar el encaje de la semi√≥tica dentro del √°mbito y de las propiedades cient√≠ficas, Manuel Gonz√°lez de √Āvila entiende que, a pesar de que estos modos de proceder entra√Īan una connivencia con las ciencias, su objeto de an√°lisis ‚Äďel sentido y la intencionalidad‚Äď es bien distinto, ya que se despliega mediante un flujo que es constante, un discurso que jam√°s cesa de ser acto. As√≠, y continuando y perfilando el pensamiento de Greimas y Fontanille, de √Āvila escoge para la semi√≥tica, con un convencimiento reforzado, un territorio que es equidistante de ambas esferas, que es sociohumano; pues, tal y como la propia escritura del ensayo reproduce, conjuga conocimiento, precisi√≥n y rigurosidad sin renunciar a la latencia de la emoci√≥n y la pasi√≥n humana. Disciplina, pues, que buscando abarcar al ser humano, lo contiene en s√≠ mismo.

En ‚ÄúNeurobal√≠stica. ‚ÄėFisiolog√≠a de la composici√≥n‚Äô del poeta Paulo Henriques Britto‚ÄĚ Pedro Serra plantea, de manera magistral, una lectura¬† de la poes√≠a del brasile√Īo en clave de trabajo de la analog√≠a. Para ello, desde sus inicios, se busca conciliar diferentes nociones filos√≥ficas y de la teor√≠a literaria para tratar de domar, en la medida de lo posible, el desequilibrio que acostumbra a abrazar el texto po√©tico y que, en el caso de Britto, rima, adem√°s, con una escritura que se reconoce a s√≠ misma como una suerte de animal. Ya el primero de los poemas ‚Äď‚ÄĚBiodiversidad‚ÄĚ‚Äď concentra y reza la esencia de Macao, subrayando, as√≠, una dimensi√≥n metapo√©tica ‚Äďdonde la poes√≠a se exhibe como imagen compendiadora de la vida‚Äď y metaliteraria ‚Äďla intimidad instalada entre el lector y el autor‚Äď.

Jugando con el t√≠tulo de una de las secciones del poemario ‚Äď‚ÄĚFisiolog√≠a de la composici√≥n‚ÄĚ‚Äď, Serra formula un acercamiento a la poes√≠a como ‚Äúforma de vida‚ÄĚ ‚Äďnoci√≥n wittgensteiniana‚Äď donde physis y logos, naturaleza y cognici√≥n, se disponen en una relaci√≥n de forcejeo arbitrada por parte de la analog√≠a de toda una red de tensiones que alcanza diversas expresiones.

Por un lado, al amparo de Paul de Man y de Roman Jakobson, se extrae como corolario que el aspecto sensorial del poema no puede ser discernido del intelectual. Para el primero, en el espacio po√©tico opera una concurrencia de lo epistemol√≥gico ‚Äďcognici√≥n‚Äď y est√©tico ‚Äďsensaci√≥n‚Äď que, sin embargo, responde a una ilusi√≥n ‚Äďen sus acepciones de error y alucinaci√≥n‚Äď; para el segundo, la convergencia se realiza en el √°mbito fonol√≥gico, en torno al sonido y al sentido cuya intensificaci√≥n encuentra una correspondencia en el propio tacto.

Por otro, se incluyen las nociones de ‚Äúextra√Īamiento‚ÄĚ ‚Äďostrannenie‚Äď de Chklovski y de ‚Äúepifan√≠a‚ÄĚ de Gumbrecht. La imaginaci√≥n po√©tica¬† ‚Äďa diferencia de una pr√°ctica‚Äst exhorta a la experiencia sensorial; es decir, la poes√≠a no descansa en una simple atribuci√≥n de sentido, sino m√°s bien en la reanimaci√≥n de la actividad sensorio-perceptiva en un grado de nervuda intensidad. El ‚Äúextra√Īamiento‚ÄĚ interviene en la medida en que aquello que se plantea es una visi√≥n que no puede asimilarse en base a un reconocimiento, y que se presenta bajo forma de una fuerza y una duraci√≥n en su m√°ximo grado: aboga por un efecto de imprevisi√≥n donde aquello en lo que se repara es ficcionalizado y suspendida es, pues, su dimensi√≥n cognitiva. El arte deviene entonces la exposici√≥n a una presencia que encuentra una regulaci√≥n en la ‚Äúepifan√≠a‚ÄĚ que, en tanto que s√ļbita manifestaci√≥n apresa la sensibilidad del espectador y modula tensivamente la dicotom√≠a entre presencia y la distancia.

El poemario, Macao, que reclama la materialidad de la poes√≠a ‚Äďen el sentido de ‚Äúvida‚ÄĚ‚Äď se ve orientado de esta manera por un trabajo fisiol√≥gico que propone el nervio como osamenta del poema: una palabra en la que impera el movimiento en√©rgico ‚Äďde la bal√≠stica‚Äď pero que no desde√Īa las construcciones del cogito ‚Äďel neuro‚Äď. Resulta, as√≠, que la poes√≠a es una ‚Äúneurobal√≠stica‚ÄĚ en cuya combinaci√≥n la propia pulsi√≥n anal√≥gica se reconocer√≠a.

En el ensayo con el que se cierra el libro, ‚ÄúLos estudios interdisciplinares. Sobre Schnitzler y Freud. ¬ŅAtrapados en la trampa de la analog√≠a?‚ÄĚ, Patricia Cifre-Wibrow descubre y potencia las incursiones biol√≥gicas del razonamiento anal√≥gico, desde su gestaci√≥n ‚Äďuna reuni√≥n de sentido en torno a dos elementos‚Äď hasta la erradicaci√≥n impuesta ‚Äďcuando esta reuni√≥n de sentido esconde un posicionamiento a favor de uno u otro elemento‚Äď, se√Īalando los riesgos que entra√Īa el forzar en exceso las semejanzas o las divergencias de aquello, analog√≠a e interdisciplinaridad, que persigue horadar un suelo com√ļn.

Tras repasar los diversos enfoques te√≥ricos de la analog√≠a ‚ÄďAgamben, Foucault, Wittgenstein o Wagensberg; acentuando unos los s√≠miles en los que la analog√≠a incide, destacando otros los m√°rgenes diferenciadores que √©sta no puede asir‚Äď, el ensayo aborda esta estructura relacional a partir de dos figuras cruciales de la Viena novecentista: Freud y Schnitlzer. Sus trayectorias se cruzan ‚Äďo al menos as√≠ ha querido la cr√≠tica que fuese‚Äď, adem√°s de en alg√ļn intercambio postal marcado por un tono admirativo, en la coexistencia de la literatura y la ciencia en ambos: si el primero se volc√≥ en el psicoan√°lisis y no dud√≥ en revestir sus casos cl√≠nicos de una impronta literaria ‚Äďafrontando a sus pacientes como textos dotados de diversos niveles de profundidad y generando en los lectores de sus escritos una tensi√≥n propia de las novelas de detectives‚Äď, el segundo aprovech√≥ su formaci√≥n m√©dica para dar cuerpo a la trama de sus obras. As√≠, la cr√≠tica literaria comenz√≥ a insistir en el paralelismo entre ambas figuras, se√Īalando que la presencia del mon√≥logo interior libre en Schnitzler era un intento de aplicaci√≥n literaria de la t√©cnica psicoanal√≠tica o viendo en el personaje femenino de Fr√§ulen Else un trasunto de la paciente Ida Bauer (‚ÄúEl caso Dora‚ÄĚ). Ante esto, Patricia Cifre-Wibrow censura el reduccionismo que revolotea en torno a tal enlace con s√≥lidos argumentos.

Por un lado, el reconocimiento en ciertos trazos del otro que proclamaban ambos en sus cartas inclu√≠a, por parte de Freud, la acentuaci√≥n de su metodolog√≠a cient√≠fica ‚Äďen detrimento de otra intuitiva correspondiente al escritor‚Äď y por parte de Schnitzler ‚Äďaunque √©ste lo hac√≠a en sus diarios y no en las misivas‚Äď su escepticismo ante algunos puntos de la teor√≠a freudiana. Por otro, al no estar el mon√≥logo interior libre precedido o seguido de una suerte de explicaci√≥n, el escritor no es como el terapeuta que busca la reconstrucci√≥n e interpretaci√≥n. Adem√°s, el parentesco que se hace entre Dora y Else a prop√≥sito de la histeria resulta impostado, pues la enfermedad de la segunda ha sido¬† dibujada por la cr√≠tica ‚Äďen el texto no existen indicios que puedan ser vinculantes para con esta conclusi√≥n‚Äď.

Al igual que es cr√≠tica y arroja luz sobre los paralelismos forzados en los que han incurrido ciertos estudios interdisciplinares sobre Freud y Schnitzler, Cifre-Wibrow mantiene esta clarividencia respecto a los an√°lisis que, seleccionando como eje de comparaci√≥n los procedimientos que uno y otro emplean, toman partido por alguna disciplina y proclaman su supremac√≠a ‚Äďy, por consiguiente, una subordinaci√≥n‚Äď sobre la otra: a Freud se le define en t√©rminos de fijaci√≥n, de obviar la individualidad de la mente ‚Äďtratando de extraer modos de funcionamiento que sean universales‚Äď y de separaci√≥n r√≠gida entre consciente e inconsciente, una tendencia a reavivar elementos elididos y a analizarlos racionalmente‚Äď; a Schnitzler se le atribuye un mayor grado de flexibilidad y de fluidez entre consciente e inconsciente y abrazar√≠a una creencia en la indeterminaci√≥n y el sinsentido de la vida ‚Äďun no-orden‚Äď. Estos rasgos, que llevaron a la cr√≠tica a decantarse por el literato ‚Äďarguyendo un enfoque m√°s moderno‚Äď resultan, sin embargo, indicios para Patricia Cifre-Wibrow del espacio en el que cada uno de ellos se mov√≠a. Desde esta perspectiva, y con la agudeza que resulta de la escucha atenta de contextos, cotextos y de la inclinaci√≥n de cada uno de estos dos saberes ‚Äďliteratura y psicoan√°lisis‚Äď, Cifre-Wibrow sostiene que tales posturas desbaratan la que era, aparentemente, una voluntad de interdisciplinaridad, pues ah√≠ donde no hay posibilidad de que dos bases epistemol√≥gicas distintas se retroalimenten y se desplieguen exentas de rivalidad se pierde la complejidad y la riqueza del conocimiento.

Espectro de la analog√≠a. Literatura & Ciencia es un volumen cuyos cinco abordajes particulares sostienen una l√≠nea de pensamiento que busca la altura reflexiva, que difumina los contornos inapelables de los l√≠mites, que ‚Äďcon virtuosismo anal√≠tico y expresi√≥n exquisita‚Äď porf√≠a en entrar por la abertura compleja que la complejidad edifica.

A priori, si uno intenta medirse con la analog√≠a, podr√≠a parecer que su trato es esquivo y quiz√°s altivo, dado que el infatigable esp√≠ritu relacional que posee tiende a mostrar la uni√≥n resultante, omitiendo su articulaci√≥n. Sin embargo, ensayo tras ensayo, Espectro de la analog√≠a. Literatura & Ciencia libera una red de analog√≠as que demuestran que el pensamiento no puede evitarla. De forma que, incluso cuando se la intenta congelar para someterla a pensamiento y estudio, uno descubre que se encuentra cosida a su propia sombra: ella es la √ļnica que puede pensar, pensarse y pensarnos. No obstante, y aunque esto pueda parecer un impasse, hay esperanza: y es que no se trata de que la analog√≠a no quiera mostrarse, sino de que prefiere hacerlo engendr√°ndose a s√≠ misma, levando el ancla y no reprimiendo su movimiento connatural. En este sentido el libro tiene, todav√≠a, otro valor a√Īadido: una condici√≥n de f√≥sil que permite conjurar la instantaneidad y la creatividad del intelecto, deteni√©ndolo en el tiempo del texto. Y la escritura ‚Äďen su faz te√≥rica‚Äď, de nuevo, inquiet√°ndose por la ciencia, ofreciendo su cuerpo y sus conceptos como terreno de confluencia.

Caracteres vol.5 n1

¬∑ Descargar el vol.5 n¬ļ1 de Caracteres como PDF.

· Descargar este texto como PDF.

· Regresar al índice de la edición web.

 

Guardar

Caracteres. Estudios culturales y críticos de la esfera digital | ISSN: 2254-4496 | Salamanca