Editorial

Durante este año la revista Caracteres. Estudios culturales y críticos de la esfera digital ha seguido avanzando en su labor para alcanzar los estándares de calidad de publicación académica y ha ampliado su alcance gracias al ingreso en Latinoamericana, asociación de revistas académicas de Humanidades y Ciencias Sociales.

Consideramos necesario hacer hincapié en este aspecto más allá de la actualización de la web, donde se recogen todas las bases de datos, índices y colectivos que refieren, recogen o evalúan nuestra revista por la publicación en este número de una importante declaración impulsada desde Latinoamericana vinculada con cómo, precisamente, las revistas de Humanidades y Ciencias Sociales se ven afectadas por la aplicación de criterios diseñados por y para otras disciplinas, verticalizadas desde grandes empresas e impuestas (o autoimpuestas) por instituciones académicas sin entender ni respetar los elementos distintivos de las otras áreas del conocimiento ni, tampoco, la realidad plurilingüística de la investigación.

Caracteres. Estudios culturales y críticos de la esfera digital ha intentado huir desde su fundación de la imposición del inglés como lengua de publicación, sí, pero también ha ido más allá al ofrecer a los investigadores la posibilidad de mandar sus artículos en otros idiomas más allá del castellano. Esto es posible gracias a la extensa red de miembros de los diferentes consejos de la revista, que están repartidos por buena parte del mundo. Es evidente que el español es la lengua mayoritaria de esta publicación: se trata de una revista editada en España que ha puesto un fuerte énfasis en potenciar la investigación y publicación en Humanidades Digitales en este idioma. Se trata no solo de contribuir a la definición de qué son las Humanidades Digitales y cómo se relacionan las disciplinas que confluyen en ellas, sino de dar espacio a estas mismas líneas de trabajo fuera del anglocentrismo. Esto resulta mucho más relevante cuando el objeto de estudio pasa por la producción creativa en una lengua, o el estudio de esta misma.

Esta vocación se lleva a cabo sabiendo, asimismo, que el espacio de publicación académica y las circunstancias de la misma se muestran severamente condicionadas por la necesidad de obtener el rendimiento y alcance que el inglés sigue dando a la publicación y a los investigadores que la firman, particularmente cuando su lengua nativa no tiene tantos hablantes como el inglés o el español. Nuestra vocación no es, en definitiva, restringir, sino ampliar el campo y dar más opciones y posibilidades y aspirar, en este proceso, a potenciar y mejorar la percepción de la publicación académica en nuestro idioma y en nuestras disciplinas.

Por eso seguimos trabajando, poco a poco, intentando dar los pasos necesarios con la seguridad suficiente, en la legitimación que representa la presencia de la revista en múltiples bases de datos internacionales y su análisis y evaluación por organismos externos. Muestra de ello es que en los últimos meses la revista ha sido recogida en Fuente Académica Premier y ha entrado en ERIH Plus. Lo hacemos siendo conscientes de que es la situación que hay actualmente, pero también sabiendo que es necesaria la crítica que representa la declaración que se incluye en este número. El trato a los investigadores de Humanidades y Ciencias Sociales, a su producción científica, y a las revistas y editoriales que trabajan (con diferentes intereses y objetivos) para potenciar su alcance se merecen un respeto institucional que ni esas organizaciones de calificación ni los ministerios implicados en los sistemas educativos y en la calidad de la investigación les conceden. No se trata, en definitiva, de negar la necesidad de métodos de control y evaluación, sino de progresar hacia unos más justos y adecuados para las características propias de las diferentes áreas del conocimiento.

Más allá de estas reivindicaciones, el número actual llega con un monográfico que, creemos, muestra nuestra vocación abierta e integradora de las Humanidades Digitales: Worlds Under Erasure: tecnoteatros y performatividad se proponía dar salida a los resultados de investigaciones centradas en la mediación tecnológica del teatro. Es decir, en el análisis de cómo la sociedad digital, con su profunda penetración de lo tecnológico en lo cotidiano, ha influido en las artes escénicas. El monográfico ha sido coordinado por María Ángeles Grande Rosales, de la Universidad de Granada, y podéis leerlo en las páginas siguientes.

Los editores de Caracteres.

Caracteres vol.4 n2

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Caracteres. Estudios culturales y críticos de la esfera digital | ISSN: 2254-4496 | Salamanca